Universidad Nacional del Litoral - Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas

10 de Noviembre de 2008 | 4 ′ 30 ′′


Descifran los sonidos que emiten las vacas al comer

Descifran los sonidos que emiten las vacas al comer


El programa abre infinitas posibilidades para los productores y también es aplicable a las ovejas.

Científicos argentinos crearon un software que permite saber cuánto y qué comieron las vacas sólo con escuchar los sonidos que producen los animales al masticar. El logro, que por ahora es un software “de laboratorio”, es capaz de abrir grandes posibilidades a productores ganaderos y lecheros, que podrían de esta manera obtener información fehaciente de lo que hacen sus animales a lo largo del día.
El trabajo fue elaborado por un grupo de ingenieros de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL, junto con ingenieros agrónomos de la UNR y de la Estación Experimental Balcarce del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, quienes durante meses grabaron los sonidos que vacas y ovejas emitieron al masticar sus alimentos.

Partiendo de la hipótesis de que cada pasto produce un sonido diferente, los investigadores se propusieron identificar cada uno de esos “ruidos”, a partir de un software especialmente diseñado, que además es inédito en el mundo.
“Existen formas de determinar cuántas veces mastican los animales por hora, por ejemplo”, explicó el Dr. Diego Milone, uno de los autores del trabajo. Pero hasta ahora no hay un mecanismo tan fehaciente como este software que sea capaz de indicar -con precisión de gramos- cuánto y qué comió una oveja.

Cómo se hace

Los “ruidos” masticatorios de los animales se graban en un dispositivo corriente (un MP3) y luego son “descifrados” por el software, que se encarga de reconocer cada sonido y generar un informe con datos concretos.
“Las primeras pruebas se hicieron con micrófonos inalámbricos; después reemplazamos ese inalámbrico por un mp3”, contó Milone, lo que –además de reducir costos- les permite mayor libertad de movimiento a los animales (el micrófono necesita de una base y de una distancia máxima).
Antes de formular el software, los investigadores experimentaron con los distintos sonidos que hace el animal cuando come, que son diferentes según la pastura (alfalfa, pastovillo), la altura de esa pastura y la humedad (si está seca o no).

“Dejamos a la vaca pastando, la grabamos y después identificamos a qué corresponde exactamente cada parte del registro sonoro”, explicó Milone, investigador del CONICET. Con ese conjunto de datos, los investigadores “entrenan” el modelo, que se basa en una hipótesis casi obvia: cada pasto hace un sonido que espectralmente tiene características diferentes.
“El objetivo es que el sistema inteligente que nosotros proponemos se dé cuenta de cuáles son las diferencias espectrales entre una masticación de alfalfa y de pastovillo, por ejemplo. El sistema se entrena a partir de los datos que le damos y le repetimos cientos de veces, hasta que él mismo ajusta sus parámetros y aprende cuáles son las características de cada tipo de bocado”, graficó el investigador. Luego, con otro conjunto de datos, ese modelo se prueba “para ver si efectivamente reconoce lo que tiene que reconocer”, o sea, si cada señal es interpretada como lo que verdaderamente es: una mordida de alfalfa o de pastovillo.

Otras aplicaciones

El software creado por los investigadores es un software “de laboratorio”, como se denomina a aquellos programas que sólo pueden ser utilizados por especialistas, y forma parte de una etapa básica de la investigación, que puede derivar en innumerables aplicaciones tecnológicas.
“Nuestra investigación termina cuando proponemos un modelo que efectivamente reconozca en forma automática los eventos masticatorios; el desarrollo del equipo es otra etapa”, indicó Milone, para la que se necesita la intervención de una empresa que fabrique los equipos y comercialice el software.

La importancia de conocer qué come el ganado reside en que, por ejemplo, el contenido de fibra en la dieta se vincula directamente con las características de composición de la leche, dado que por medio de la digestión se producen los principales precursores de la grasa láctea. Tanto la calidad como la cantidad de fibra consumida determinan la cantidad de energía que pueda aportar una ración, lo que se traduce en la posibilidad de interpretar la alimentación en función de la producción lechera y ganadera.

“Al productor le interesa saber qué come el animal, cuánto come y en qué momento del día. Todo eso sirve para evaluar el comportamiento del animal y optimizar la producción lechera o ganadera”, graficó el investigador.
Las aplicaciones podrían multiplicarse si al sistema de grabación se le agrega un sistema de posicionamiento global (GPS). De esa manera, podría saberse “en qué lugar del campo está el animal; podrían registrarse las posiciones geográficas y el productor podría saber dónde se van las vacas y a qué hora, qué comen y en qué lugar”, finalizó.



Se podrá cambiar el sexo de las vacas y de otras especies

Científicos desarrollaron una nueva técnica para clonar cromosomas que, a largo plazo, permitirá modificar el sexo de hembras bovinas, equinas y de otras especies. Por primera vez, el desarrollo tecnológico permite manipular unidades menores a los núcleos, donde está contenida toda la información genética de un animal. La técnica permitiría generar modificaciones genéticas específicas e incrementar el número de crías.

Vacas que dan leche naturalmente descremada

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En poco tiempo, la nutrigenómica, una ciencia que estudia cómo se relacionan los genes con la nutrición e incorpora el concepto de metabolismo, permitiría hacer aportes sustanciales a la calidad de la leche y de la carne de las diferentes especies animales que consumimos. Investigadores llevan a cabo distintas experiencias a partir de esta nueva disciplina cuya finalidad es mejorar la alimentación y la salud y ofrecer una nutrición cada vez más personalizada.

Desarrollan una vacuna contra la mastitis en vacas

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Ensayar diferentes estrategias para combatir a uno de los patógenos más comunes en los tambos, mejorar la salud de los animales y reducir el uso de antibióticos que dejan residuos en la leche y la carne constituyen los objetivos de un equipo de investigadores. Para ello trabajan en la formulación de una vacuna profiláctica contra la mastitis compuesta por un extracto de bacterias aisladas en la región.

La estimulación de los bebés a través de los sonidos

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Microcápsulas para controlar la fertilidad de las vacas

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En Rosario, investigadores de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas trabajan en la creación de tiras reactivas que permitan diagnosticar la preñez de manera temprana en las vacas. La detección por este método apuesta a mejorar la producción tanto de leche como de carne a partir de un procedimiento sencillo, económico y práctico que puede llevar a cabo cualquier persona sin entrenamiento previo en el mismo campo.

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