Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Ciencias Químicas

19 de Octubre de 2015 | 3 ′ 35 ′′




A partir de la aplicación de una técnica especial, lograron inmovilizar un agente antimicrobiano en la superficie de una lámina de polipropileno, material utilizado para recubrir alimentos. Así, se inhibió la acción de las bacterias Escherichia coli y Staphylococcus aureus en ensayos de laboratorio. La innovación permitiría extender entre tres y cuatro veces el tiempo actual de conservación. Próximamente, sus creadores comenzarán las pruebas “in vivo”.

Los llamados “envases activos” aportan funciones específicas que se suman a las ya clásicas de los envases tradicionales. Son objeto de amplio desarrollo y estudio en diversas partes del mundo. Se caracterizan por sus aplicaciones científicas ya que alargan la conservación y seguridad de los alimentos que contienen y protegen, de esa manera, a los consumidores.

A partir de la aplicación de una técnica especial, un equipo integrado por investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas y del Centro de Química Aplicada (Cequimap) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), logró inmovilizar un agente antimicrobiano sobre la superficie de una película (polipropileno) que puede ser usada para cubrir el alimento. En forma simultánea, modificaron la superficie de ese material de manera que adoptara una forma específica ventajosa para repeler bacterias.

Los ensayos en laboratorio se realizaron con las bacterias Escherichia coli y Staphylococcus aureus. En ambos casos, el nuevo componente antimicrobiano respondió positivamente e inhibió los microorganismos. Próximamente, se realizarán las pruebas “in vivo”.

“Confiamos en que esta nueva tecnología pueda alargar la vida útil de los alimentos. Calculamos que extenderá entre tres y cuatro veces el tiempo de conservación que permiten los envases actuales de polipropileno”, explica a Argentina Investiga Cintia Contreras, autora principal del trabajo, que fue premiado en el Congreso de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, realizado en la UNC en noviembre de 2014.

En principio, este tipo de recipientes serviría para alimentos como carnes rojas, pescado y otros que contengan glucosa.

Química y arquitectura de los polímeros

En el estudio, los científicos utilizaron polipropileno, el tipo de polímero que se usa para envases que conservan alimentos. Los polímeros son una macromolécula que se forma a partir de la repetición de pequeños monómeros (moléculas más pequeñas). El material final es totalmente diferente a las unidades con las cuales se formó. El plástico es un ejemplo de polímero.

“Lo novedoso de nuestro trabajo -comenta Contreras-, es la microestructura que se genera sobre la superficie del polipropileno, que beneficia la actividad del agente antimicrobiano. La polimerización, o sea el proceso de creación del polímero, fue realizada de manera controlada para determinar con exactitud dónde y cuánto debe crecer cada sitio de unión del agente antimicrobiano”.

Los investigadores pudieron realizar este trabajo gracias a la utilización de la técnica de polimerización radicalaria por transferencia de átomo (ATRP), que permite manipular con precisión la composición química y la arquitectura de los polímeros, así como el crecimiento de las cadenas moleculares que lo forman.

“Hacemos crecer de manera selectiva el polímero sobre la película y pegamos covalentemente la enzima; este diseño y estructura química es lo que le da las propiedades antimicrobianas”, completa Contreras.

En este proyecto también participaron Miriam Strumia, directora de la tesis de doctorado de Contreras y directora del Laboratorio de Materiales Poliméricos (LaMAP), y Ricardo Toselli, del Cequimap.


Lucas Gianre


Nanotecnología y botellas recicladas para purificar el agua de efluentes urbanos

Con botellas de plástico recicladas y nanopartículas, investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y de la Universidad Nacional del Litoral desarrollan un sistema de filtros que sirve para purificar el agua residual urbana. De este modo, a muy bajo costo, logran disminuir su carga microbiana y toxicidad para luego utilizarla para el riego en zonas semiáridas.

Producen nanocápsulas de origen natural para conservar alimentos

A partir de plantas aromáticas, como el orégano, el laurel, el romero y otras especies, extraen aceites esenciales con propiedades antioxidantes y antimicrobianas que prolongan la vida útil de los alimentos. Bajo la forma de cápsulas diminutas, lograron incorporar esos aditivos naturales en pescados, nueces y leche de soja. Comprobaron que mantienen el producto en buen estado, entre un 30% y 50% más que los conservantes artificiales. El proyecto es desarrollado por un equipo interdisciplinario, en el marco del Programa Institucional y Multidisciplinar (Primar) en Temas Prioritarios, que impulsa la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

Ácido hialurónico, clave en tumores de mama

En un paper publicado en la revista The Febs Journal, la doctora Laura Alaniz, docente-investigadora del Centro de Investigaciones y Transferencia del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires; describió la influencia del ácido hialurónico en la angiogénesis y en la acción sobre los macrófagos, que son un tipo de glóbulo blanco que rodea los microorganismos, los destruye, elimina las células muertas y estimula las respuestas inmunitarias.

Un fotodesinfectante en productos frutihortícolas para reemplazar a los agrotóxicos

Investigadores desarrollaron un fotodesinfectante para productos frutihortícolas. El producto está en tratativas para salir al mercado. Lo que permite hacer este compuesto es alargar la vida de frutas y verduras desde que se produce la cosecha hasta que llega a la góndola.

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