Universidad Nacional de San Juan - Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

24 de Septiembre de 2012 | 5 ′ 39 ′′




Un proyecto de investigación internacional, que centra sus estudios en géneros y especies locales, determinó que en menos de 70 años se extinguirá el 20 por ciento de las especies de lagartijas del planeta. Para llevar adelante el estudio se empleó un modelo artificial de lagarto con microchips y un modelo matemático de riesgo de extinción. La pérdida de diversidad de lagartijas tendrá secuelas para toda la cadena alimentaria.

El calentamiento global conduce a la extinción de especies de saurios a nivel mundial. Si no se disminuye la actual tasa de emisiones de dióxido de carbono, se estima que para el año 2080 se habrá extinguido el 20 por ciento de las especies de lagartijas del planeta. Los datos surgen de una investigación internacional que involucra a 12 países y de la que participan investigadores y estudiantes avanzados del área de Biología de la Universidad.

Desapariciones

A partir del estudio se analizaron 48 especies de lagartijas mexicanas del género Sceloporus, y se halló que muchas de ellas se habían extinguido local o completamente pese a que su hábitat permanecía intacto. Entre 2006 y 2009 los investigadores comprobaron que en 200 localidades estudiadas en México, entre 1975 y 1995, el 12 por ciento de las poblaciones locales de Sceloporus se habían extinguido y, en algunas zonas, este valor llegaba al 80 por ciento.

Los investigadores señalaron a Argentina Investiga que la conclusión fue la alarmante predicción de que, si no se disminuye la actual tasa de emisiones de CO2, para el año 2080 se habrá extinguido el 20 por ciento de las especies de lagartijas del planeta, lo que representa cerca de 1.300 especies, sin tener en cuenta las que aún no han sido descriptas o nombradas.

Sin alimentos por el calor

El director de la investigación Barry Sinervo, de la Universidad de California, desarrolló un modelo artificial de lagarto con microchips para medir la temperatura operativa en diferentes condiciones, tanto en localidades donde las poblaciones habían sobrevivido como en aquellas donde se habían extinguido. Allí se obtuvo como resultado que en los lugares donde se habían producido extinciones, los lagartos no habrían tenido tiempo de alimentarse ni reproducirse de manera adecuada, dado que las altas temperaturas los habrían obligado a pasar la mayor parte del tiempo en sus refugios.

El siguiente paso fue desarrollar un modelo matemático de riesgo de extinción, en el que intervenían variables climáticas y fisiológicas relacionadas con la regulación térmica de los reptiles. Los resultados fueron validados con trabajo de campo posterior en Francia y México y se comprobó que el modelo predecía perfectamente lo que ya era posible verificar en forma empírica. En algunos casos, la extinción era más rápida de lo esperado porque una especie capaz de adaptarse eliminaba por competencia a la que no lo era. Por último, quedaba recopilar datos de temperaturas y de fisiología térmica de saurios que abarcaran el mayor número posible de sitios y de especies, para hacer predicciones globales. Para ello se utilizaron mapas detallados de distribución de las especies y de las temperaturas máximas del aire, presentes y pasadas, así como proyecciones futuras basadas en modelos climáticos, asumiendo que la tasa actual de emisiones de CO2 debida a actividades humanas continuará.

En Argentina

El modelo matemático de riesgo de extinción se utiliza para indagar sobre las especies sudamericanas. Hubo estudios de poblaciones de lagartos de la Patagonia y luego en ambientes andinos del centro del país. Los géneros locales de lagartos estudiados son Liolaemus, Cnemidophorus, Phymaturus, Pristidactylus y Homonota.

Los investigadores referentes del proyecto internacional y los del área de Biología local que se ocupan del estudio de anfibios y reptiles trabajaron en zonas de San Juan como los Médanos Grandes, Caucete y en la zona cordillerana de Calingasta e Iglesia con lagartos de clima templado y frío. Luego, midieron en el laboratorio la capacidad locomotriz en función de la temperatura, las temperaturas preferidas y la plasticidad fenotípica, parámetros relacionados con el calentamiento global y sus implicancias en la erosión de extinción de especies.

Los especialistas analizan los datos obtenidos en San Juan para que, junto a los hallados en la Patagonia, conformen la base para publicar los resultados en revistas científicas que aporten así más evidencia de la extinción de saurios.

El futuro llegó

Las predicciones fueron validadas con observaciones de extinción local de poblaciones en cuatro continentes, con datos para 1.216 poblaciones de 587 especies, repartidas en 34 familias de saurios. Se prevé que las especies que ya están experimentado pérdida de poblaciones locales son las más proclives a extinguirse. Muchas de las extinciones que el modelo predice para 2080 -una gran parte en las regiones montañosas tropicales- podrían ser evitadas si se redujera la cantidad de emisiones globales de dióxido de carbono.

El mensaje del estudio es grave: las extinciones debidas al cambio climático no son cosa del futuro, están ocurriendo ya. La pérdida de diversidad de lagartijas tendrá secuelas en cascada para toda la cadena alimentaria, dado que estos reptiles son presa frecuente de un gran número de depredadores (mamíferos, aves, otros reptiles) y, a su vez, ellos depredan activamente sobre invertebrados y pequeños vertebrados.


Fabián Rojas


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