Universidad Nacional de Lomas de Zamora - Facultad de Ciencias Agrarias

15 de Febrero de 2010 |




En el contexto de una de las sequías más importantes de los últimos años, una investigación realizada desde la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLZ busca mejorar la tolerancia a la sequía del trigo a partir de la intervención genética, lo que permitiría una mayor vida de la planta frente a la carencia de agua, a partir de una opción “no transgénica”. Aunque el proyecto está en etapa experimental, empresas vinculadas al mejoramiento vegetal genético anunciaron que se podrán ver estos avances pronto en el mercado.

El director del proyecto, César López, explicó a InfoUniversidades cuál es la evaluación que realizan de los genes que, en teoría, serían determinantes para la tolerancia a la sequía. “Existen mecanismos que permiten que cada una de las células que tiene la planta puedan sobrevivir por más tiempo a la sequía, en función de la actividad de ciertas proteínas. Es que a partir de la deshidratación, las células comienzan a perder sus membranas. Si hay un genotipo que pueda resistir por unos días más esa integridad de las membranas, ante una nueva lluvia, va a tener menor pérdida de rendimiento. Buscamos una alternativa no transgénica que impulse los factores de transcripción que gobiernan a ciertos genes, que hacen que los vegetales sean más tolerables a la sequía”.


Según el especialista, en caso de sequías muy severas, es imposible remediar la pérdida en el rendimiento. Pero sí puede disminuirse a partir de la intervención en los llamados genes inducidos. “Hay dos tipos de estos genes: los que tienen respuesta directa a la sequía, que van a producir encimas que intentarán minimizar las pérdidas, y otros genes, que regulan a éstos primeros. Al trabajar con ellos, se obtiene una respuesta mayor sobre varios genes al mismo tiempo”, indica López.

Tras años de investigación, especialistas de origen japonés y norteamericano establecieron que algunos de los factores de transcripción, llamados “dreb” producen una proteína que regula cuando los otros genes van a expresarse. “La primera aproximación que se hizo fue introducir estos genes ‘dreb’ por ingeniería genética -indica López-, por ejemplo, se introdujeron genes de una planta que no se utiliza para producción sino para estudios genéticos básicos llamada Arabidopsis, en trigo, maíz y tabaco. Y se analizó el mismo genotipo con y sin ese ‘dreb’, para marcar la diferencia”.

En la primera instancia, el gen se expresaba todo el tiempo, lo que mejoró la respuesta a la sequía del vegetal, pero “con un efecto deletéreo. Tenía menor altura, germinaba desparejo, etc. La hipótesis es que la expresión constitutiva de esos genes tiene efectos buenos en lo que respecta a la tolerancia a sequía pero malos en el punto de vista productivo”, afirma el director del proyecto. En la segunda instancia se introdujo el gen por ingeniería genética pero “con un promotor que es el que gobierna cuando expresa, lo que se vuelve inducible. Es decir, que no se exprese constantemente, sino sólo cuando hay sequía. De esta manera se mejoró el rendimiento”.

A partir de estos resultados, muchas empresas relacionadas al mejoramiento vegetal genético anunciaron que se podrán ver estos avances en breve en el mercado, aunque se trate de un proyecto en etapa experimental. “Los genes dreb están en todos los vegetales, por lo que nuestra hipótesis es que si el vegetal ya los tiene no es necesario introducirlo desde otro, como el Arabidopsis. Según creemos, existe variabilidad en este tipo de genes. Qué cantidad existe en todos los cultivares de trigo, se desconoce por el momento. Nuestra hipótesis es que es mucho más que uno y de comprobarla, podríamos incorporar sólo ese gen que lo hará más eficiente frente a la sequía”, destaca López.

El grupo que dirige César López, integrado por el ingeniero Salvador Incógnito, el especialista en citogenética Eduardo Greizerstein y la ingeniera Ana María Broccoli, avanza sobre este trabajo a partir de la medición de la variabilidad para estos genes en el germoplasma, para luego observar y destacar cuál parece más eficiente en cuanto a respuesta a la sequía. Los investigadores planean tomar un genotipo y hacer diferentes versiones con esos genes para saber si obtuvieron los resultados adecuados.


Silvio Speranza


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