Transgénicos, protagonistas de la agricultura moderna

Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires - Académica

20 de Agosto de 2012 | 7 ′ 58 ′′


Transgénicos, protagonistas de la agricultura moderna


En los últimos años el uso de organismos modificados genéticamente creció en forma vertiginosa. A las voces que sostienen que su empleo adecuado no conlleva perjuicios y brinda ventajas como mayor rendimiento de los cultivos y la posibilidad de cultivar en condiciones extremas, se contraponen quienes afirman que su uso llegaría a afectar la biodiversidad agrícola y podría desplazar a variedades silvestres. En esta nota la opinión de especialistas en un debate que aún no encuentra respuestas.

A mediados de la década del noventa, los organismos modificados genéticamente (OGM) irrumpieron en forma masiva en la escena mundial, desde entonces el debate alrededor de sus ventajas y peligros creció, a medida que el mundo vio aumentar sus cultivos con esta tecnología. Según la Organización Mundial de la Salud, los OGM pueden definirse como “organismos en los cuales el material genético ha sido alterado de un modo artificial a través de la biotecnología. Esta técnica permite transferir genes seleccionados de un organismo a otro, también entre especies no relacionadas”.

Datos publicados por el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas (ISAAA), dan cuenta de que en 2010 unos 15,4 millones de agricultores sembraron 148 millones de hectáreas con semillas transgénicas, lo que supone un aumento del 10,5 por ciento respecto de 2009. Este acelerado ritmo de adopción significó que en sólo quince años los transgénicos se convirtieran en los cultivos tecnológicos con mayor adopción y crecimiento en la historia de la agricultura moderna. Y, a medida que los campos se sembraron con semillas transgénicas, se fueron cosechando voces defensoras y acusatorias, lo cual abonó una controversia que aún no dio sus frutos finales.

El profesor de la UNNOBA, Guillermo Eyherabide, indicó a Argentina Investiga que “la transgénesis borra todos los límites entre los reinos. Es una técnica que permite tener acceso a variabilidad genética, que por medio de la reproducción sexual no es posible disponer”. Para el investigador, el fin de los eventos transgénicos es brindar ventajas en la producción. Por ejemplo, en los casos de los cultivos de soja y maíz, tiene que ver con resistencia a herbicidas y también con resistencia a insectos. “Además, hay algunos eventos que tienen que ver con calidad o con mayor tolerancia a factores de estrés ambiental”, agregó.

A las ventajas referidas por Eyherabide se pueden agregar otras, como mayores rendimientos en los cultivos, mejoras en la nutrición con vitaminas y proteínas adicionales en los alimentos y la posibilidad de cultivar en condiciones extremas. No obstante, también existen aspectos negativos relacionados con el desconocimiento de las consecuencias que pueden tener sobre otras especies vegetales y sobre poblaciones y organismos como las aves silvestres, los insectos polinizadores y los microorganismos del suelo (bacterias y hongos).

Algunas organizaciones ambientalistas y ecologistas que abordan el tema publicaron que los genes introducidos en los cultivos OGM pueden transferirse a organismos de la misma especie o, incluso, de especies distintas. Y aseguran que “la competencia y el cruzamiento de los OGM con especies vegetales no modificadas afectarían la biodiversidad agrícola, y los cultivos transgénicos podrían desplazar a las variedades tradicionales y hasta a las variedades silvestres de las que proceden”.

Para Eyherabide toda tecnología mal usada puede causar algún perjuicio: “Que las cosas se hagan bien implica que ese transgen que pretende incorporarse a un cultivo no tenga un efecto perjudicial ni para los animales ni para el consumo humano. Es necesario que la gente tome conciencia de que la tecnología trata de contribuir al progreso del hombre y de la humanidad, y de que, en los países de agricultura desarrollada como el nuestro, están dadas las garantías de control para que esas tecnologías no tengan efectos adversos”.

Variabilidad genética

Por su parte, Marcelo Ferrer -docente de la UNNOBA-, advirtió sobre los peligros de la pérdida de semillas naturales ante el aluvión de los transgénicos, otro de los ítems destacados de la controversia. Aclaró que, si bien los riesgos existen, para ello están los bancos de germoplasma que “tienen la responsabilidad de mantener la variabilidad genética de los cultivos y de las especies silvestres emparentadas”. La misión de estos bancos consiste en ubicar, recolectar, conservar y caracterizar el plasma germinal de las plantas que, por sus atributos, son consideradas de interés prioritario para beneficio de la humanidad. “No podemos pretender conservar toda la diversidad genética, sería muy ostentoso. Hay una evolución donde se pierden especies”, subrayó Ferrer.

Para el especialista, la pérdida de genes se produce por el reemplazo del cultivo que se venía utilizando por uno con mayores ventajas: “Al dejarse de cultivar lo que se estaba haciendo, se pierden muchas razas locales y variedades de los agricultores, que fueron reemplazadas por materiales con mejores características de rendimiento, homogeneidad, estabilidad y producción. Si dejo de cultivarlo me quedo sin semillas, se pierde inmediatamente”.

El trabajo del mantenimiento genético de los cultivos encuentra, a su vez, un obstáculo en los OGM que pueden contaminar a los eventos no transgénicos. “Los eventos de los OGM tienen una propiedad intelectual. Cuando trabajo con los materiales que tengo que regenerar e incrementar su cantidad, para después guardarlos y conservarlos en cámara, no puedo incorporar OGM porque tienen un dueño”, recalcó Ferrer.

“Una parcela está formada por alrededor de 320 plantas de cada material. Tenemos que tener mucho cuidado a la hora de trabajar para evitar la contaminación, fundamentalmente con polen de los OGM, ya que quien los utiliza puede ser denunciado por apropiación indebida”, expresó.

Sustentabilidad económica y ambiental

Otro de los ejes del debate de los OGM y del actual modelo agrícola es qué lugar se da al cuidado de la tierra, ya que la soja, pilar de los agronegocios, es muy extractiva y deja muy poca materia orgánica, sumado a que muchos productores no realizan la rotación de cultivos necesaria para una mayor conservación de los nutrientes.

“Hemos sido formados con una visión productivista y cortoplacista. Cuando se hablaba de la sustentabilidad se refería a la económica y no nos enseñaron y no se tomaba en cuenta, como ahora, que no sólo es sustentabilidad económica sino que también tiene que ser, fundamentalmente, sustentabilidad ambiental”, consideró el docente. “Nosotros teníamos grandes y buenas leyes, como la ley de Suelos o la ley de Arrendamientos, pero eso se cambió y ahora se alquila por una cosecha” repasó Ferrer y añadió: “Los resultados nos muestran que no hay un gran cuidado del ambiente. Por el hecho de ampliar el área de cultivo se han desmontado bosques, y se trabaja en zonas que eran consideradas marginales”.

Por su parte, el docente Roque Guillén, recordó que en 1996 se aprobó la entrada al país de la soja RR (resistente al glifosato). “Pasamos de un millón y pico de hectáreas a 18,5 millones que tenemos hoy. Si bien la principal ventaja de los OGM es ‘económica’, el problema es que casi el 80% de los cultivos son de soja. Eso va a tener consecuencias negativas en poco tiempo. Creo que es consecuencia de que el país no tiene una política agrícola a largo plazo y el productor hace lo que le es más rentable. Hay productores que hacen soja sobre soja y eso trae aparejada una serie de trastornos como degradación de la tierra, pérdida de nutrientes, etcétera” concluyó.

Ana Sagastume
comunicacion@unnoba.edu.ar
Lionel Azpeitia
Dirección de Comunicación Institucional


Un fotodesinfectante en productos frutihortícolas para reemplazar a los agrotóxicos

Un fotodesinfectante en productos frutihortícolas para reemplazar a los agrotóxicos

Investigadores desarrollaron un fotodesinfectante para productos frutihortícolas. El producto está en tratativas para salir al mercado. Lo que permite hacer este compuesto es alargar la vida de frutas y verduras desde que se produce la cosecha hasta que llega a la góndola.

Un compuesto de la frutilla protege cuatro cultivos

Un compuesto de la frutilla protege cuatro cultivos

Investigadores tucumanos aplican un extracto de esta fruta sobre caña de azúcar, soja, citrus y en la misma frutilla, para combatir enfermedades. Estimula las defensas y ayuda al crecimiento.

Investigar para cuidar el ambiente y la salud

Investigar para cuidar el ambiente y la salud

El Instituto de Biotecnología de Misiones (InBioMis) se creó el 12 de junio de 2012, con el objetivo de promover y realizar estudios e investigaciones científicas tecnológicas en el campo de la biotecnología, fortaleciendo la formación de proyectos multidisciplinarios y abordando distintas líneas de investigación.

Científicos investigan método de nutrición animal natural y de bajo costo gracias a la biotecnología

Científicos investigan método de nutrición animal natural y de bajo costo gracias a la biotecnología

Busca producir aditivos para alimentación animal. Se diferencia ampliamente de los existentes en el mundo porque emplea la capacidad natural de algunas plantas en lugar de complejos procesos industriales. Aspiran a que sirva también para seres humanos.

“La ciencia es el invento humano más interesante de todos los tiempos”

“La ciencia es el invento humano más interesante de todos los tiempos”

Diálogo con Santiago Ginnobili, docente investigador de la UNQ, sobre la perspectiva que ofrece la filosofía de la biología.

Estudian superbacterias para combatir infecciones intestinales

Estudian superbacterias para combatir infecciones intestinales

Las bacterias probióticas son conocidas en el mundo por su potencial para estimular el sistema inmunológico. En Argentina, se difundieron a partir del trabajo del científico Guillermo Oliver, que perteneció al CERELA y desarrolló la leche Bio, un alimento probiótico que combatía la desnutrición y mejoraba el sistema inmunológico, comercializado por Sancor. La doctora Perdigón integraba su equipo y hoy continúa con la línea de investigación.

Canal de videos 103