Nota

Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales

20 de Febrero de 2012 | 6 ′ 25 ′′

“Cuando yo tenía algún dolor, mi abuela me mandaba a las plantas”

La frase pertenece a Pabla Olsina, vecina de la localidad de La Garganta. Ella es una de las 60 personas que colaboraron con el biólogo Gustavo Martínez en su investigación. El trabajo dio origen al libro “Las plantas en la medicina tradicional de las sierras de Córdoba. Un recorrido por la cultura campesina de Paravachasca y Calamuchita”. La investigación en etnobotánica que precedió al libro documentó el uso de plantas medicinales en la cultura serrana y relevó más de 180 especies medicinales y unas 700 aplicaciones diferentes.

Pabla Olsina, vecina de la localidad de La Garganta. Fotografía: Natalia Nanzer

El libro, patrocinado por el Museo de Antropología de la Universidad y declarado de interés educativo por el ministerio de Educación de la provincia, surge de la tesis de maestría en Ciencias Agropecuarias de Martínez, pero tiene un lenguaje orientado a la divulgación. A partir de testimonios de ancianos, curanderos, parteras, recolectores de hierbas y lugareños, la obra da cuenta de las características de la medicina tradicional campesina de las sierras de Córdoba. “En esta investigación se establecen relaciones entre el mundo de las comunidades y el mundo natural, esto se llama etnobotánica. Un aspecto importante de este tipo de estudios es la circulación de los saberes, de allí el interés en realizar proyectos y materiales de carácter extensionista que enfaticen la divulgación”, cuenta Martínez a InfoUniversidades.

El autor comenta que la medicina tradicional campesina se encuentra en una posición subalterna respecto de la medicina oficial hegemónica. “Son perspectivas diferentes sobre lo que es el mundo de la curación, la medicina, las plantas. Me parece importante articular el saber académico y el saber popular de manejo y uso de la biodiversidad”, señala.

El mundo natural

El trabajo en etnobotánica tiene también el objetivo de reivindicar la cultura tradicional del monte, afectada por las problemáticas de deforestación. “El monte se ha quemado mucho, hay plantaciones pero no hay nativas. Nosotros buscamos en el monte y también sembramos. Estamos tratando de cultivar, sobre todo las plantas más curativas como el chañar, una medicinal muy efectiva para los bronquios. También el molle tiene muchas propiedades, es bueno para el sarampión, la varicela”, comenta Olsina y agrega: “Nosotros vivíamos en la parte del campo y cuando yo tenía algún dolor, mi abuela me mandaba a las plantas. Ella sabía. Las recortaba y nos enseñaba cómo se hacía el té. A medida que ella me nombraba las plantas yo iba aprendiendo. Siempre tomé atención sobre esto cuando me hablaban”.

En la cultura campesina propia de los ambientes serranos, las prácticas de medicina tradicional, el curanderismo y la medicina casera se articulan con la atención dispensada en los centros de salud y otros ámbitos de la medicina oficial.

Olsina comenta recetas naturales para curar enfermedades como la “pata de cabra”, “ojeadura”, “culebrilla”, el “empacho” pero señala: “La gente lo que hace es ir al dispensario y quienes trabajan allí no tienen mucho conocimiento natural, o no lo practican, les dan un remedio químico y ya está”.

La cura de palabra

El libro describe una práctica bastante extendida en el mundo campesino que consiste en la cura de palabra, realizada en presencia del enfermo o a la distancia, y que requiere conocer datos precisos del afectado, en especial, el nombre. “En este tipo de curaciones es la fuerza de la palabra o del ritual la que opera terapéuticamente y llega, incluso, a actuar sobre la fisiología del enfermo”, explica Martínez.

Una de las dolencias más conocidas a la que se le aplica este tipo de terapia es la llamada “empacho”. En el libro, un testimonio explica cómo se realiza la práctica: “Para curar el empacho, se mide con la cinta (…) y se tira el cuerito en nombre de Dios nuestro señor y se hace castañuelas…”.

Los orígenes del trabajo

El trabajo de Martínez forma parte de una línea de investigación en etnobotánica en los valles de Paravachasca y Calamuchita iniciada en la Facultad de Ciencias Agropecuarias en 2001 y que desde 2004 continúa en el Museo de Antropología. En este marco se documentó y contextualizó el uso de plantas medicinales en la cultura serrana. El relevamiento de los recursos florísticos medicinales dio cuenta de más de 180 especies medicinales, así como de unas 700 aplicaciones diferentes.

Además, se realizó un diagnóstico de la extracción, demanda y comercialización de hierbas medicinales serranas en la zona y se desarrolló un ranking de especies medicinales nativas prioritarias para la conservación. A partir de esa experiencia, se gestó la propuesta extensionista que dio lugar al proyecto “Entre hierbas y yuyos serranos. Actores, saberes y prácticas de la flora medicinal en las sierras de Córdoba. Una experiencia en las inmediaciones del Dique Los Molinos”, con el apoyo y coordinación de miembros de la cátedra de Farmacobotánica de la Facultad de Ciencias Químicas, junto al Jardín Botánico de Córdoba.

Las actividades se destinan a fortalecer a los actores sociales implicados en las prácticas de recolección, comercialización y uso de la flora medicinal local mediante la circulación de sus saberes locales y la consolidación de la memoria colectiva en torno a estos temas. La creación de un “sendero turístico de interpretación”, de una “farmacia viva” y el diseño de una “botica serrana”, junto a la implementación de talleres participativos constituyen las principales actividades que procuran hacer más sustentable el uso de los recursos medicinales nativos.

En la actualidad, dirigen el proyecto Claudia Luján, Gustavo Martínez y Bárbara Bárcena. Carolina Audisio, estudiante de biología y una de las becarias del proyecto, comenta: “Siempre me interesó trabajar con medicinales y me integré al grupo trabajando en la zona, haciendo recorridos con Pabla para buscar plantas, clasificándolas, dejándolas secar, embolsándolas, haciendo todo el proceso para llegar a las bolsitas que se ofrecen en la botica serrana. Todo esto está cerca de mi idea de qué es la medicina y cómo se debe usar”.

Eliana Piemonte
Andrés Fernández
Mariana Mendoza
Universidad Nacional de Córdoba

Prosecretaría de Comunicación Institucional
comunicacion@rectorado.unc.edu.ar
www.unc.edu.ar


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