Universidad Nacional del Nordeste - Facultad de Ciencias Agrarias

19 de Noviembre de 2012 | 6 ′ 38 ′′


Un nuevo patógeno afecta a orquídeas del NEA



Por su belleza, colorido y, en algunos casos, rareza de su estructura floral, las orquídeas son unas de las flores más admiradas y coleccionadas en distintas partes del mundo desde la antigüedad. Sin embargo, muchas veces su fisonomía puede verse dañada por agentes que pueden llegar a causar la muerte del vegetal. Investigadoras detectaron la presencia en estas flores de un hongo patógeno que usualmente afectaba a las gramíneas.

Una investigación realizada por profesionales de la Facultad de Ciencias Agrarias detectó un nuevo hongo patógeno que afecta a las orquídeas del NEA: se trata del género Curvularia, microorganismo que afecta normalmente a las gramíneas (pastos). Mediante este trabajo pudo detectarse también su presencia en estas plantas de flores fascinantes.

“Durante 2009, en invernaderos de Corrientes y Formosa (Argentina), se colectaron muestras de orquídeas que presentaban síntomas muy agresivos de enfermedad foliar y que ocasionaban manchado foliar y destrucción de órganos”, comentó a Argentina Investiga la ingeniera agrónoma María G. Cabrera. “Observaciones microscópicas revelaron la presencia de un hongo con características del género Curvularia Boedijn”, añadió la profesional.

El proceso

Para llevar adelante el trabajo Cabrera, junto a la investigadora Silvia Meyer, colectaron muestras de hojas de Brassolaeliocattleya Chyong Guu Chaffinch “Ta Hsin” con síntomas, en el “Orquidario Oro Verde” de la ciudad de Clorinda, provincia de Formosa. Muestras de otras especies y variedades de orquídeas fueron adquiridas en invernaderos de las localidades de Santa Ana de los Guácaras y en la ciudad Capital de la provincia de Corrientes.

En total, se examinaron bajo la lupa y el microscopio unas 20 muestras. “Primero las muestras fueron analizadas con microscopio estereoscópico; luego se analizaron cortes histológicos de sus tejidos enfermos con microscopio compuesto. Después de lavar las hojas con agua y desinfectar la superficie con alcohol, se procedió a llevar este material a cultivo en un medio artificial agarizado. Es decir, un trozo del tejido del vegetal con síntomas de enfermedad, en condiciones de asepsia, se dispone en placas con un medio artificial, donde se desarrollará el microorganismo asociado a los tejidos enfermos. Luego, las colonias desarrolladas de estos cultivos son analizadas”, explicó Cabrera.

“Se realizaron inoculaciones experimentales con las colonias del hongo de cinco días. Parte de este cultivo se aplicó sobre hojas de plantas sanas de orquídea, en forma de pequeños discos que se sujetaron con cinta adhesiva. Algunas hojas fueron heridas levemente con aguja histológica y se marcaron mediante cartelitos. Las plantas se cubrieron con bolsas de polietileno y se incubaron en condiciones de laboratorio, durante 72 horas. Además, se describieron las estructuras del hongo aislado y, para identificarlo, se consultaron obras de micología taxonómica -bibliografía especializada en la clasificación de los diferentes tipos de hongos-”, recordó la docente.

Síntomas

“Los síntomas en las orquídeas analizadas fueron manchas foliares castañas, extensivas, que abarcaban hasta el 70% de la hoja. El citoplasma de los tejidos estaba oxidado y se observaban deprimidos, más acentuados en el haz foliar. Además, se detectó clorosis en la mitad superior de las hojas afectadas con pequeñas y numerosas puntuaciones” enumeró Cabrera.

“Las plantas se deterioraron rápidamente. Las inoculaciones resultaron positivas y a partir de los diez días se manifestaron síntomas en las hojas heridas, lo cual indicó la necesidad del patógeno de entradas para su penetración. En cultivo se desarrollaron colonias de Curvularia que alcanzaron 5 cm de diámetro a la semana; de aspecto afieltrado y color gris oscuro, con el revés de la placa de color negro”, graficó luego y agregó que “las hifas del patógeno son oscuras, tabicadas y ramificadas. Los conidióforos (hifas fértiles que producen esporas asexuales o ‘conidios’), son también oscuros, tabicados, de crecimiento simpodial escaso. Estos hongos tienen conidios curvos, de forma característica de medialuna, de allí deviene su nombre”.

Es importante definir algunos conceptos para una mejor comprensión de la estructura de estos patógenos. Se entiende por hifas al cuerpo vegetativo del hongo, formado por una red de filamentos microscópicos cuyo conjunto constituye el micelio, por otro lado, podemos caracterizar a los conidióforos como estructuras también microscópicas encargadas de producir esporas, para poder originar nuevas colonias de hongos.

La célula central de los conidios es más grande e irregular, de color muy oscuro, mientas que las otras células son de coloración más clara. Estas características y las medidas de sus estructuras fueron coincidentes con la descripción de Curvularia lunata de (Wakker) Boedijn (1933). La presencia de Curvularia en plantas de orquídeas de las ciudades de Clorinda, Corrientes y Santa Ana, ocasionó un severo manchado foliar y destrucción de órganos afectados. “El hongo se identificó como Curvularia lunata, siendo ésta la primera información del patógeno que afecta a orquídeas en la República Argentina”, resaltó la investigadora.

Intervención del hombre

“Curvularia es un hongo patógeno conocido en gramíneas, pero con los cambios en la ecología producidos por el hombre, los efectos se ven en otras plantas. Quizás, antes pasaban desapercibidos pero ahora son más visibles”, argumentó Cabrera, al tiempo que aclaró que si las condiciones del ambiente son de mucha humedad estos hongos se vuelven más agresivos; incluso “pueden llegar a causar la necrosis de la flor”.

Ante esta situación, el consejo de la profesional a los productores es implementar un adecuado manejo cultural para preservar el vegetal. En esta línea se cuentan el manejo del riego y la aireación de los invernaderos; “poner las plantas por separado, según los tipos y especies, y regarlas según el requerimiento de cada especie. En general, el riego es excesivo y de allí es que se genera humedad en demasía”, evaluó.

El saneamiento de partes enfermas y del lugar es también muy importante. “Si no hay un control visible con estas medidas de manejo cultural, hay que ver la posibilidad de utilizar agroquímicos”, añadió la profesional, como una opción de última instancia. “El problema es que hasta ahora no hay productos específicos indicados para orquídeas, sino más bien para rosas y otras especies de plantas florales, por lo que algunos productos pueden llegar a ser fitotóxicos en orquídeas”.


Laura Duarte Galarza


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