Nota

Universidad Nacional de Santiago del Estero - Facultad de Agronomía y Agroindustrias

02 de Abril de 2012 | 9 ′ 16 ′′

Arsénico en agua para consumo humano

La doctora Clara López Pasquali de Araya, investigadora y docente, trabaja sobre una problemática que aqueja a los pobladores del interior: la presencia de arsénico en el agua de consumo humano. En esta entrevista con InfoUniversidades la investigadora afirma que en Argentina la contaminación con arsénico es grave, y cuenta las diversas formas en que, con un equipo interdisciplinario, lleva adelante un plan de concientización para los pobladores de la zona.

Doctorada en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid, España, desde que la doctora Pasquali ingresó en la UNSE participó en diversos proyectos de investigación en el área de termoquímica y cinética, luego, hizo un cambio radical: empezó a trabajar con suelos. En esta entrevista, habla de su tema de investigación actual y su trabajo de campo: el control y análisis del agua para consumo humano de pobladores rurales dispersos en el interior, la contaminación con arsénico, la educación ambiental y la promoción de la salud.

-¿Cuáles son los objetivos del proyecto de voluntariado en el que trabaja?

-Son proyectos interdisciplinarios: hay químicos, educadores para la salud, ambientales y también muchos estudiantes que se fueron incorporando en los diferentes años. Muchos hicieron su trabajo de tesis en el seno de nuestros proyectos de investigación. Éstos, básicamente se refieren al control y análisis de agua y a la promoción a la salud.

El gobierno provincial y el nacional han hecho grandes esfuerzos para solucionar el problema de abastecimiento de agua potable para la población rural. Se han hecho pozos de gran profundidad en las escuelas rurales, con pequeñas redes de distribución, pero esto a veces no es suficiente. Aún hay un gran número de pobladores que consume agua de pozos instalados en sus viviendas, de baja profundidad y, muchas veces, muy contaminados. En otras zonas, el municipio les distribuye agua que conservan en recipientes de calidad e higiene dudosa. Por tal razón, la situación de esa población es seria y de gran riesgo ambiental, especialmente si tenemos en cuenta la zona geográfica de la Argentina, donde la contaminación con arsénico es grave. Por lo tanto, hay un gran número de pobladores que consume agua con alto contenido de arsénico.

-¿Qué daños produce este contaminante en el agua para consumo?

-El agua subterránea está contaminada con arsénico y este contaminante produce dos tipos de toxicidad: un efecto agudo, que es por el consumo directo de arsénico, o el efecto crónico, el más severo en esa provincia, que estaría dado por el consumo continuo de agua con pequeñas cantidades de arsénico y que produce la enfermedad llamada HACRE. Pero, simultáneamente con el alto contenido de arsénico, encontramos otros compuestos contaminantes para la salud.

-¿Cuál es el impacto de la interdisciplinariedad en el enfoque del proyecto?

-Nuestra función como químicos es analizar el agua que consumen e informar los resultados, pero a mí me parecía que eso quedaba inconcluso. Si no aportamos algo para mejorar, para orientar o educar a la población, que conozca cuáles son los síntomas tempranos de las enfermedades originadas por estos contaminantes, se trataría de un trabajo inconcluso. Sería decirle: usted tiene un problema de contaminación en el agua pero, bueno, nosotros hemos terminado con nuestro trabajo y no podemos darle una solución. Por eso, al hacer un trabajo interdisciplinario podemos desarrollar jornadas, talleres de capacitación con las escuelas, entrevistas a la población, para saber cuáles son las consecuencias de la presencia de diferentes contaminantes en el agua que consumen.

A veces es difícil llegar a los lugares y es por ello que trabajamos con las escuelas ya que son agentes multiplicadores de información; sus directores colaboran activamente, están muy preocupados por la situación y a través de ellos llegamos a la gente. Hoy, por falta de información, la población ignora que muchos de sus familiares fallecieron por la presencia de contaminantes en el agua que consumen y que produjeron enfermedades tan serias como el cáncer.

-¿En qué consiste el trabajo que ustedes realizan?

-Nosotros hacemos el análisis físico químico y, una vez concluido, les entregamos el informe. La población rural está cansada de recibir investigadores que van a sacar fotos, pedir información y después no les informan de los resultados del análisis, ni les aportan ninguna solución a sus problemas. Este informe, que va con mi firma, les sirve para reclamar a las organizaciones gubernamentales que les solucionen el problema de abastecimiento de agua potable. Estamos pensando en realizar otro proyecto para recorrer la zona de estudio que hemos visitado durante estos años, para ver qué mejoras se han obtenido a partir de nuestro trabajo de investigación y ver los resultados de nuestra llegada a la población.

Nuestro primer proyecto de voluntariado fue en la ciudad de Fernández, a través de un convenio con la municipalidad. La Intendenta, apenas recibió el informe, tomó las medidas pertinentes para solucionar el problema de contaminación. También hay un factor que debemos tener en cuenta: en Argentina, recién en este año se va a fijar el valor máximo permitido para el contenido de arsénico en aguas de consumo, a igual nivel que rige la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea desde hace muchos años. El nivel máximo permitido por la OMS es de 10 ppb, en el caso del arsénico, y para Argentina es 50 ppb; o sea, que nosotros aquí tenemos una franja amplia de población que estaría bajo los límites permitidos por el Código Alimentario Argentino (CAA). Sin embargo, a partir del año que viene esa franja poblacional tendrá problemas de contaminación.

-¿Cómo fue la experiencia de estar en el lugar donde la problemática de contaminación es real?

-Nos encontramos con muchas situaciones. Por ejemplo, hay distritos a los que les llevan agua potable a la población, pero contenida en tanques o cisternas muchas veces abiertas. En otras zonas, se abastecen de agua de pozo, pero de pozos abiertos y, entonces, el nivel de contaminación con nitritos es elevado, fundamentalmente por la falta de higiene. O sea, se produce otro tipo de contaminación que también provoca efectos nocivos a la salud de la población.

Por ello, si bien estudiamos zonas en donde sabemos, por diferentes publicaciones y trabajos, que las aguas subterráneas están contaminadas con arsénico y lo hemos corroborado, no dejamos de ver otras situaciones. Orientamos a la población respecto de los problemas que genera el HACRE, pero también respecto de los efectos nocivos que produce la presencia de otros contaminantes. Como una primera solución, se estimula a la población para que utilice el agua de lluvia que lógicamente no les gusta, ya que no tienen las sales del agua común y no tiene sabor. También se les sugiere que busquen pozos alternativos, ya que muchas veces un pozo está muy contaminado pero a cien metros puede haber un pozo sin arsénico.

-¿Cómo surge la idea de hacer la publicación “El agua que has de beber”?

-Como resultado del trabajo de campo, del recorrido por el interior de la provincia y de hablar con los directivos y docentes de las escuelas rurales, que nos han provisto de mucha información respecto de los problemas de salud de la población escolar que atienden. Y ante la falta de material de lectura sobre el agua y sus eventuales problemas de contaminación, nos plantearon su necesidad de contar con algún material bibliográfico que les permita estar informados y preparados para atender el problema de contaminación del agua, y sus efectos en la salud.

Este pedido nos ha impulsado a preparar este libro de consulta: “El agua que has de beber”, que fue presentado en diciembre de 2010. Somos ocho autores, donde cada uno hizo su aporte, y la temática que se desarrolla se inicia con el agua en la tierra, qué se entiende por calidad del agua y los límites máximos permitidos por el CAA para las diferentes sustancias que podemos encontrar en el agua para consumo humano. También, las sustancias y microorganismos que pueden estar presentes, cada uno de ellos analizados desde su origen en la naturaleza, cómo pueden llegar a las aguas y cómo la escasa o abundante presencia de ellos en el agua puede producir efectos nocivos para la salud. Se presenta, además, información sobre algunos métodos de tratamiento para el agua, consejos sobre higiene y, por último pero no menos importante, sobre leyes nacionales que establecen los derechos que poseen los pobladores a disponer de agua potable para consumo.

Liana Chazarreta
Universidad Nacional de Santiago del Estero

Área de Prensa, Difusión, Ceremonial y Protocolo
liana.unse@gmail.com
www.unse.edu.ar


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