Universidad Nacional de La Plata - Facultad de Ciencias Naturales y Museo

15 de Junio de 2015 | 4 ′ 34 ′′




Los anfibios existen desde tiempos remotos y sobrevivieron incluso a la desaparición de los dinosaurios, pero hoy la mitad de ellos está amenazada y sus poblaciones corren riesgo de extinción. Un programa de la Universidad Nacional de La Plata trabaja en la preservación de estas especies que constituyen parte esencial del ecosistema global, dado que son sorprendentes indicadores de la sanidad del ambiente y contribuyen así a la salud de los humanos.

El programa CURURU, perteneciente a la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, reúne varios proyectos relacionados, todos orientados a conservar la fauna de anfibios de la Argentina.

El director del programa CURURU, profesor Jorge Williams, detalló a Argentina Investiga que “esta iniciativa se enmarca en el concepto de la Biología de la conservación”, una disciplina científica que se dedica al estudio de los fenómenos que afectan el mantenimiento, la pérdida y el restablecimiento de la diversidad biológica.

Los numerosos proyectos que abarca el programa “nacen como una respuesta a la disminución en las poblaciones de ciertas especies y posibles extinciones masivas de algunas de ellas”, señala Williams. Esta situación se suma al empobrecimiento de los ecosistemas como consecuencia directa de la actividad humana.

CURURU trabaja específicamente en la conservación de especies autóctonas amenazadas en ecosistemas de diferentes regiones del país. Además de los proyectos de conservación, propone acciones de protección a partir de un programa llamado “Pastizales serranos”, orientado a la conservación de los relictos, especies vivas con una distribución muy reducida o particular, de pastizal del Sistema de Tandilia, que representan una de las principales áreas naturales de la provincia de Buenos Aires.

“Los pastizales serranos, a pesar de albergar a un gran número de especies endémicas y amenazadas, han recibido históricamente poca atención por parte de la comunidad científica y conservacionista”, explicó Williams.

Una de las herramientas principales empleadas por CURURU consiste en la cría en cautiverio de algunas especies de anfibios con algún grado de riesgo en su conservación y constituye el primer centro de rescate de este tipo en el país que es apoyado y financiado por Amphibian Ark, y forma parte del Plan de acción para la conservación de Anfibios de la Unión Mundial para Conservación de la Naturaleza (IUCN).

El Centro promueve la cría fuera del ambiente natural de ciertas especies de anfibios en peligro con el objeto de reintroducirlas en su sitio de origen, luego de regenerar las condiciones del ecosistema con la intención de constituir una población estable. Este plan es compartido también con la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA) y con la Alianza para la Supervivencia de los Anfibios (ASA).

El proyecto denominado “Arca de los Anfibios de la Argentina”, resultó seleccionado junto con otros programas de similares características del resto del mundo por la importancia biológica de las especies propuestas y contempla la instalación de un criadero, ya en construcción, en los laboratorios de la FCNyM de la UNLP.

En este sentido, Williams indicó que “en un futuro próximo se espera seguir sumando a esta iniciativa otros proyectos, además de diferentes organizaciones y profesionales que desarrollan sus tareas en el área de la conservación de los anfibios en la Argentina”, resaltando la participación en el programa del doctor Esteban Lavilla, investigador del Conicet y de la Fundación Miguel Lillo de Tucumán, “un referente obligado cuando se habla de anfibios argentinos”.

La Biología de la conservación, una especialidad integradora, se nutre de las contribuciones de disciplinas muy diferentes pero complementarias, como ecología, genética, biogeografía, etología, geología o antropología, pero también desde otros ámbitos por fuera de las ciencias naturales, como veterinaria, ciencias políticas, sociología, economía.

La idea de CURURU es constituir un entramado de proyectos de diferentes procedencias gubernamentales y no gubernamentales, del ámbito académico y del formativo, de iniciativas privadas de diversa índole y de todo el país, todos orientados en el mismo sentido: la conservación de los anfibios argentinos.

En la actualidad el programa está financiado por organismos internacionales encabezados por la Conservation, Research and Education Opportunities International (CREOi), la Rufford Foundation y el Conservation Leadership Program (CLP), además de la Fundación Azara de Argentina.



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