Nota

Universidad Nacional de Córdoba - Rectorado

24 de Octubre de 2022 | 14 ′ 38 ′′

Las desigualdades estructurales entre géneros que a los varones aún les cuesta aceptar

Hay prácticas que los hombres parecen estar más dispuestos a revisar y modificar, como su rol paterno. Pero hay otras, relacionadas con las desigualdades estructurales entre los géneros, que les resultan más difíciles de pensar, incluso de discutir. En esta nota, cómo deconstruir el modelo masculino dominante a partir de la experiencia recogida en talleres y espacios en los que participan varones que se animan a repensarse.

El reciente episodio ocurrido durante la ceremonia de los Premios Oscar en el que un actor abofeteó a otro por hacer un “chiste” sobre el aspecto físico de su esposa, expuso el modo de resolución de conflictos bajo el modelo de la masculinidad hegemónica, y el tipo de respuestas (machistas) que supone para los varones que son socializados bajo ese modelo.

Hablamos de un tipo de masculinidad dominante representada por un varón (blanco, proveedor, exitoso y heterosexual), que supone una “forma de ser hombre” generalmente inalcanzable para la mayoría, pero a la cual se subordina. Sin embargo, existen múltiples masculinidades, algunas de ellas se consideran ejemplares y, en ese sentido, tienen más poder y privilegios; otras, en cambio, son segregadas socialmente (varones gays y trans, por ejemplo).

Un proyecto de extensión interinstitucional desarrollado por un equipo de investigación del Conicet y la UNC aborda el tema de la masculinidad hegemónica, a partir del trabajo que desde 2020 sostienen con grupos de varones que residen en la ciudad y el interior de Córdoba, Buenos Aires, La Pampa y también en México, Venezuela y Colombia.

Durante los encuentros realizados bajo la forma de talleres, estos varones se permiten reflexionar acerca de los privilegios y las violencias de género “de baja intensidad”, o micromachismos que ejercen cotidianamente. Las reuniones grupales forman parte de un estudio científico sobre masculinidades llevado a cabo en la región (“Reunión de varones”) con el objetivo de generar estrategias que permitan desarmar y transformar mandatos que responden a estereotipos masculinos dominantes.

En esos talleres, se advierte una permanente oscilación y vaivén entre modelos masculinos tradicionales, y otros que comienzan a cuestionar algunos supuestos naturalizados sobre qué es ser varón y cuáles son sus implicancias. “Cada vez comienza a haber más varones que intentan posicionarse en otros lugares, sobre todo en relación a cómo ejercer una paternidad más presente para sus hijas e hijos. Pero eso no impacta –por eso decimos que va en un permanente vaivén– en relación a asumir tareas domésticas y de cuidado en los hogares. Ese sigue siendo un trabajo que los propios varones reconocen que prácticamente no hacen, en comparación a sus compañeras”, explica Gabriela Bard Wigdor, investigadora del Conicet especializada en estudios sobre masculinidad hegemónica y su relación con las violencias de género, y también directora del proyecto de extensión de la UNC en el marco del cual se desarrollan estos talleres. La especialista agrega en ese sentido que las tareas domésticas y de cuidado siguen siendo “un privilegio que se reproduce en las generaciones nuevas”, incluso en aquellos varones que se muestran más dispuestos a repensarse a sí mismos.

La desigual carga de trabajo al interior de los hogares puede medirse en horas. En la Argentina, las mujeres dedican diariamente casi el doble de tiempo (6.4 horas) que los hombres (3.4 horas) al trabajo no remunerado –comprende tareas de limpieza de la casa, apoyo escolar y cuidado de personas– y además realizan el 75% de ese trabajo, según datos de la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (Indec de 2013) que será actualizada este año. En América Latina, esa brecha de tiempo se triplica, y se profundizó aún más durante la pandemia, con la consecuente sobrecarga de trabajo para ellas, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De los encuentros también surge que estas masculinidades emergentes pueden revisar y correrse de ciertas prácticas machistas cotidianas, pero hay temas mucho más difíciles de abordar siquiera. “Pueden despegarse de machismos cotidianos como considerar que las mujeres no deben jugar al fútbol, o deben ser más recatadas que los varones. Eso es más sencillo de identificar y cuestionar. Pero lo que tiene que ver con cuestiones más estructurales de la desigualdad y posiciones de poder, eso cuesta mucho más pensarlo, e incluso poder discutirlo”, destaca la investigadora. Como ejemplos de esos “temas difíciles de abordar” menciona el hecho de que ellos ganen más dinero por el mismo trabajo, o que las mujeres dediquen más tiempo a las tareas del cuidado y domésticas a nivel estructural, tengan menos tiempo para el ocio y el cuidado del propio cuerpo, no puedan circular en ciudades libres y seguras para ellas, o continúen sufriendo abusos y violaciones sexuales.

Prácticas sexuales machistas

Otro aspecto que aparece fuertemente en los talleres es que, aún hoy y pese a cuestionar el modelo masculino dominante, muchos varones continúan siendo “homodiantes”. La idea de “con los varones gays está todo bien, siempre y cuando no se metan conmigo”, o “que hagan lo que quieran, pero a mí no me vengan a encarar”, circuló entre los varones que participaron del taller, ya sea como reflexión acerca de sus propias prácticas, o de experiencias de amigos.

Lo que sostiene este prejuicio, de acuerdo a Bard Wigdor, es la noción de que las personas gays tendrían una sexualidad irrefrenable que las lleva a desear tener relaciones con cualquier hombre que esté cerca suyo. “Como si las personas gays, maricas o lesbianas no tuvieran una elección sexual y afectiva sobre las demás, como si fueran cuerpos que están a disposición, esperando ser conquistados o conquistar”, comenta la investigadora y docente universitaria.

Para los estudios feministas, los tres pilares principales sobre los que se contruye la sexualidad de la masculinidad hegemónica son: no ser bebé, no ser marica, y no ser mujer. En oposición a esas tres figuras, sostiene la filósofa Élisabeth Badinter, los varones desarrollan su masculinidad desde pequeños. “Esa representación todavía sigue articulando las reflexiones en la subjetividad de los varones. Hay una especie de ‘terror sexual’ descrito por los estudios LGTB+, que alude a la idea de que el contacto con estas personas de alguna manera funcionará como una especie de contagio sexual”, explica.

Los encuentros grupales se hicieron de manera virtual durante la etapa de aislamiento de la pandemia, y presencial luego, y en ellos participaron cuarenta varones de distintas edades y sectores socioeconómicos, étnicos y religiosos. Allí también se abordó el tema de las prácticas sexuales machistas que se perpetúan en las parejas. “Surgió cómo los varones drogan a las mujeres cuando salen de noche, la práctica habitual de ponerles pastillas, ácido en la bebida o los labios cuando tienen relaciones sexuales, que llevan a una pérdida de conciencia en quienes las consumen y, por lo tanto, se producen relaciones sexuales no consentidas”, indica la especialista a Argentina Investiga. Agrega sobre este tema que además siguen sin entender lo complejo que es hablar de consentimiento. “Lo asocian con el mero sí de la otra persona, cuando en realidad, no sólo comunicamos con las palabras, también con el cuerpo, la gestualidad y, a veces, con el silencio. Los afectos y las pasiones también esconden miedos y deseos inconscientes. El consentimiento es darle lugar a ese diálogo, dar espacio para que los cuerpos se encuentren en un escenario de respeto, escucha y disfrute”.

El proyecto da cuenta de la necesidad de pensar las violencias de género en la cotidianidad, en nuestra vida diaria, para transformarlas. Identificar, por ejemplo, cuáles son los privilegios de los que gozan como varones y plantearlos en forma de pregunta (¿limpiaste tu casa a fondo alguna vez como lo hace tu compañera? o ¿sabés dónde están los remedios y cuál usar ante la emergencia de un niño?), y reconocer cuáles son las violencias de baja intensidad que suceden todos los días y pasan inadvertidas, fue parte central de los talleres.

La importancia del rol de los varones en el cambio social

La necesidad de trabajar en la sensibilización de los varones acerca de los temas de género y violencias contra las mujeres e identidades diversas ha sido señalada por instituciones y organismos internacionales. Advierten que los varones juegan un papel clave en la construcción de sociedades más igualitarias entre los géneros, y otorgan al Estado un rol activo en esa lucha, a través de la creación de políticas públicas que promuevan la igualdad.

La Plataforma de Acción de Beijing (PAB) –desarrollada en el marco de la conferencia mundial que tuvo lugar en esa ciudad en 1995– estableció cuáles son los ámbitos en los que es necesario que los varones se involucren y participen más. Esa lista incluye, entre otras, las tareas que se realizan en el hogar, la educación, el cuidado y la socialización de niñas y niños, la salud sexual y reproductiva, el equilibrio entre el trabajo fuera de la casa y las responsabilidades familiares, y la violencia de género.

La PAB significó un paso importante para crear políticas que incluyan a los varones como parte del cambio social. Sin embargo, todavía numerosos países de América Latina no mencionan en sus políticas públicas ni programas nacionales a la población masculina como estrategia de prevención de las violencias hacia mujeres y niñas. Tampoco existen indicadores y son pocos los casos en los que se realizan evaluaciones de impacto. Así se desprende de un informe elaborado por ONU Mujeres, junto a otras organizaciones, que examina los programas de impacto y experiencias que incluyen a las masculinidades en el abordaje de las violencias de género.

También un documento publicado por la Alianza MenEngage advierte que pese a los “muchos avances en los acuerdos y las iniciativas vinculados a la participación de los hombres y los niños en la igualdad de género, el progreso ha sido desigual”.

En la Argentina, iniciativas como el Instituto de Masculinidades y Cambio Social de Rosario buscan intervenir en el campo de las políticas de género destinadas a varones y masculinidades emergentes. En articulación con el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, por ejemplo, se elaboró el primer Mapa Federal de Experiencias con Varones y Masculinidades en la Argentina, que recoge información acerca de experiencias del sector público, organizaciones que trabajan con varones y masculinidades, espacios de atención a varones que han ejercido violencia, y también ofrece materiales y recursos para trabajar estos temas.

Desde 2019, la Universidad Nacional de Córdoba cuenta con un Espacio de Masculinidades que apunta a la sensibilización en torno a esta tema y acompaña a varones de esa universidad que se encuentren involucrados en alguna situación de violencia de género. El Espacio es coordinado por la Unidad Central de Políticas de Género y la Secretaría de Asuntos Estudiantiles de esta casa, y en ese marco, se llevan a cabo estudios que aportan a la elaboración de políticas y al conocimiento de las identidades masculinas en el ámbito universitario.

A partir de una encuesta realizada por dicho Espacio en 2020 a más de 350 personas, se observó que “el comportamiento agresivo, característico de los varones en la gestión de las relaciones sociales, pareció no ser exclusivo de los representantes de la masculinidad hegemónica, reproduciéndose también en otras masculinidades”.

Las conclusiones están publicadas en un informe que evalúa el impacto que tuvo el aislamiento social obligatorio en la vida cotidiana de varones, varones trans, no binaries y otras masculinidades que estudian y trabajan en esa universidad.

“Fueron los más jóvenes quienes más sufrieron los cambios de estado de ánimo y emocionales durante la pandemia”, explica Pedro Zamboni, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Económicas quien participó del proyecto. Añade que las preocupaciones prevalentes que mostraron los varones encuestados se asocian a los mandatos de proveedor económico, y de protector del bienestar y sustento familiar, propias de la masculinidad hegemónica.

Contactos

Proyecto Descolonizar la masculinidad: feminismos para cuestionar privilegios y violencias heteropatriarcales

Correo: proyectoreuniondevarones@gmail.com.

Espacio Masculinidades UNC

Correo: masculinidades@rectorado.unc.edu.ar

Proyecto “Descolonizar la masculinidad: feminismos para cuestionar privilegios y violencias heteropatriarcales”

Proyecto de extensión de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC, en articulación con el Área Feminismos, Género y Sexualidades (FemGeS) de la Facultad de Filosofía y Humanidades, y el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (CIECS) de Conicet – UNC.

Con el apoyo de la Asociación Civil “El Telar” / Área de Géneros de la Dirección de Desarrollo y Promoción Social de la Municipalidad de Cosquín / Instituto Masculinidades y Cambio Social de Rosario / Red Articular / Fundación Plurales / Colegio de Profesionales en Servicio Social de la Provincia de Córdoba / Patear en Contra – Encuentro de Organizaciones.

Directora: doctora Gabriela Bard Wigdor. Investigadora asistente en Conicet, docente de la cátedra de Teoría, Espacios y Estrategia de Intervención II de la carrera de Trabajo Social (Facultad de Ciencias Sociales, UNC).

Codirector: Pascual Scarpino. Becario doctoral Conicet/UNC. Adscripto en “Teoría Social Contemporánea” y “Sem. Diseño de Estrategias de Intervención”, de la carrera de Trabajo Social (Facultad de Ciencias Sociales, UNC).

Informe preliminar sobre el relevamiento de Aislamiento social y obligatorio: su impacto en la vida cotidiana de los varones de la UNC, producido por la Unidad Central de Políticas de Género de la Universidad Nacional de Córdoba.

Coordinadora: lic. prof. Analía Barrionuevo.

Equipo técnico: lic. Carolina Oribe, lic. Paula Pedrazzani, Mgter. Pedro Zamboni.

Asesoramiento metodológico: lic. Mauricio Mareño Sempertegui.

Diseño y accesibilidad de contenidos: lic. Soledad Quadri y lic. Valeria Torrez.

Producción Periodística:
Candela Ahumada

Responsable Institucional:
Edgardo Litvinoff
Universidad Nacional de Córdoba

Unidad Central de Comunicación Institucional
comunicacion@rectorado.unc.edu.ar
www.unc.edu.ar


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