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Universidad Nacional del Sur
Departamento de Agronomía
14 de Marzo de 2011

Cultivo de hongos comestibles y medicinales: ciencia, extensión e inclusión social

El cultivo de hongos requiere escasa inversión inicial y poco personal para sostener la producción. A partir de un método de extremo bajo costo, investigadores de la UNS y el Conicet cultivan especies llamadas “hongos de especialidad”, que incluyen tipos comestibles y medicinales. Los especialistas brindan asesoramiento y capacitación a productores y a internos de un penal para fomentar la actividad y brindar los conocimientos necesarios acerca de las técnicas de producción fúngica.

Cultivo de hongos comestibles y medicinales: ciencia, extensión e inclusión social

La producción de hongos es un negocio rentable y es por esto que a sus investigaciones, el personal del laboratorio de Biotecnología de hongos comestibles y medicinales del Centro de Recursos Naturales Renovables de la Zona Semiárida (CERZOS) suma la capacitación a productores de la región y a internos de un penal local. Los investigadores del Centro desarrollaron un método de cultivo de hongos en troncos sintéticos hechos con cáscara del girasol, un elemento de muy bajo costo, ya que es un residuo de las cosechas de la región.

“Las ventajas de esta producción residen en que partimos de un material muy barato y, por otro lado, en que trabajamos con variedades que pueden crecer en verano o invierno y siempre bajo ambientes controlados, por lo cual tenemos producción durante todo el año. La idea es imitar lo que hace la naturaleza, tratar de lograr un ambiente controlado y, de esa forma, tener producción a lo largo de todo el año”, explicó el doctor Ramiro González Matute, integrante del CERZOS.

En diálogo con InfoUniversidades, el especialista se refirió a la tarea que el organismo realiza sobre diversas especies de hongos comestibles y medicinales. Los “troncos” artificiales se hacen en una simple mezcladora de cemento, como las que utilizan los albañiles. Allí se coloca la cáscara de girasol con varios productos más y se le aplica calor con un calentador a gas. Luego se embolsan y se mantienen en un lugar húmedo. Un productor puede tener unos 20 “troncos” de 5 kilos por metro cuadrado, superpuestos en estanterías, que le dan unos 20 kilos de hongos cada dos meses. Con un espacio productivo de entre 70 y 100 metros cuadrados pueden cosecharse 2.000 kilos en ese período, y cada “tronco” rinde unas tres cosechas.

Según indica el investigador, los estudios económicos demostraron que el costo de producción no llega al 30% del valor de venta. Esto lo convierte en una actividad muy rentable. “Son ciclos productivos cortos, de dos meses, donde cosechamos hasta tres oleadas de hongos. En la actualidad, el mercado está aún insatisfecho y el precio del hongo es alto, por lo que es una buena opción. Para estos números se necesitan entre una y dos personas en los momentos de mayor trabajo, y ni siquiera a tiempo completo”, explicó.

Entre los géneros de hongos sobre los que investigan se encuentran los denominados “hongos de especialidad”. González Matute señaló que “uno de ellos es el Pleurotus u hongo ostra, también conocido en el país como Gírgola. Trabajamos sobre esa especie todos los años; desarrollamos semillas para venderles a los productores y generamos cepas nuevas, dado que se trata del hongo más fácil para iniciarse en el tema del cultivo. Por otro lado, trabajamos con un hongo medicinal que es el Reishi o Ganoderma lucidum, que es empleado como una terapia alternativa para enfermedades como el cáncer. Otra variedad es la Grifola frondosa, con las mismas posibilidades de utilización con fines medicinales”.

Capacitación e inclusión social

El Centro firmó con la Municipalidad de Bahía Blanca y el Servicio Penitenciario Provincial un acuerdo de cooperación para la capacitación y producción de Girgolas en la Unidad Penitenciaria IV de Villa Floresta. Personal del Centro de Investigación estará a cargo del desarrollo del módulo de capacitación de hongos comestibles, en tanto que el municipio asegurará el financiamiento de las horas cátedra y asistencia técnica, y el Servicio Penitenciario seleccionará el grupo de internos que trabajará en el proyecto. Por su parte, la secretaría general de Cultura y Extensión universitaria de la UNS participará a través de la provisión de equipamiento y bienes de consumo.

“El objetivo es dotar a los internos de herramientas para que desarrollen un oficio” expresó González Matute, y agregó: “Comenzamos con la etapa de capacitación de los internos, que durará dos meses, y luego se construirá un módulo de producción dentro de la Unidad Penitenciaria. Seguiremos la actividad, al menos dos ciclos productivos; para dejarlos luego a ellos en condiciones de continuar solos”.

Marcelo C. Tedesco
prensa@uns.edu.ar
Pía Squarcia
Dirección de Prensa y Ceremonial
Universidad Nacional del Sur




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