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Universidad Nacional de Lomas de Zamora
Facultad de Ciencias Sociales
02 de Enero de 2012

Laclau disertó sobre populismo en América Latina

“Siempre es necesario crear un equilibrio entre lo institucional y lo popular, pero el elemento de movilización siempre tiene que estar presente” sostuvo el politólogo argentino Ernesto Laclau y afirmó que en América Latina “en los últimos años tenemos, por primera vez, la posibilidad de establecer cierta articulación entre la democracia liberal y la democracia nacional popular”. Lo hizo al encabezar la conferencia “América Latina: Entre el institucionalismo y el populismo”.

Laclau disertó sobre populismo en América Latina

El filósofo argentino Ernesto Laclau brindó una conferencia en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, donde habló acerca del concepto de ‘populismo’ que define en sus libros. “Todo régimen político está polarizado entre dos extremos: el institucionalismo y el populismo”, precisó.

“El institucionalismo consiste, en sus formas más extremas, en la sustitución de la política por la administración. Un institucionalismo extremo trata de crear un régimen tecnocrático, en el que la actuación de las masas sea reducida a un mínimo y en el cual los expertos tomen todas las decisiones claves”, explicó Laclau, y agregó que “un populismo extremo sería una forma de movilización radical en la cual el momento institucional desaparece”.

Según pudo relevar InfoUniversidades, para el autor de “La razón populista”, siempre es necesario “crear un equilibrio” en cualquier movimiento nacional entre lo institucional y lo popular. “Pero el elemento de movilización, el componente popular, tiene que estar allí siempre presente, sino, tenemos la reacción conservadora que consiste en la eliminación del momento de la movilización política”, aclaró.

Durante la conferencia “América Latina: Entre el institucionalismo y el populismo”, Laclau se refirió a la evolución del término ‘democracia’ y a la diferencia en su concepción. “En Europa, la democracia era concebida peyorativamente, como lo es ahora el populismo, porque se consideraba que era el gobierno de la turba, el jacobinismo y cosas extremas. Se necesitó llegar al siglo XIX para lograr un equilibrio entre liberalismo y democracia”, señaló, y añadió: “Liberal democrático hoy día es un término unificado”.

Por otro lado, el politólogo indicó que en América Latina, “esa unidad nunca se dio”. “Nosotros tuvimos desde la segunda mitad del siglo XIX regímenes liberales de base clientelista, en los cuales las oligarquías locales afirmaban su dominio y las demandas democráticas de la gente quedaban excluidas”, sostuvo. “Entre liberalismo y democracia se había dado históricamente una censura. Esta situación se mantiene hasta comienzos del siglo XX cuando, como resultado del desarrollo económico, comienza a haber una movilización autónoma de masas, pero dados los cuadros oligárquicos del sistema liberal no se puede expresar a través de formas liberales, sino que se expresan en formas externas; algunas veces en forma de dictadura militar”.

“Las demandas democráticas se expresan a través de formas antiliberales”, sentenció. “Sólo en los últimos años, como resultado de las dictaduras militares y de los procesos de destrucción de las economías, tenemos, por primera vez, la posibilidad de establecer una cierta articulación entre la democracia liberal y la democracia nacional popular”, destacó Laclau, quien reconoció que “en los regímenes que han surgido en estos últimos años en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, las formas del Estado liberal no son cuestionadas, pero la base nacional popular representa un nuevo estadio en la experiencia democrática de las masas”.

Por otra parte, el docente diferenció entre otros dos extremos: el liberal y el de la democracia de bases. “Para el extremo liberal lo único que cuenta es la democracia parlamentaria, las formas del Estado liberal parlamentario. Todo lo que sea democracia de bases es dejado de lado”, puntualizó, y sostuvo que el pensamiento conservador “se nutre de esta ilusión”. Según Laclau, en el otro extremo, “tendencias ultralibertarias insisten en que el problema del Estado tiene que ser dejado de lado y lo que hay que crear es una democracia de base, de nuevos complejos institucionales que ignoren las formas de la democracia parlamentaria”.

“Ese extremo me parece igualmente equivocado, porque sin pasar por la transformación de los aparatos del Estado no hay ningún proceso real de cambio. Si nosotros queremos un proceso de cambio social en una dirección progresiva, necesariamente va a chocar con las formas institucionales vigentes, porque las instituciones no son neutras, representan la cristalización de la relación de fuerza entre los grupos. Formas políticas nuevas van a tener que ser intentadas”, opinó.

Por último, el autor de “Debates y combates” repasó el momento de formación de un régimen populista: “En una situación en la que hay acumulación de demandas insatisfechas y un sistema institucional incapaz de absorberlas; se empieza a crear la polarización social en torno a dos campos y, en un momento dado, alguien por afuera del sistema empieza a interpelar a la gente por fuera del aparato institucional tradicional”.

Respecto del rol de la simbología en ese proceso, Laclau sostuvo que “hay que pensar en el proceso de migraciones internas en los años ‘30 en el país y el surgimiento de la clase obrera”. “La actitud más general fue empezar a apelar a los símbolos culturales de las zonas agrarias de donde provenían para expresar una nueva cultura de la resistencia”, explicó, y agregó: “Éstos no eran resabios culturales como decían algunos teóricos, porque, aunque los elementos culturales tenían una continuidad, empezaban a expresar una realidad social y una forma de protesta nueva”. “En los años ‘40, la clase media que se levanta contra el régimen oligárquico apela a los símbolos culturales de esos migrantes internos porque son las únicas materias primas ideológicas que expresaban el rechazo al status quo”.

Laclau fue designado docente extraordinario con categoría de honorario de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ, a través de una resolución del Consejo Académico. El anuncio se realizó durante la conferencia en la que estuvo acompañado por el decano de la casa de estudios, Santiago Aragón.

Noelí Cristti / Julián López
unlzinvestiga@gmail.com
Noelí Cristti
Área de Prensa
Universidad Nacional de Lomas de Zamora




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