Universidad Nacional de San Luis - Facultad de Cs. Físico-Matemáticas y Naturales

09 de Mayo de 2011 | 8 ′ 50 ′′


“El terremoto en Japón no fue un imprevisto”



Lo inesperado y destructivo en Japón no fue el sismo sino el tsunami. Existía una predicción de los científicos acerca de una recurrencia promedio del terremoto cada mil años. Así lo señala el geólogo Carlos Costa, integrante del Global Earthquake Model (GEM), que en entrevista con InfoUniversidades, habla de la desconexión entre la información científica y las decisiones políticas, la continuidad de las réplicas, y la teoría geológica del “gap sísmico”.

-¿Por qué se produjo el terremoto de Japón?
-El sismo de Japón no fue algo imprevisto. Sucedió en una zona sísmica donde estos eventos de gran magnitud ocurren de manera frecuente; se trata de una zona roja dentro del “Cinturón de fuego del Pacifico”, que abarca la costa chilena, la costa pacífica alrededor de América, Alaska, Japón, Filipinas y Nueva Zelandia. Se sabía que un sismo de este tipo podía llegar a producirse. De hecho, todas las construcciones, incluso las críticas como las centrales nucleares, respondieron bastante bien al terremoto; lo que las afectó fue el tsunami que se produjo luego. Colegas japoneses señalan que en el año 869 hubo un sismo similar.

Luego del sismo de 2004, en Sri Lanka, el estudio de los tsunamis fósiles ha tomado gran impulso. Se sabe que en el siglo IX se produjo algo similar a lo acontecido en Japón hace algunas semanas. Hay registros de que aquel tsunami ingresó con grandes olas, que desplazó grandes masas de agua e invadió por lo menos 4 km al interior de Japón. Los científicos habían predicho una recurrencia promedio de por lo menos mil años. Si esto es así, llegó un poco tarde, pero ocurrió.

-¿Hasta cuándo se estima que sigan produciéndose réplicas del sismo?
-Geológicamente la zona sigue siendo muy inestable. Un sismo de tal magnitud genera un gran desequilibrio en la corteza; puede haber réplicas por varios meses más, cuya magnitud se desconoce. Había un gran sismólogo, famoso, que decía que ni el mismo sismo sabe cuán grande va a ser cuando termine. El sismo fue rompiendo en una secuencia en cascada hasta que se produjo el grande. Si hubiese roto de manera instantánea, el desastre hubiera sido aún mayor y el tsunami, más destructivo. El sismo implica una ruptura en el interior de la corteza terrestre; su magnitud tiene una relación directa con el tamaño de la ruptura y con el área y el desplazamiento que ocurre. A mayor área, mayor energía se libera. De la complejidad de la corteza terrestre depende cómo ese área y esas rupturas se van entrelazando, qué hace que el sismo se detenga y no avance. La corteza terrestre es tan compleja que siempre existen interferencias que hacen que el sismo se detenga, o despierten otras rupturas en las inmediaciones.

-¿Excedió el sismo la fuerte política preventiva antisísmica de Japón?
-Nadie puede garantizar que algo pueda soportar un sismo de una magnitud no prevista. El sismo de Japón está dentro de los cinco más grandes registrados en nuestra historia; no hay un tope de lo que pueda registrar un sismo en la escala que se usa para medirlo, es una escala abierta. Las centrales respondieron muy bien al sismo, pero el tsunami llegó muy rápido e inhabilitó todas las medidas de emergencia. Por su dependencia de refrigeración con agua, las centrales nucleares deben estar cerca de un gran cuerpo de agua. En Argentina, en la vera del Paraná, está Atucha, y en Embalse también hay una central. Japón no tiene suficientes cuerpos de agua para enfriar la central, salvo el océano. Desde el punto de vista técnico, no hablamos de construcciones antisísmicas sino de construcciones sismorresistentes.

En 2010 estuve en Japón analizando este tipo de problemas; en 2007 habían tenido un problema menor en la costa oeste, donde están ubicados cuatro reactores enormes que generan la mitad de la energía que se produce en toda la Argentina. En ese momento un sismo provocó un incendio y el gobierno japonés actuó inmediatamente cerrando los reactores, realizaron pruebas de control y verificación. La gente de la Tokio Electric Company explicó sus procedimientos de seguridad y dieron detalles de cómo estaban tecnológicamente preparados para hacer frente a un hecho como ese. Pero hubo algo que no se tuvo en cuenta; ya sea por falta de experiencia en el fenómeno en sí o por falta de comunicación intrínseca entre la investigación científica y los tomadores de decisiones políticas.

-¿Hay una desconexión entre el conocimiento científico y los gobiernos?
-Es un problema mundial. Esto ya pasó con Chile y en Haití. En 2007, un trabajo científico publicado especificaba que esa zona de la costa chilena hacía un tiempo que no rompía y que era candidata a producir un gran sismo.

-¿Qué consecuencias puede generar en la región?
-Es muy difícil científicamente responder esta pregunta. No tenemos métodos de observación directa; los que nos aportan conocimiento son los propios sismos. La principal teoría que existe en geología es la del “gap sísmico y las asperezas”. Hay una zona de contacto de placas y hay sectores en los que desde hace un tiempo no se ha producido un sismo; según esta teoría, es una zona con gran acumulación de energía la que puede romper antes. Cuando uno observa la historia sísmica de la costa pacífica, puede ver que en esa zona, donde hace tiempo no se produce un sismo, es más probable que acontezca uno; pero no es una regla exacta. El caso más conocido es el de California, donde se hicieron muchos experimentos y el sismo no ha sucedido aún. Las fallas potencialmente sísmicas son impredecibles con la información que tenemos en la actualidad.

-¿Qué hace falta para reducir el peligro?
-Si este sismo hubiese sucedido en otro lugar del mundo los efectos hubiesen sido mayores. Nosotros distinguimos entre peligro y vulnerabilidad. Japón tiene una zona sísmica peligrosa, pero es menos vulnerable que Haití porque tiene un sistema de construcción sismorresistente, una educación social y cultural y un sistema de seguridad ejemplar en el mundo.

Riesgo sísmico mundial

El Modelo Global de Terremotos, GEM por su sigla en inglés, es el estudio de terremotos más importante de la actualidad y busca reunir toda la información sobre riesgo símico en el mundo para generar una base de datos pública, gratuita, global y online. El doctor Costa es investigador principal del grupo junto a los científicos Kelvin Berryman y Kerry Sieh.

-¿Cuál es la idea general del GEM?
-El GEM apunta a que la gente se concientice de cómo disminuir su vulnerabilidad. Nadie va a tomar acciones concretas para reducir su vulnerabilidad a menos que esté convencido del riesgo que corre. Este proyecto busca impactar en la generación de nuevos códigos de construcciones sismorresistentes, adecuados a los conocimientos existentes. Así como también incorporarlos en lugares donde no existen, e intentar que se apliquen en ciudades como San Luis, donde los códigos existen pero no se cumplen.

El GEM trata de que la información se sociabilice, poniendo todos los datos existentes en línea, disponibles para todo el mundo a través de internet. Este proyecto reúne a especialistas en la materia y, por primera vez, hay un gran interés de las corporaciones privadas, del Banco Mundial, de la Unesco y de diversas organizaciones científicas internacionales y algunos gobiernos. En agosto de 2011 vamos a poder cargar la información con valores mundiales. Tenemos el propósito de estimular a que todo el que tenga información que pueda ser validada por pares científicos, pueda difundirla.

-¿Cuáles son los próximos pasos del grupo?
-El primer paso es la carga de información. El segundo paso, por el interés de las compañías de reaseguro, está orientado a aéreas urbanas, a la creación y diseño de modelos probabilísticos para usarse en microzonificación y en la actualización o generación de códigos de construcción sismorresistentes. Lo que está hecho puede ser adecuado a estos códigos y las nuevas construcciones deberían edificarse en zonas menos vulnerables y con información que permita tomar las decisiones con los elementos para disminuir el riesgo. Es un gran desafío.


Silvina Cháves


Confeccionan base de datos global sobre amenazas sísmicas en América del Sur

La amenaza sísmica puede ser prevenida y, con ello, sus drásticas consecuencias para las sociedades. El investigador de la Universidad Nacional de San Luis, Dr. Carlos Costa, coordinó un equipo regional de profesionales que elaboraron una base de datos abierta, que permitirá a gobiernos y empresas evaluar amenazas sísmicas a nivel regional. El trabajo, que hasta ahora ha logrado detectar 1.570 fallas de posible actividad sismogénica, fue realizado en conjunto con profesionales de distintas disciplinas y constituye un aporte a la seguridad de las sociedades que habitan las zonas de peligro.

“Grandes terremotos pueden afectar a los volcanes”

Entrevista al vulcanólogo Alberto Caselli, director del Laboratorio de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos (LESVA) de la Universidad Nacional de Río Negro, ante el sismo registrado este año en Copahue, provincia de Neuquén.

Sismos, cómo impactan en los edificios de acuerdo al tipo de suelo

Profesionales estudian los llamados efectos de sitio, lo que podría ayudar a gestionar mejor el peligro sísmico en Mendoza. La investigación apunta a conocer las distintas formas en que los movimientos sísmicos afectan a construcciones similares situadas en sitios diferentes de una misma área y estimar qué nivel de daño sufrirían los edificios en casos de terremotos con distintas frecuencias de ocurrencia.

Zona de fallas: origen, efectos y consecuencias de los sismos

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Un equipo de investigadores estudia las fallas geológicas de Mendoza, esas fracturas del terreno que, al moverse, liberan energía y producen las ondas sísmicas. Los especialistas analizan por qué es vital que el ordenamiento territorial y las normas de construcción sismorresistentes contemplen la ubicación y la caracterización de estas fracturas.

Proyecto mundial para medir el riesgo sísmico en urbes vulnerables

El GEM (Global Earthquake Model) se inició en 2009 con el objetivo de compilar información mundial sobre fallas activas y fuentes sísmicas. Tras tres años de trabajo, sus objetivos se redefinieron privilegiando el estudio de la vulnerabilidad de las zonas más densamente pobladas. “Se producirán grandes pérdidas porque estas ciudades han crecido sin una planificación acorde y porque lo han hecho sin construcciones sismorresistentes”, explicó Carlos Costa, uno de los investigadores del proyecto.

La influencia del tipo de suelo en las consecuencias de un terremoto

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Especialistas en sismos estudian el caso de Mendoza, el ámbito geográfico de mayor actividad sísmica del país, y afirman que los daños dependen de la rigidez del piso y de las estructuras que allí se apoyan. Los investigadores analizan los “efectos de sitio” en los terremotos, lo que implica conocer la composición de un suelo y su grado de rigidez, entre otras variantes. Advierten sobre la necesidad de actualizar las normativas de construcción.

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