Nota

Universidad Nacional de Salta - Facultad de Ingeniería

02 de Abril de 2009 |

Tartagal 2006: el grito desoído

Una tremenda tragedia sorprendió al país entero el 9 de febrero pasado, cuando un alud de lodo se precipitó sobre parte de la ciudad salteña de Tartagal. El hecho, además de lo magnífico por sus características naturales, fue observado críticamente por varios sectores de la sociedad, ya que no es la primera vez que la zona manifiesta ser problemática. Hace más de 3 años ocurrió una tragedia similar, aunque menor, y no parecen haberse tomado las medidas del caso. Los investigadores descartaron "totalmente" las causas naturales.

La apertura de caminos produce la disección de laderas que posteriormente no son estabilizadas. Foto: Gloria Plaza

Cuando en 2006 se produjo la primera tragedia en Tartagal, investigadores de la Universidad Nacional de Salta realizaron estudios sobre el caso y propusieron recomendaciones preventivas para evitar desastres en la zona. La ingeniera Gloria Plaza formó parte del grupo de investigación, e InfoUniversidades dialogó con ella en relación a lo ocurrido, tanto a lo diagnosticado en aquel momento como a lo que es posible esperar a futuro.

-Ustedes en 2006 realizaron un diagnóstico de la cuenca del río Tartagal, ¿en qué consistió?

-Ese diagnóstico se realizó a pedido de la municipalidad de Tartagal, en el marco de aquella catástrofe de 2006, de impacto menor a la del suceso ocurrido en febrero de 2009. En esa circunstancia, se le entregó al intendente de Tartagal la línea de base ambiental, origen de la problemática ambiental y las recomendaciones para evitar riesgos futuros. La línea de base ambiental mostró claramente las características de alta vulnerabilidad de la región en estudio, especialmente de la alta cuenca del río Tartagal. También se evaluaron los arroyos aledaños observando características de vulnerabilidad similares y se estudió la cuenca desde el punto de vista de las actividades que se desarrollan. Las variables ambientales y humanas que tuvieron mayor incidencia en los eventos acontecidos en la cuenca del río se describieron en el informe. En este análisis se emplearon diversas metodologías, ya que pudimos sacar fotos aéreas, gracias a un helicóptero que envió Nación con el que se recorrió toda la zona. Recorrimos también vía terrestre lo que habíamos observado a nivel aéreo, precisando así la situación problemática. Esto se hizo en el 2005-2006, también fueron utilizadas fotos satelitales. El objetivo de este trabajo fue prevenir riesgos futuros.

-¿Cuáles fueron las conclusiones que se desprendieron de ese informe?

-Se aconsejaba el monitoreo de toda la cuenca. Estricto monitoreo y control de las actividades petrolera, forestal y ganadera en la cuenca alta del río Tartagal, dado que la topografía y suelos con alto riesgo de erosión favorecen fenómenos catastróficos. Éstos se agudizan por condiciones extremas del clima. La erosión observada era progresiva, por lo que su control, utilizando tecnología adecuada, hubiese frenado el proceso. Las lluvias cada vez más fuertes, ocasionadas por el cambio climático, dan lugar a una falta de capacidad de absorción y así se desmorona el suelo. Ahora se encuentra un panorama desastroso; la cuenca alta tiene dificultades de acceso. Ya cuando fuimos en el 2006 se observaba en forma incipiente este futuro. En ese informe se advertían sucesos de remoción en masa, por lo que se recomendaban mayores esfuerzos preventivos.

-¿Qué sensación tuvo cuando ocurrió la "segunda" tragedia?

-Un malestar muy grande, como todos lo sentimos; con este antecedente se debe priorizar el estudio de riesgo, como así también las medidas de pre-emergencia, emergencia y post-emergencia.

-Usted sabe que ahora hay un debate en torno a determinar si esta tragedia se debió sólo a causas naturales, o que además de la acción de la naturaleza, tuvo que ver la mano del hombre.

-Las causas naturales las descarto totalmente. La lluvia, más todas las actividades generan el efecto. Si llovía mucho y todo estaba como antes, nunca hubiera ocurrido esto. Entonces, no podemos avalar el hecho de las causas naturales. En todo este tiempo, desde 2005 hasta ahora, hubo actividad antrópica y generó problemas mayores. Ya deberían haberse tomado medidas. No digo que no se permita la actividad, sino que tiene que ser controlada, inclusive guiada. El Estado tuvo que decir ‘esta zona es altamente vulnerable, no se puede hacer nada’. Se tuvo que decir eso, si no hay que empezar a buscar responsables.

-¿Qué perspectivas le ve a esta situación? Da la impresión de que mientras más llueva, va a empeorar.

-El panorama es incierto, se prevén lluvias de alta intensidad en el marco del cambio climático, por lo que debemos adaptarnos. Hay que tomar medidas frente a este problema ambiental y hay que estudiarlo desde dos aspectos. Por un lado, la mitigación de los gases que generan el efecto invernadero y, por otro, en base a la adaptación. Esta adaptación significa reconocer que al problema ya lo tenemos y que tenemos que actuar conociendo las realidades. En este caso sería ver cómo evitar la erosión.

-¿Qué medidas se le ocurren?

-A nivel de cuenca, especialmente se debería pensar en la reforestación, hasta que se asiente bien firme la tierra. Y lo que está muy crítico y va a desmoronar, si los tiempos no dan para medidas mejores, es preferible que se remueva todo lo que se encuentra en riesgo de originar desastres hidrogeológicos. Se debe hacer un diagnóstico de la situación actual, con análisis de las precipitaciones ocurridas en ese momento, e inclusive tener un seguimiento climatológico para integrar al estudio de datos históricos.

Se debe desarrollar la ordenación y planificación del tejido urbano y periurbano de la ciudad de Tartagal. Además, debemos tener en cuenta que el ordenamiento territorial no significa sólo planificar bosques, sino planificar todo, contemplar las actividades del hombre y otras situaciones. Debe elaborarse un plan de gestión ambiental integral de la cuenca del río Tartagal, a fin de planificar áreas potenciales de aprovechamiento de los recursos naturales, áreas de amortiguamiento y áreas de protección.

-¿Qué opinión le mereció la ley de Ordenamiento Territorial que sacó el gobierno de Salta el año pasado?

-Tengo entendido que se trata de conservar algunos bosques que deben ser categorizados como tales. Para ello se necesita de buen asesoramiento técnico y decidir dónde intervenir. Considero que al ser tan alta la transformación en nuestra provincia tenemos que dar tiempo para adaptarnos y trabajar para encontrar una situación estable que nos conforme. Además, debe considerarse que destruyendo nuestro bosque se destruye el hábitat de diversos insectos, por ejemplo el mosquito del dengue, que lo primero que hacen es mudarse a las ciudades generando problemas sanitarios.

Raul Martin Vargas
Universidad Nacional de Salta

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