Nota

Universidad Nacional de Cuyo - Facultad de Ciencias Médicas

08 de Septiembre de 2014 | 9 ′ 32 ′′

Epidemia de ébola: un antes y un después para dar con su tratamiento

La infectóloga Silvia Atorri explica el porqué del actual brote de la enfermedad en África, que puso en alerta al mundo entero. Y reconoce que su magnitud debería generar un impulso a las investigaciones para dar con un tratamiento que evite la alta tasa de mortalidad que tiene. Además, la especialista advierte acerca de la propagación de otra enfermedad “importada”: la Chikungunya, de la cual hay casos confirmados en Argentina.

Atorri es titular del área de Epidemiología de la facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo.

Desde marzo, un nuevo y virulento brote de virus de la familia Filoviridae y género Filoviru, situación taxonómica que comparte con el viru de Marburgo. Es una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y muy grave, que afecta tanto a seres humanos como otras especies de mamíferos.">ébola en África ha dejado casi 1.500 muertos en Liberia, Guinea, Sierra Leona y, en menor medida, Nigeria y El Congo. La cantidad de casos ha generado una alerta mundial sin precedentes que incluso obligó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a autorizar la aplicación de un medicamento experimental aún no probado en humanos.

Mientras, los contagios no se detienen y hasta aparecen algunos infectados en otros continentes que tuvieron contacto con enfermos en África. Es que la mayor dificultad es que el ébola aún no tiene cura y, lo que es peor, tiene una alta tasa de mortalidad. Así lo destaca la doctora Silvia Atorri, titular del área de Infectología de la facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo.

El ébola es una enfermedad viral de las denominadas virales hemorrágicas, de alta transmisibilidad y letalidad. Tiene un período de incubación que alcanza a los 21 días, pero en promedio puede estar en los 10 días.

En esta entrevista con Argentina Investiga, Atorri, quien además está cargo del sector de Epidemiología del Hospital Lagomaggiore de Mendoza, explica las características del virus, reconoce que la magnitud del brote generará un antes y un después en la búsqueda de un tratamiento y advierte que, así como deben respetarse los controles para evitar que ingrese al país, también hay que prestar atención a la propagación de otra enfermedad “importada”: la Chikungunya.

-¿Por qué es tan letal virus del ébola?

-La letalidad está inscripta en las características del patógeno. Es un virus muy patógeno, provoca falla orgánica rápidamente, el paciente no se puede recuperar y fallece. Pero no se conoce del todo a qué se debe tanta virulencia. Tiene una letalidad que se reporta entre el 50 y el 100%. A su vez, este virus, que pertenece a una familia de virus, tiene distintas especies y la virulencia depende de su especie.

-¿Y a qué se debe su rápida propagación?

-El ébola se transmite por contacto directo con alguien que esté enfermo, contacto con las secreciones, si no se cuidan todas las medidas de aislamiento que son las que se recomiendan para prevenir. Se presume que por el área donde ha surgido, de bajas condiciones de higiene y hábitos culturales complicados, se hace difícil la prevención. Se especula con que en otros lugares con las medidas de contención adecuadas, no debería ocurrir la transmisibilidad que tiene hoy en África.

-Es decir que el factor cultural es fundamental para esa rápida transmisibilidad…

-Sí. Se han visto dos elementos importantes: los reservorios naturales del virus son animales: monos, gorilas, murciélagos, también puercoespines y antílopes salvajes. Ellos se enferman y después hay transmisión a las personas por algún tipo de contacto, como comer su carne.

-¿A los animales infectados los afecta de la misma manera que al hombre?

-Sí, por supuesto. Si se hubieran controlado animales enfermos probablemente se hubiera controlado la transmisión al hombre.

-¿Cómo afecta al sujeto infectado?

-Tiene dos fases. La primera consiste en es el desarrollo de fiebre muy elevada con otros síntomas como cefaleas, dolores musculares, un estado gripal con dolor de garganta... Y después pasa a una fase ya más grave, donde puede haber compromisos de órganos, hemorragias internas y externas, y lo más característico que son náuseas, vómitos y diarreas muy profusas, tan así que a veces hay que diferenciarlo del cólera. A veces los pacientes están muy deshidratados porque las diarreas son sumamente intensas. Y eso lleva a la falla de los órganos, entonces el paciente entra en insuficiencia hepática e insuficiencia renal, que generalmente son las causas que lo llevan a la muerte.

-¿No hay forma de revertir ese estado en el paciente?

-No hay tratamiento con medicamentos, simplemente lo que hay es uno de sostén o sintomático para tratar de hidratar al paciente y bajarle la fiebre. Por ahora nada más.

-Pasaron casi 40 años desde que se declaró la enfermedad por primera vez. ¿Por qué cree que aún no hay una vacuna para el ébola?

-Y... hasta ahora han sido brotes pequeños que no han motivado una búsqueda exhaustiva. A veces son virus difíciles de encontrarles una cura…, pero según lo que relata la OMS hasta ahora no había habido ningún brote de semejante magnitud e impacto.

-Es decir que con este brote debería haber un antes y un después en la búsqueda de una cura para la enfermedad…

-Sí. Hay algunas investigaciones: unos norteamericanos están usando un suero en dos pacientes, pero que habían recibido un tratamiento de sostén previo así que no se le puede atribuir un éxito definitivo. Pero es un camino. El medicamento se llama Zmapp, estaba en tratamiento con animales pero debido a esto se autorizó su utilización en humanos para ver si se puede frenar la epidemia.

-¿Cómo se toma una decisión como esta de autorizar tratamientos de los que no se saben sus totales consecuencias?

-Es difícil. El mayor temor está en qué otros efectos no conocidos le puede provocar al ser humano y entonces en vez de tratar de beneficiar, podría perjudicar. Pero dada la emergencia y la alta letalidad se ve como una oportunidad de ofrecer algo que podría funcionar. En estos dos (pacientes) funcionó, en un sacerdote español lo usaron pero falleció al otro día, no se sabe si no hubo tiempo de actuar. Pero al menos es un camino.

-En cuanto a lo biológico, ¿cómo ingresa el virus al organismo, cómo se desarrolla y empieza a atacar?

-El virus ingresa por el contacto con las secreciones, pasa en forma directa a la sangre, se disemina rápidamente por todo el organismo y empieza a hacer afectaciones generalizadas. Y como es un virus tiene un comportamiento propio de los virus: empieza con un cuadro de cefaleas, mialgias, odinofagia y comienza su multiplicación y a comprometer sistemas como las plaquetas, disminuyéndolas, esto hace que favorezca las hemorragias que pueden ser a veces pequeñas pero otras de importantísima cuantía.

-¿Hay algún tipo de inmunidad?

-Todos somos susceptibles, porque no tenemos experiencia previa con el virus. Después hay que ver cuánto tiempo duran los anticuerpos: depende del tipo de virus qué durabilidad tienen los anticuerpos que genere.

-Siendo una epidemia que se da tan lejos de la Argentina, ¿hay que preocuparse realmente o hay otros virus para prestarles mayor atención?

-Me parece que es importante darle atención a este virus, si bien se presume que estamos un poco alejados de África y no tenemos vuelos directos... Pero el país no tiene que bajar el alerta. Ahora, tenemos más cerca lo que está pasando con la Chikungunya: ya hay casos confirmados en Argentina y son todos importados, no son autóctonos. Y acá está el vector, que es el mosquito Aedes aegipty y el aedes albopictus. No sería extraño que en poco tiempo, así como pasó con el dengue, hubiera casos autóctonos en el país. Este virus no tiene la letalidad ni por asomo del ébola, pero puede haber epidemias, mucha gente infectada. Entonces el alerta de combatir el mosquito debe estar presente igual que con el dengue.

-Como infectóloga, ¿cree que estamos mejor o peor que hace 100 años? Es decir, hoy hay más medicamentos y más conocimiento científico sobre las enfermedades, pero también más viajes, más intercambios... ¿Tenemos las herramientas suficientes para enfrentar esta movilidad inédita en la historia de la humanidad?

-Creo que no hay que retroceder en nada de lo que es bueno, como los viajes y el intercambio que se da hoy. Además, ahora las epidemias las conocemos mucho más rápido, se actúa más rápido, se pide ayuda más rápido. La OMS está pidiendo que reaccionen los países y que ayuden porque las dificultades son muchas y los recursos son pocos. Y creo que eso es toda una ventaja que en otras épocas no se daba. Pero sería bueno que en el mundo desarrollado en el que estamos la ayuda fuera más rápida y todos estuvieran abocados a buscar las soluciones. Es muy llamativo que hoy por un lado, haya ébola y por otro un montón de guerras, entonces no sé si los esfuerzos se reparten de la misma manera. Es paradójico: por un lado, estamos tratando de salvar vidas y, por otro, las destruimos sistemáticamente.

Martina Funes
Universidad Nacional de Cuyo

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