Exóticas especies marinas amenazan la vida costera

Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco - Facultad de Ciencias Naturales - Sede Comodoro Rivadavia

11 de Enero de 2010 |


Exóticas especies marinas amenazan la vida costera


Tal como sucede en los puertos de todo el mundo, los barcos que llegan de ultramar traen consigo una importante variedad de algas y pequeños animales en estado adulto y larval que influyen en forma negativa en el ecosistema costero patagónico. En el puerto de Comodoro Rivadavia, por ejemplo, se halló la Undaria pinnatifida, un alga asiática cuya comercialización en el mercado internacional podría convertirse en la vía para su erradicación. La investigación es llevada a cabo por la UNPSJB y personal de la Prefectura Naval Argentina.

La importancia del trabajo reside en la posibilidad que ofrece de conocer los organismos que llegan en las costas patagónicas y así evaluar los cambios que podrían provocar en el medio ambiente y sus posibles aplicaciones. La investigación permitió la detección en el puerto de Comodoro Rivadavia de la Undaria pinnatifida, el alga asiática que invade las costas patagónicas y cuya comercialización en el mercado internacional podría convertirse en una forma de intentar su erradicación.

Método de trabajo

Dirigidos por la doctora Alicia Rico, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNPSJB, los buzos de Prefectura instalaron cuatro armazones rectangulares de hierro galvanizado de 1,60 metros de largo por 1 metro de ancho, a una profundidad de cuatro metros (nivel submareal) y en forma paralela a los últimos 100 metros de la escollera del puerto de Comodoro Rivadavia. Entre estos armazones, se intercalaron otros cinco de forma cuadrada y de 50 centímetros de lado. Sobre cada armazón se fijaron paneles de polietileno de 20 centímetros de lado (400 cm2) y 4 milímetros de espesor, que fueron renovados en forma mensual.

Una segunda etapa de la investigación focalizó en los mecanismos de adaptación al ambiente que desarrollan los organismos y que en biología se denominan “procesos de sucesión”. Según la investigadora “las primeras etapas en la colonización de una comunidad pueden tener efectos decisivos en el desarrollo de la sucesión, ya que se ponen en marcha diferentes procesos, como la facilitación, la interferencia o la competencia por el espacio”.

Los paneles extraídos presentaron “animales musgo” como briozoos (Bugula flabellata, Cryptosula pallasiana) además de tunicados solitarios (Ascidiella aspersa, Molgula manhattensis) y coloniales (Botryllus schlosseri, Lissoclinum fragile). Los briozoos son animales coloniales hermafroditas que incuban sus huevos hasta el momento en que las larvas, ciliadas, nadan hacia un substrato cercano donde se fijan para formar una nueva colonia. Los tunicados poseen estómago y pueden presentar ganglio cerebroide, su cuerpo está rodeado por una cubierta resistente denominada “túnica” que da nombre al grupo, al que pertenecen las ascidias (de vida sésil -es decir, carente de órgano que actúe como soporte- o incrustante y litorales) y los taliáceos (animales oceánicos).

A fin de conocer el proceso de sucesión, a los tres meses de iniciada la investigación, se extrajo al azar uno de los paneles de cada armazón rectangular. El mismo mecanismo se efectuó a los 6, a los 9 y a los 12 meses. De esta forma, se investigó el reclutamiento (colonización) de invertebrados que podían observarse a simple vista y en gran cantidad.

Rico realizó el análisis comparativo de las sucesiones anuales, sumergiendo tres juegos adicionales de armazones de cuatro paneles cada uno. El primero fue sumergido en abril; el siguiente en julio y el último en el mes de octubre. Al cabo de un año, las superficies superiores de los armazones habían desarrollado una comunidad dominada por macroalgas. Mientras que las superficies inferiores estaban habitadas por organismos que en su mayoría eran ascidias exóticas. “La riqueza específica y la diversidad de estas últimas fueron máximas a los nueve meses de sucesión, cuando las ascidias alcanzaron su mayor cobertura” explicó la investigadora.

Como resultado, los paneles acumulativos utilizados en el estudio de la sucesión anual presentaron mayor biodiversidad que los paneles mensuales empleados para investigar el reclutamiento de organismos. “Las comunidades dominadas por invertebrados durante el año de investigación no mostraron diferencias importantes a pesar de haber variado el orden de las estaciones a lo largo de su desarrollo”. Tal es así que durante el verano se hallaron valores máximos de riqueza específica y biodiversidad, mientras que los valores mínimos correspondieron al invierno.

Esta variación podría deberse al “mecanismo de facilitación” que poseen ciertas especies consideradas ingenieras del ecosistema. Las facilitadoras generan el hábitat adecuado para el asentamiento y desarrollo de otras especies.

Los depredadores

En las condiciones en que se realizó el estudio quedó demostrado que los procesos de depredación son un factor clave cuando se trata de determinar la estructura comunitaria incrustante. Con este fin, se asignaron 60 paneles al azar para tres análisis distintos clasificados como A, B y C.

Para la exclusión de depredadores, los paneles fueron cubiertos por una red de 2 centrímetros de tamaño de malla. El control metodológico para evaluar la producción de artefactos no deseados conllevó el rodeo parcial de los paneles con una red que dejaba pasar a los depredadores y se emplearon paneles no recubiertos, para el libre acceso por parte de la megafauna bentónico-demersal. El material fue analizado bajo lupa binocular en laboratorio.

“El efecto más notable -comentó Rico- fue la pronunciada disminución de las algas en los paneles cubiertos, en donde los herbívoros estaban presentes en contraposición con su abundancia en las superficies accesibles a los depredadores. La causa de este fenómeno podría ser, principalmente, el control de la población del erizo Pseudechinus magellanicus ejercido por peces demersales. Estos últimos viven en profundidades de más o menos 500 metros, presentan en general poco movimiento y se mantienen en contacto con el fondo, pero pueden migrar según sus necesidades alimenticias o su ciclo de vida.

Un aspecto que arrojó la investigación y que reviste interés para las empresas navales, tiene que ver con la aplicación de la pintura con sustancias antifouling de embarcaciones y tuberías. Estos trabajos deberían realizarse hacia fines del invierno y principios de la primavera, a fin de frenar el ingreso de especies invasoras que, sumadas al cambio climático, pueden poner en peligro la biodiversidad de las costas patagónicas.

“Este trabajo, -dijo la investigadora a InfoUniversidades- no hubiera podido realizarse sin la excelente disposición de las autoridades de Prefectura y la permanente colaboración de buzos profesionales de la institución”.

Daniel Pichl
dpichl@unpata.edu.ar
Norma Escalante
Dirección de prensa


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