29 de Agosto de 2014
Portadas Anteriores

SuscribirEnviarContacto

Suscribir | Enviar | Contacto

Español | English

Buscador

por fecha | por universidad

Tiempo de lectura: | +A| A| A-

Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
Facultad de Ingeniería - Sede Esquel
16 de Noviembre de 2009

Descubren las causas de muerte del ciprés de la Patagonia

Al cabo de cinco años de estudios, dos investigadoras de la UNPSJB descubrieron los porqué sobre la mortalidad que sufren los bosques de Austrocedrus chilensis (ciprés de la cordillera). La sintomatología del mal se caracteriza por el amarillamiento del follaje; otros síntomas son la disminución del crecimiento y el deterioro de las raíces a causa de pudriciones generadas por hongos que se alimentan de materia vegetal en descomposición. A partir de imágenes satelitales se diseñaron mapas de ocurrencia y de riesgo, a fin de tomar las precauciones necesarias y evitar la desaparición de la especie.

Descubren las causas de muerte del ciprés de la Patagonia

Las doctoras Alina Greslebin y Ludmila La Manna (UNPSJB - CIEFAP -CONICET) determinaron que el “mal del ciprés” es causado por un patógeno de las raíces (Phytophthora austrocedrae). Éste es un “moho acuático” que se produce por medio de esporas flageladas (zoosporas) que requieren de agua libre en el suelo para movilizarse. Así, su propagación se ve favorecida cuando la humedad del suelo es alta. Esta condición es un factor que predispone a sufrir la enfermedad Phytophthora austrocedrae, una especie descripta recientemente y de la que aún no se sabe si es nativa o introducida.

La sintomatología del mal se caracteriza por el amarillamiento del follaje. Luego se produce la desfoliación progresiva de los cipreses que los conduce irremediablemente a la muerte. Otros síntomas son la disminución del crecimiento y el deterioro de las raíces a causa de pudriciones generadas por hongos saprófitos, es decir, aquellos que se alimentan de materia vegetal en descomposición.

Determinar el origen de esta enfermedad llevó a las investigadoras a realizar diversos estudios: uno de ellos fue analizar la composición de los suelos donde crecen los cipreses. “Si bien ya se conoce el causante del mal, aún estamos estudiando la dinámica de la enfermedad”, afirmó Ludmila La Manna a InfoUniversidades.

Los primeros estudios se llevaron a cabo a nivel de micrositio, en el Valle 16 de Octubre y Epuyén (provincia de Chubut), El Bolsón y Bariloche (provincia de Río Negro) y consistieron en evaluar qué diferencias había en el suelo donde el bosque estaba enfermo en relación al suelo donde el bosque permanecía sano. De este trabajo de campo surgió que las áreas peor drenadas, donde hay un exceso de humedad en el suelo, son las que tienen más cipreses enfermos.

En la región es común encontrar suelos con arcilla de origen glacial. Del estudio surge que los suelos donde la arcilla está más cercana a la superficie y por lo tanto genera mal drenaje y exceso de agua -dado que la arcilla es poco permeable- son los sitios con mejores condiciones para la enfermedad. También son lugares de riesgo aquellos cercanos a cursos de agua. Los suelos mal drenados favorecen la aparición y dispersión de Phytophthora (recordemos que es un “moho acuático”).

Luego del estudio de micrositio, explica La Manna, “pasamos a otro nivel de análisis y comenzamos a mirar la enfermedad desde una escala de paisaje”. A partir de imágenes satelitales se creó un mapa de distribución de la enfermedad para el Valle 16 de Octubre, abarcando desde Trevelin hasta el límite con Chile, que es un área donde la enfermedad avanzó vertiginosamente”. Con el objetivo de conocer el patrón de avance se realizó un mapa de riesgo que permitió determinar cuáles son las áreas más vulnerables a la enfermedad. De esta manera, se aspira a impedir que el “mal del ciprés” siga avanzando a través del bosque nativo y contribuir a la regeneración de los sectores afectados.

Cómo prevenir la enfermedad

El mapa de riesgo de ocurrencia de la enfermedad para el Valle 16 de Octubre (Chubut) se basa en variables de sitio -distancia a cursos de agua, pendiente, exposición, precipitación y contenido de arcilla del suelo- y arroja que el área de distribución potencial del mal cubre 3.075 hectáreas, de las cuales sólo 815 presentan actualmente síntomas.

Esto indica que existe un alto riesgo de expansión del patógeno y que es necesario tomar medidas de manejo del bosque que minimicen su propagación. Entre ellas se cuentan evitar el tránsito de personas y animales por sitios enfermos y la explotación maderera del bosque en la temporada de lluvias (otoño/invierno) dado que es en ese período cuando abunda el inóculo.

Si se trasladan elementos, como herramientas, ruedas de vehículo o zapatos, desde sitios enfermos a sitios sanos, limpiar cuidadosamente el barro adherido. No extraer plantas de bosques enfermos y llevarlas hacia otros sitios (bosques o jardines).
Es primordial favorecer la protección y la regeneración de los bosques sanos, en particular aquellos ubicados en sitios con bajo riesgo de ocurrencia de la enfermedad, por lo que un manejo restrictivo del ganado es otra medida a tener en cuenta.

Daniel Pichl
dpichl@unpata.edu.ar
Norma Escalante
Dirección de prensa
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco




pie ministerio de educacion argentina un pais en serio secretaria de politicas universitarias subsecretaria de gestion y coordinacion de politicas universitarias siu cin

ARGENTINA INVESTIGA © Argentina Investiga. Todos los derechos reservados - Argentina | Canales RSS