Nota

Universidad Nacional de Rosario - Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas

29 de Enero de 2018 | 8 ′ 15 ′′

Aceites cannábicos de uso medicinal

La Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas presentó un informe sobre los proyectos que desarrolla acerca del uso de productos cannábicos con fines medicinales; en el que se destaca la importancia de los análisis de las muestras para determinar las concentraciones de los dos cannabinoides de mayor importancia: THC y CDB

El uso terapéutico de cannabis es una tendencia que se viene instalando a nivel global, asociada a las limitaciones de la medicina tradicional para el tratamiento de ciertas patologías como la epilepsia refractaria, enfermedad de Parkinson, artritis reumatoide o dolores crónicos de distinta etiología, entre las más frecuentes.

En este contexto, distintas organizaciones sociales tomaron protagonismo fomentando el autocultivo y la preparación artesanal de distintos derivados cannábicos, atendiendo así, en forma autogestionada, las necesidades de numerosos ciudadanos que por distintos motivos deciden intentar su utilización.

Sin embargo, el vacío legislativo que existió hasta el año 2016 y la falta de estándares de calidad para la preparación de los aceites hicieron que los usuarios, o sus cuidadores responsables en el caso de pacientes con alto grado de discapacidad, administren los productos sin tener certeza de su contenido.

Las primeras acciones realizadas en la Facultad de Ciencias Bioquímicas, de acuerdo al informe presentado por su Decano, Esteban Serra, comenzaron ante numerosas consultas de organizaciones sobre la posibilidad de realizar estudios analíticos de distintos materiales provenientes de plantas de Cannabis.

Inicialmente, a través del Laboratorio de Análisis de la Facultad, se realizaron ensayos y se pudieron determinar perfiles de cannabinoides en extractos provenientes de plantas y de aceites.

Con la colaboración del Laboratorio Industrial Farmacéutico de la Provincia de Santa Fe para la obtención de los estándares necesarios, se establecieron las condiciones analíticas cuantitativas para determinar las concentraciones de los dos cannabinoides de mayor importancia: THC y CDB. “El primero es el de mayor psicoactividad, mientras que el segundo posee actividad anticonvulsivante y analgésica”, aclara.

Una vez puestas a punto las condiciones analíticas y ya promulgada la Ley de Incorporación de Medicamentos a Base de Cannabis en el Formulario Terapéutica Provincial, que también avala la producción pública y el uso científico y de investigación, se decidió ofrecer el ensayo de determinación de cannabinoides a distintos actores del medio con el fin de tener un primer panorama sobre el tipo de productos que consume la población.

Para ordenar el trabajo se recibieron muestras sólo a través de organizaciones intermedias y de forma codificadas, sin acceso al nombre del paciente ni al productor. También, en todos los casos, se aconsejó la consulta médica y no se intervino en acciones de distribución o promoción de ningún tipo de producto. Paralelamente, se habilitó el uso de espacios áulicos para reuniones de las organizaciones que trabajan en relación con la Facultad como una forma de abrir la Universidad a la discusión.

A través de la Unidad de Optimización Farmacoterapéutica (UOF) que desarrolló la Facultad conjuntamente con el Colegio de Farmacéuticos de la Segunda Circunscripción, también se empezaron a recibir consultas de pacientes que realizaban tratamientos con derivados cannábicos. Los profesionales realizaron un seguimiento a través de formularios de evaluación de respuesta al tratamiento, con la idea de asociar la reacción de los pacientes con la composición de los aceites y se incluyó una oferta de acompañamiento psicológico a los familiares.

Finalmente, durante todo el año 2017, se trabajó conjuntamente con el Laboratorio Industrial Farmacéutico de la provincia de Santa Fe, y más recientemente con la Universidad Nacional del Litoral, para desarrollar un proyecto de producción pública de derivados cannábicos de uso medicinal.

Muestras

De la experiencia analítica sobre alrededor de 200 muestras de distinto origen, se clasificaron los aceites en cinco grupos, con la idea de alertar sobre ciertos problemas existentes y ordenar el debate.

La primera diferencia se refiere a los perfiles de cannabinoides. “Es evidente que la mayor parte de las plantas utilizadas para la preparación de extractos provienen de las variedades que se utilizaban con fines recreativos, dadas las altas proporciones de THC que tenían todos los aceites analizados, los cuales, en general, carecían de CDB”, sostiene el informe.

En los últimos meses estos perfiles fueron cambiando y se detectaron aceites con relaciones THC/CBD más equilibradas. Este hecho tiene que ver con la difusión en el medio de variedades de plantas con contenidos mayores de CBD.

La segunda diferencia refiere a la concentración de cannabinoides en los materiales analizados. Los primeros aceites presentaron, en casi todos los casos, concentraciones menores de los que los productores artesanales esperaban o predecían. Esta diferencia fue en general importante, con valores cinco o diez veces menores lo cual sugería que se trataba de errores sistemáticos.

En reuniones realizadas con los representantes de la Asociación Rosarina de Estudios Culturales y la Asociación de Usuarios y Profesionales para el Abordaje del Cannabis, se analizaron las condiciones de preparación de los extractos y se establecieron algunas de las fuentes de estos errores de estimación de la concentración. En los últimos ensayos la proporción de muestras con concentraciones estimadas más cercanas a las reales fue en aumento, lo cual indica la receptividad de las asociaciones a la información que se le brinda por parte de la Universidad.

“A pesar de la situación de heterogeneidad descripta anteriormente, pacientes con distintas patologías expresaron efectos positivos asociados al consumo de aceites derivados de Cannabis. Observaciones de este tipo también pueden encontrase en la literatura científica en forma de numerosos reportes de casos y un número menos importante de ensayos realizados conforme a las normas de la investigación clínica”, explicó Serra.

En resumen, “si bien no se ha demostrado ningún efecto curativo de los compuestos cannábicos, la evidencia existente apoya su uso para el tratamiento de síntomas asociados a enfermedades crónicas con potencialidad discapacitante y tratamiento del dolor, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes”, agregó.

Nuevos desafíos

La planta de Cannabis fue utilizada con fines medicinales desde su domesticación, hace al menos siete mil años hasta la década de 1930, cuando fue incorporada a la lista de sustancias prohibidas de la Oficina Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas de los EE.UU.

En la actualidad existen varias formulaciones farmacéuticas preparadas a partir de extractos de Cannabis aprobadas por agencias regulatorias de países centrales. La revalorización de las propiedades de esta planta se encuentra en pleno proceso de crecimiento y consolidación. Una muestra de ello es la explosión, a nivel internacional, de compañías dedicadas al cultivo y preparación de derivados cannábicos.

“Entendemos que el Estado debe intervenir en esta situación, ordenando y regulando la producción y circulación de los derivados de Cannabis de uso medicinal”, sostiene el Decano. Tanto la Ley Nacional de Uso de Cannabis con Fines Medicinales, N° 27.350, como la ya mencionada Ley Provincial N° 13.602, dan preferencia a los organismos nacionales de ciencia e investigación y a los Laboratorios de Producción Pública para la investigación, desarrollo y producción de productos derivados de Cannabis de uso médico.

Desde la Facultad entienden que es posible trabajar para un ordenamiento de la situación, sumando la experticia de la academia a las distintas ONGs que agrupan a los cannabicultores y consumidores medicinales con el fin de acompañarlos en el proceso de mejora y estandarizar sus productos.

Por otro lado, “se hace absolutamente necesario avanzar hacia la producción en la Universidad de extractos cannábicos con concentraciones de CDB y THC variables y exactamente definidas y así organizar ensayos clínicos sobre las distintas patologías, para las cuales ya se utilizan, más o menos informalmente, estos extractos”, concluye el informe.

Victoria Arrabal
Universidad Nacional de Rosario

Secretaría de Comunicación y medios Dirección de Prensa
vicarrabal@hotmail.com
www.unr.edu.ar


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