Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires - Investigación

15 de Octubre de 2018 | 4 ′ 54 ′′


Investigan cómo se relaciona el déficit cognitivo con el estrés



Se comprobó que el déficit congnitivo en ratones estresados estaba acompañado de alteraciones en el hipocampo y en el sistema inmune. En la actualidad se espera encontrar biomarcadores en humanos para así anticipar tempranamente un déficit cognitivo que puede devenir en el Mal de Alzheimer.

La doctora en Ciencias Biológicas, María Laura Palumbo, busca encontrar, junto a un equipo de investigadores, biomarcadores que permitan detectar tempranamente enfermedades que a futuro puedan generar un déficit cognitivo severo, como el Mal de Alzehimer.

Esta investigación comenzó hace unos quince años, cuando Palumbo era aún alumna de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la UBA: “Ahí me incorporé al laboratorio que dirige la doctora Ana María Genaro, donde hice mi tesis de licenciatura y, posteriormente, el doctorado. Comenzamos a estudiar en ratones los cambios que inducía el estrés crónico a nivel del comportamiento en el hipocampo y en el sistema inmunológico”.

Después de años de trabajo, obtuvieron resultados que indicaban que el déficit cognitivo observado en los ratones estresados estaba acompañado de alteraciones que se producían en el hipocampo, una estructura cerebral que está relacionada con el aprendizaje y la memoria. Además, hallaron alteraciones en linfocitos periféricos en el sistema inmune.
“En los trabajos demostramos que estos cambios que induce el estrés crónico pudieron ser revertidos con un tratamiento de acetato de glatiramer, un fármaco que se usa, con otras dosis, en pacientes con esclerosis múltiple. El sistema inmune y el sistema nervioso central se comunican por mediadores, que son proteínas, cuyos niveles encontramos alterados en ratones estresados”, señaló Palumbo, investigadora asistente del CONICET.

Estos hallazgos, a partir de la evidencia y resultados que fueron acumulando en el tiempo de trabajo, sientan las bases para determinar que podrían ser marcadores para detectar tempranamente un déficit cognitivo. “Cuando decimos biomarcadores, hablamos de una sustancia que indica un estado biológico”, aclara.

Cuando la doctora Palumbo decidió hacer ciencia en el interior de la provincia de Buenos Aires, la UNNOBA y el CITNOBA (UNNOBA-UNSAdA-CONICET) le brindaron la posibilidad de conformar su grupo de trabajo y el Laboratorio de Neuroinmunología en el ámbito del Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA) de la UNNOBA. Así, pudo continuar con la línea de trabajo que desarrolló durante años, bajo la dirección de la doctora Genaro (investigadora Principal del CONICET, del Instituto de Investigaciones Biomédicas, que pertenece al CONICET y a la Universidad Católica Argentina), con quien Palumbo mantiene trabajos conjuntos en la actualidad.
“Después de comenzar a formar mi grupo de investigación en Junín, incorporando a estudiantes de la Licenciatura en Genética de la UNNOBA, me puse en contacto con el médico neurólogo Mario Melcon y con la psicóloga Romina Pavón, con el objetivo de confirmar estos resultados en humanos”, relató Palumbo.

La investigación estudiará a tres grupos: el primero, personas sin deterioro cognitivo (grupo de control); el segundo, personas con deterioro cognitivo leve; el tercero, personas con Alzheimer. “Les haremos pruebas neurocognitivas, es decir preguntas, y pruebas bioquímicas para medir el nivel de determinadas proteínas en el suero, mediadoras entre el sistema inmune y el sistema nervioso central. El hallazgo de biomarcadores que permitan anticipar tempranamente el deterioro cognitivo será de muchísima utilidad para actuar de manera preventiva y, además, poder evaluar la eficacia de un determinado tratamiento”, puntualizó Palumbo.

El estudio fue aprobado por el Comité de Ética en la Investigación y Uso de Animales de Experimentación de la Universidad (COENOBA) y por la Comisión Conjunta de Investigación en Salud del Ministerio de Salud de la Provincia.

En las pruebas de laboratorio el equipo de investigadores emplea ratones inducidos por estrés crónico, los cuales presentan déficit cognitivo. El estrés es una de las causas que puede desencadenar un deterioro cognitivo leve y posteriormente Alzheimer. “Encontramos en estos roedores niveles disminuidos de la citoquina interferón gamma [proteína mediadora entre el sistema inmune y el sistema nervioso central] en el hipocampo y en el sistema inmunológico. Lo proponemos como un posible marcador de déficit cognitivo, aunque falta probarlo en humanos”, aclara.

La investigación ya lleva quince años y Palumbo estima que continuará unos años más. En la actualidad, están en la etapa de selección de personas que tengan el perfil para hacer las pruebas y verificar las hipótesis. También están en la búsqueda de otros marcadores para detectar el déficit cognitivo tempranamente. En principio, este trabajo es para prevenir, pero se supone que puede abrir puertas para otras investigaciones que busquen la cura de estas enfermedades.


Claudio Spiga


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