Universidad Nacional de Cuyo - Facultad de Ingeniería

23 de Febrero de 2009 |




La UNCuyo y el INTA avanzan con un programa para producir combustibles a partir de recursos renovables, basado en el cultivo de especies vegetales, sobre todo las que más se adaptan a zonas desérticas, como alternativa a los combustibles fósiles, altamente contaminantes y en disminución. Se inserta en el marco de la ley nacional que dispone que, a partir de 2010, las naftas deberán contener un 5% de bioetanol y el gasoil un 5% de biodiesel.

A partir del 1º de enero de 2010 entrará en vigencia una ley nacional que establece que las naftas y el gasoil deberán mezclarse obligatoriamente con un 5% de bioetanol y un 5% de biodiesel, respectivamente.

La normativa es el primer paso en Argentina para el desarrollo de una industria alternativa a los combustibles fósiles, que desde la década del ‘80 son cuestionados por sus altos índices de contaminación y escasez.

Así surgen los proyectos de desarrollo de biocombustibles basados en recursos renovables. Uno de ellos es el de Bioenergía, que nació en 2007, y lidera esta Universidad desde Mendoza, y cuyo plazo de investigación y análisis es el mismo año 2010.

Tal como se notificó a InfoUniversidades, del plan participan la Universidad a través de tres facultades: Ciencias Agrarias, Ingeniería y Ciencias Aplicadas a la Industria, y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con la colaboración del gobierno de Mendoza y la empresa YPF.

El accionar de los equipos de ingenieros se divide en dos ramas: una, de cultivos energéticos, y otra, de producción de biocombustibles, englobando un ciclo que va desde la selección de la materia prima básica (por ejemplo, cultivos energéticos como colza y topinambur) pasando por las técnicas de producción de biocombustibles (bioetanol, biodiesel y pellets de lignocelulosa a partir del cultivo de sauces y álamos) hasta las etapas finales de análisis de la emisión de contaminantes, fruto del uso de éstos.

Para ello, se desarrollan seis proyectos de investigación, focalizados en el estudio de cultivos como jartrofa, girasol, colza, topinambur y salicáseas. Y otros dos dedicados al estudio de la tecnología de producción de bioetanol y biodiesel, que incluyen la construcción de dos plantas pilotos para su desarrollo. La particularidad es que estas plantas servirán también para lograr que la UNCuyo se autoabastezca de biocombustibles para su parque automotor.

Con la mira en el 2010

A casi la mitad de su desarrollo, el Programa de Bioenergía ya tiene en marcha varios cultivos en tierra y en laboratorio. El de remolacha azucarera (de la que se extrae alcohol para biodiesel) se ubica en parcelas de La Consulta, departamento de San Carlos, pertenecientes al INTA.

Para los cultivos energéticos de colza, topinambur, girasol y jartrofa se utilizan 30 hectáreas de una finca en Guaymallén, propiedad de esta casa de estudios. Allí también se trabaja, en la producción de biomasa con forestales de rápido crecimiento, que evitarían la desertificación producida por al alta demanda de leña y carbón vegetal para calefacción en zonas sin gas natural, para la que se cuenta con dos hectáreas.
Además, están en marcha los análisis de la cosecha de pulpa de tupinambur para la producción de bioetanol y la del aceite de colza para el biodiesel.

Los profesionales no quieren adelantar resultados, prefieren esperar hasta cumplir los cuatro años de trabajo que se han planteado, pero afirmaron que su intención es “participar en la matriz energética argentina en forma sustentable” y “dinamizar la producción agrícola con un nuevo destino viable económicamente”, que incluye la explotación de áreas hoy marginales para cultivos. Por eso, trabajan con especies extrapampeanas, que se adaptan mejor a las dificultades del desierto cuyano.



Nanotecnología y botellas recicladas para purificar el agua de efluentes urbanos

Con botellas de plástico recicladas y nanopartículas, investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional del Litoral desarrollan un sistema de filtros que sirve para purificar el agua residual urbana. De este modo, a muy bajo costo, logran disminuir su carga microbiana y toxicidad para luego utilizarla para el riego en zonas semiáridas.

Los gases del tránsito vehicular son el principal contaminante del aire en la ciudad de Córdoba

Mediciones efectuadas por investigadores identificaron valores de dióxido de nitrógeno (NO2) por encima de los límites máximos recomendados internacionalmente. La topografía de la ciudad tampoco ayuda: Córdoba se ubica en una depresión, por lo cual la circulación y remoción del aire es mucho más lenta.

Un fotodesinfectante en productos frutihortícolas para reemplazar a los agrotóxicos

Investigadores desarrollaron un fotodesinfectante para productos frutihortícolas. El producto está en tratativas para salir al mercado. Lo que permite hacer este compuesto es alargar la vida de frutas y verduras desde que se produce la cosecha hasta que llega a la góndola.

Investigadoras crearon microcápsulas que previenen la contaminación del maní

Las probaron con éxito tanto en el laboratorio como en plantas acopiadoras de la zona. Sirven para el tipo de maní confitería, el que va a la industria y el que se utiliza como semilla para nuevas siembras.

Relevan en aserraderos hongos causantes de algunas patologías

Más de 40 especies de hongos fueron detectadas en el aire interior de aserraderos, como parte de un estudio que buscaba analizar la composición y concentración de la micota aérea en estos talleres.

Combatir malezas con conciencia ecológica

Investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora indagan la manera de combatir el cardo de castilla desde la ‘ecología de malezas’. “Esta técnica se trata de diseñar y planificar herramientas de control de plagas que incluyan productos químicos, pero no como único método, son alternativas más amigables con el medio ambiente”, indica Roberto Huarte, director del proyecto.