Luis García Montero: “La creatividad se está convirtiendo en una forma de resistencia”

Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Filosofía y Humanidades

12 de Mayo de 2014 | 11 ′ 21 ′′


Luis García Montero: “La creatividad se está convirtiendo en una forma de resistencia”


Para el escritor español, la actual crisis europea no es sólo económica, sino también política, moral e institucional. Para hacer frente a esta situación, a modo de resistencia, propone la creatividad. En diálogo con Argentina Investiga, expresó sus conceptos sobre literatura, pero también mostró su posición frente a los inmensos cambios sociales y culturales ocurridos en su país.

En pleno desarrollo del siglo XXI, en tiempos de fugacidad, velocidad y nuevas tecnologías, hay que desconfiar de lo espontáneo, de lo inmediato. Ésta parece ser la receta del poeta granadino, referente esencial de la actual poesía en castellano. Luis García Montero es una de las principales figuras de la literatura española contemporánea. Autor de más de 25 poemarios y multipremiado por sus obras, el escritor español llegó a Córdoba para participar de un coloquio con alumnos de la carrera de Doctorado en Letras, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

García Montero nació en Granada, la tierra que también supo albergar al célebre Federico García Lorca, de quien se confiesa admirador: “Siempre me emocionaron sus poemas”. Abre la charla al afirmar que las verdades en la vida no son un punto de partida, sino un punto de llegada. “Creo que hay que desconfiar de la espontaneidad, de lo que se supone inmediato, reciente. La realidad es una construcción en sí misma, la poesía, por lo tanto, también lo es”, sentencia.

Para explicar esta postura, Montero rescata una afirmación en la que cree absolutamente: “El trabajo del poeta es intentar adecuar lo que quieres decir a la forma en que lo dices, utilizar los recursos expresivos que te permiten comunicar algo, sentir algo y entrar en conversación con el lector. Considero que ese trabajo, de hacerte dueño de tus propias opiniones, de desconfiar de la espontaneidad, tiene mucho que ver con un proceso de conocimiento interno”.

Y respecto de la función del poeta aclara que la tarea del artista no es sólo sentir, sino hacer sentir a los demás, provocar efectos de diálogo en los otros. “En ese sentido, la poesía es elaboración, es ficción. Quieres comunicar algo, tu verdad, pero para que funcione el poema también tiene que ser la verdad del lector, el poema debe ser hospitalario, debe dejarse habitar por el lector”, aclara García Montero.

En esta entrevista, reflexiona acerca de la poesía española actual, las reestructuraciones del género a partir de los grandes cambios sociales y culturales que sufre España en los últimos años, el oficio del periodista y su experiencia como docente universitario.

-¿Cuáles son las nuevas orientaciones en el campo poético español?
-Me parece que la poesía es algo fluido donde existe un diálogo con la tradición, pero no un diálogo arqueológico, repetitivo, sino que se actualiza constantemente. El poeta se pregunta siempre por el mundo en el que vive. Los poetas de la actualidad tienen como grandes maestros a los clásicos de la poesía, pero al mismo tiempo indagan en lo que significa vivir a principios del siglo XXI.

Ante la crisis global que existe, la poesía se me evidencia como una reivindicación de la conciencia individual. No creo en recetas económicas o políticas, porque se trata de una crisis de valores y esos valores los defiende la poesía: la conciencia individual que no admite homologaciones ni consignas vacías, pero que tampoco admite el aislamiento y el egoísmo y que intenta ser parte de la comunidad. Ésos son los principios que veo representados en la poética española actual.

-¿La poesía que emerge en la España de hoy, tiene relación directa con los cambios sociales, económicos y culturales que afectan a ese país?
-Sí, vivimos en una época donde existen poderosísimos medios de control de las conciencias, de homogeneización del pensamiento. La gente se cree que opina libremente y, sin embargo, lo que hace es repetir aquello que flota en el ambiente. La poesía como ejercicio que reivindica la conciencia individual me parece un acto significativo, pensar cada palabra para hacerte dueño de tus propias opiniones es fundamental.
Por otra parte, cuando se habla de lo individual casi siempre suele identificarse con el egoísmo, con el sujeto posesivo, con el yo voy a lo mío; y, sin embargo, la poesía postula la conciencia individual, no para ensimismarla, sino para establecer un diálogo con el otro, con el lector, en un lenguaje compartido. La función social de la poesía de esta época es la solidaridad, la posibilidad de construir un pensamiento realmente propio.

Tiempos de crisis

En 2008, en el contexto de una crisis económico-financiera mundial, España sufrió la peor depresión económica desde los años posteriores al Franquismo. Esta situación, asimismo, puso de manifiesto una crisis más profunda, política, moral e institucional. Un claro agotamiento del modelo neoliberal predominante hasta ese momento. En este marco, el plan de austeridad llevado adelante por el Estado español caló hondo en la producción cultural de ese país.

-¿Cómo ve la situación actual de la cultura española?
-Por un lado veo que la situación está mal, principalmente por las políticas de Estado que se ejecutaron en los últimos años. España tiene una tradición de cultura crítica, con posturas analíticas y reflexivas. Por ejemplo, en la época de la participación española en la guerra de Irak, hubo un movimiento de no a la guerra donde participaron muchísimos artistas, con una gran repercusión, al punto de que el Partido Popular perdió las siguientes elecciones. En la actualidad, el gobierno de Mariano Rajoy se cobra venganza y se aplican medidas económicas severas para intentar desarticular la cultura. Se elevó el impuesto de las entradas del cine y del teatro, se quitaron los subsidios a las producciones cinematográficas; además, el pensamiento intelectual y cultural está muy bombardeado por la televisión basura. Teniendo en cuenta este panorama, podemos decir que España está viviendo una difícil situación para la cultura, una especie de ahogo.

Pero también tengo una mirada positiva. Frente a ese ahogo, y al margen del gobierno y de las inversiones públicas en educación y cultura que no se hacen, los artistas encuentran mecanismos para trabajar libremente. Se abren muchas salas alternativas, hay nuevas formas y experiencias cinematográficas, muchas películas que se colgaron en la red han tenido éxito, hay foros de debates, etcétera. La energía social está sabiendo responder al agobio del gobierno, la creatividad se está convirtiendo en una forma de resistencia.

-¿Qué opina sobre los grupos de protesta, como el movimiento de los indignados, que surgieron a raíz de la crisis española?
-Para mí fue muy buena noticia, España está viviendo una situación muy dura, el actual gobierno tomó un camino neoliberal de destrucción y empobrecimiento de la población, de las clases medias y las clases bajas, para acumular la riqueza en la oligarquía y en las clases altas. Durante mucho tiempo se había pensado que los jóvenes ya no se comprometían en política, que la política pasaba de moda, y de pronto la crisis generó que la gente reaccione y se demostró que el ciudadano tiene un buen discurso, mucha preparación. Todos estos movimientos muestran una respuesta social de gran energía contra una política injusta.
La conciencia y la solidaridad que se generaron me parece bien interesante. Esto llama a una regeneración de la política y clama por un acuerdo entre movimientos sociales y fuerzas políticas que estén decididos a dar una respuesta al neoliberalismo.

-En Argentina resurgió el debate acerca del rol del periodismo, sobre todo a partir de la nueva ley de Servicios de comunicación audiovisual que generó cambios significativos. ¿Cuál es su postura acerca del oficio periodístico?
-Creo que son muy malos tiempos para el periodismo, muy difíciles. Ignacio Ramonet, director del periódico “Le Monde Diplomatique”, escribió un artículo que se llama “La explosión del periodismo”, donde relata lúcidamente todos los problemas que en la actualidad padecen los que ejercen ese noble oficio. El periodismo es uno de los valores fundamentales de la democracia, no existe democracia sin información libre e independiente y en esta época neoliberal, donde hay agresión a la democracia y a la soberanía popular porque las decisiones económicas se toman en despachos opacos y no las toman los representantes de los ciudadanos, una de las víctimas claras es el periodismo.
Hay que reivindicar la figura y el valor del periodista que quiere informar en libertad, con independencia y lo difícil que le resulta.
Se evidencia un fenómeno cada vez más agresivo por parte de los grupos de inversiones, los grupos económicos que quieren utilizar los periódicos para poner y quitar gobiernos, a través de campañas de difamación. En España algunos periódicos que tuvieron mucho prestigio, hoy están dominados por estos grandes grupos de inversión norteamericanos o de grandes multinacionales. La cosa está muy difícil, por eso yo valoro más que nunca la alternativa del arte y también el trabajo del periodista que intenta informar en libertad y negociar entre las presiones para poder vivir y trabajar.

Catedrático

Además de su oficio de escritor, Luis García Montero retornó este año a la Universidad de Granada, España, para dar clases en la cátedra de Literatura. Sobre esta experiencia rescata la posibilidad del aprendizaje continuo.

-¿Qué es lo que más le gusta de ser docente universitario?
-Lo que me enseñan los alumnos. Ellos me ayudan a tener los ojos abiertos y a considerar como mío el mundo nuevo, el mundo que se está haciendo, porque lo que les afecta a ellos es parte de lo que a mí me preocupa. Me ayudan también a pensar, se aprenden muchas cosas preparando clases. En educación creo que lo más importante es tener conciencia de que uno siempre va a aprender del otro, los alumnos siempre pueden enseñar, es cuestión de mantener los ojos abiertos.

Perfil

Luis García Montero nació en Granada, el 4 de diciembre de 1958. Recibió distintos premios por su obra. El Premio Adonais (1982) por “El jardín extranjero”; el Premio Loewe (1993) y el Premio Nacional de Literatura (1994) por “Habitaciones separadas” y el Premio Nacional de la Crítica (2003) por “La intimidad de la serpiente”. A lo largo de su vida, también publicó ensayos, es autor de ediciones críticas de poetas como Federico García Lorca o Rafael Alberti y tiene en su haber obras de prosa como la novela “Impares, fila 13”, escrita junto a Felipe Benítez Reyes. Ha colaborado asiduamente con artículos en la prensa escrita.

Andrés Fernández
comunicacion@rectorado.unc.edu.ar
María José Villalba
Prosecretaría de Comunicación Institucional


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