Universidad de Buenos Aires - Facultad de Agronomía

11 de Abril de 2016 | 5 ′ 13 ′′




Mientras se espera la llegada de una nueva generación de plantas más eficientes para controlar plagas y malezas, advierten que un desarrollo tecnológico sustentable debería incluir cambios radicales en los sistemas de producción para responder a problemas actuales de la agricultura, como la aparición de resistencias, y para aumentar la productividad de los cultivos sin afectar el área de siembra y los recursos ambientales.

Frente al desafío de la Argentina de responder a la creciente demanda de alimentos, potenciada por el crecimiento de la población mundial, investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires (FAUBA) destacaron la potencialidad de los aportes que puede hacer la biotecnología.

Al respecto, Eduardo Pagano, docente de la cátedra de Bioquímica de la FAUBA, indicó a Argentina Investiga que se espera la llegada de una nueva generación de plantas más eficientes para controlar plagas y malezas, con eventos biotecnológicos que incorporan genes de resistencia a insectos, apilados con otros que resisten a herbicidas, más allá del glifosato. Estos materiales se encuentran en diferentes fases de evaluación o a la espera de ser aprobados por organismos oficiales de control.

Pagano participó como coordinador de la mesa “Uso responsable de las tecnologías” en el reciente XXII Congreso Anual de AAPRESID, celebrado en la ciudad de Rosario. En base a las conclusiones de las charlas, aseguró que la biotecnología representa una herramienta útil para aumentar la productividad de los cultivos. Pero observó que un desarrollo tecnológico sustentable debería incluir no sólo la introducción de un gen foráneo en una planta, sino también cambios radicales en los sistemas de producción, como sucedió en las últimas décadas con la adopción de la siembra directa, y otras buenas prácticas agrícolas, como la rotación de cultivos.

Nuevas estrategias de control

Según el docente de la FAUBA, el uso de refugios para evitar la aparición de resistencias en insectos no tiene objeciones desde el punto de vista conceptual. La siembra de un maíz convencional sobre el 10% de un lote implantado con híbridos Bt serviría para albergar a una población de insectos susceptibles al gen de Bacillus thuringiensis (Bt), una bacteria que existe naturalmente en el suelo y que es letal para larvas de un amplio espectro. No obstante, la eficiencia del refugio sería relativa sin el compromiso de los productores y sin un control oficial eficiente que obligue a implementarla.

La aparición de eventos apilados permitiría agregar una herramienta más al manejo integrado de plagas. En este sentido, Pagano afirmó: “Muchos genotipos que hoy presentan dos o más transgenes están destinados a un control simultáneo de malezas y de insectos, pero es creciente la aparición de aquellos que expresan más de una proteína insecticida cuyo propósito fundamental es el manejo de la resistencia”.

Asimismo, sostuvo que los avances biotecnológicos no prevén reemplazar a los refugios, sino ofrecer una alternativa de manejo, que también podría ser contraproducente si se utiliza de un modo indiscriminado: “En la medida que se apilen eventos sobre eventos, se aumentará la presión de selección, propiciando la aparición de resistencias cruzadas que serán más difíciles de controlar”.

Más allá de esta alerta, todo indica que en el futuro aumentará la utilización de eventos apilados, y que la Argentina reproduciría la experiencia de Estados Unidos. En el estado de Illinois, por ejemplo, ubicado en pleno cinturón maicero de ese país, los genotipos apilados ocupan el 60% del área sembrada, casi el doble de superficie implantada ocho años atrás. “Allí se usan híbridos que expresan dos proteínas Cry (extraídas del gen Bt) destinadas a controlar Diabrotica virgifera y conferir resistencia a lepidópteros, respectivamente, a las que se suma otro transgen para tolerancia a un herbicida (glifosato o glufosinato de amonio)”, dijo el profesor.

Respecto de la tolerancia a herbicidas, el panorama presenta algunas analogías con el control de insectos, teniendo en cuenta el crecimiento de la problemática asociada a la expansión de malezas resistentes, después de dos décadas de sembrar genotipos de soja tolerantes al glifosato.

“También en estos casos se plantea la utilización de dobles transgénicos como alternativa eficiente para el control de malezas resistentes” apuntó Pagano y adelantó que, próximamente, los productores tendrán a su disposición materiales resistentes a más de un herbicida, como glifosato e inhibidores de la acetolactato sintasa.

A su entender, el aumento de la complejidad genética de las variedades comerciales supondrá también una transformación en los sistemas de producción: Teniendo en cuenta la experiencia de los últimos años –con cultivos que incorporaron un gen de resistencia a herbicidas y otro para controlar insectos, y estrategias que no fueron 100% eficaces para evitar la aparición de resistencias–, debemos pensar en replantear nuestros sistemas de producción para hacer frente a los desafíos que nos brinda la biotecnología”, concluyó.


Juan Manuel Repetto (FAUBA)


Malezas: ante la creciente ineficacia de los herbicidas se sugiere la alternativa agroecológica

La producción agrícola se encuentra en una encerrona: el control de malezas utilizando herramientas químicas va camino a ser ineficaz, por lo que, desde distintos sectores, se impulsa un progresivo cambio en el que se priorice una intervención agroecológica.

Combatir malezas con conciencia ecológica

Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora indagan la manera de combatir el cardo de castilla desde la ‘ecología de malezas’. “Esta técnica se trata de diseñar y planificar herramientas de control de plagas que incluyan productos químicos, pero no como único método, son alternativas más amigables con el medio ambiente”, indica Roberto Huarte, director del proyecto.

Investigar para cuidar el ambiente y la salud

Investigar para cuidar el ambiente y la salud

El Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis) se creó el 12 de junio de 2012, con el objetivo de promover y realizar estudios e investigaciones científicas tecnológicas en el campo de la biotecnología, fortaleciendo la formación de proyectos multidisciplinarios y abordando distintas líneas de investigación.

Científicos investigan método de nutrición animal natural y de bajo costo gracias a la biotecnología

Busca producir aditivos para alimentación animal. Se diferencia ampliamente de los existentes en el mundo porque emplea la capacidad natural de algunas plantas en lugar de complejos procesos industriales. Aspiran a que sirva también para seres humanos.

Camas biológicas: una alternativa eficaz para reducir la contaminación

Ensayan una tecnología capaz de degradar agroquímicos utilizando el propio suelo y materiales de desecho. Permite tratar altas concentraciones, por lo que los investigadores apuntan a su uso en las operaciones de carga de pulverizadores.

Aportes para optimizar la producción de soja y girasol

Un estudio detalla el impacto de las plagas insectiles de fin de ciclo en dos de los cultivos oleaginosos más importantes de Argentina y revela el modo en que afectan el rendimiento en grano, tamaño y calidad de semillas.