Nota

Universidad Nacional de Río Cuarto - Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales

02 de Octubre de 2023 | 13 ′ 10 ′′

Un cambio paradigmático en el tratamiento de tumores pancreáticos

Un investigador de la Universidad Nacional de Río Cuarto analiza el diálogo que hay entre los distintos tipos de poblaciones celulares que coexisten dentro de los tumores y la determinación de las señalizaciones a nivel molecular. Apunta a bloquear ese sistema de comunicación para lograr una mayor eficiencia en las terapias contra el cáncer de páncreas.

Sus investigaciones son novedosas. Conllevan un cambio en el paradigma del tratamiento del cáncer. Se basan en el control epigenético de la respuesta terapéutica en tumores pancreáticos.

Renzo Emmanuel Vera (38) investiga en Estados Unidos nuevas terapias contra el cáncer. Con un promedio de 9,75 fue abanderado mayor de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Toda su formación profesional transcurrió en la educación pública de gestión estatal. Hizo la carrera de grado y el Doctorado en Ciencias Biológicas –dirigido por las doctoras Viviana Rivarola y Natalia Belén Rumié Vittar, ambas de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Y ahora está en Rochester, Minnesota. Trabaja en la Clínica Mayo, en el laboratorio del doctor Martín Fernández Zapico, oriundo de Río Cuarto, quien se graduó como médico cirujano en la Universidad de Córdoba y está especializado en el estudio del cáncer de páncreas.

Sus investigaciones son novedosas. Conllevan un cambio en el paradigma del tratamiento del cáncer. Se basan en el control genético" data-toggle = "tooltip" title = "Estudio de los mecanismos que regulan la expresión de los gee sin una modificación en la secuencia del AD que los compone.">epigenético de la respuesta terapéutica en tumores pancreáticos. Se trata de investigación básica a partir de distintos tipos de modelos celulares, utilizando cultivos in vitro y muestras de pacientes.

Según explicó el especialista a Argentina Investiga, el programa de investigación que lleva adelante se centra en la caracterización celular y molecular de las vías epigenéticas que regulan la carcinogénesis pancreática. Estudian la modulación de la cromatina y la dinámica nuclear mediante cascadas oncogénicas y su impacto en la regulación de la expresión génica, un paso crítico durante la transformación neoplásica pancreática. Esto para comprender la contribución de tales eventos epigenéticos al inicio o la progresión de la carcinogénesis pancreática, además de servir como base para el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos.

La epigenética es una rama de la biología que estudia los cambios en la actividad de los genes sin alterar la secuencia del ADN, es decir, cómo ciertos factores pueden influir en la expresión de los genes sin cambiar la información genética en sí.

Junto con su equipo, este investigador del Schulze Center for Novel Therapeutics, Division of Oncology Research – Mayo Clinic (USA), nativo de Rufino y afincado en 1998 en Venado Tuerto, pone al cáncer bajo la lupa epigenética. Desde su formación de grado estudia el funcionamiento de las células tumorales y el desarrollo de terapias anticancerígenas.

Esta clínica es uno de los centros de investigación sobre medicina más prestigiosos del mundo, al que más de 120.000 personas con cáncer acuden cada año. Cuenta con unos 3.700 médicos y científicos.

El cáncer y ciertas infecciones virales tienen un importante componente genético, y a la vez un fuerte componente epigenético. La epigenética se vincula con cambios en la expresión de los genes de las células, a nivel de su comportamiento, que no están relacionados directamente con la información que contienen, sino con factores externos.

La epigenética y la genómica –estudio del genoma de un organismo, es decir, su ADN– han dado lugar al desarrollo de terapéuticas que permiten controlar algunos tipos de cáncer y ofrecer una buena calidad de vida en los pacientes.

El cáncer de páncreas es agresivo y difícil de controlar, de allí la decisión de investigar para desarrollar, a partir de las herramientas de epigenética y genómica, terapéuticas que acerquen esas posibilidades en el corto plazo.

–¿De qué trata su estudio sobre epigenética del cáncer?

–La epigenética se refiere a todos aquellos cambios en la expresión génica de nuestras células, que no están vinculados con lo que es el contenido del ADN. Muchas veces nuestras células sufren cambios a lo largo de su ciclo de vida que no están relacionados directamente con la información genética, con la información que existe en el ADN y en los núcleos de las células, sino que esto se produce por otros cambios que hacen que una célula, más allá de que tenga el gen A, exprese las características asociadas, por ejemplo, a un gen B, algo diferente a lo que originalmente está dicho o escrito en el ADN. Esto es muy importante, tanto desde el punto de vista de la salud, como de la enfermedad. En nuestro caso, estudiamos lo que es el cáncer.

Se sabe que el cáncer muchas veces se origina por una serie de mutaciones, de cambios en el ADN de las células. Sin embargo, en los últimos años también se ha visto que gran parte de la evolución de los tumores no depende de las mutaciones que los inician sino de los cambios epigenéticos, que no están asociados al ADN. Entonces, resulta muy importante, porque en la medida en que podamos descubrir estos mecanismos epigenéticos podrán diseñarse drogas que directamente se dirijan a los mecanismos epigenéticos de las células.

–¿Apuntan al desarrollo de nuevas terapias contra el cáncer?

–En el laboratorio estamos focalizados en el cáncer de páncreas, que es uno de los más agresivos. Es bastante resistente a las terapias. Y, estadísticamente, las personas que logran superar el cáncer, más allá de los cinco años después del diagnóstico, conforman un porcentaje muy limitado, por lo cual es necesario buscar alternativas terapéuticas.

–¿Qué se espera lograr?

–En nuestro laboratorio queremos descubrir y describir los mecanismos epigenéticos asociados al cáncer de páncreas que lo vuelven tan agresivo. Y poder hacer diseño de drogas dirigidas específicamente a estos mecanismos del cáncer pancreático.

–¿Se vinculan la epigenética, la genómica y la inteligencia artificial?

–Para poder estudiar el cáncer de páncreas utilizamos distintos tipos de herramientas. Por ejemplo, herramientas de genómica, gracias al desarrollo de última generación en lo que es la secuenciación del ADN, del material genético, pero también tecnología genómica asociada a lo que son los mecanismos epigenéticos, lo cual se conoce con el nombre de epigenómica. Y también se trata de incorporar algunas herramientas de inteligencia artificial, que permiten hacer análisis de imágenes de distintos tipos de tumores, de manera rápida y eficiente. Es una de las líneas en las que ahora se trabaja en el laboratorio.

–¿Cómo trabajan en esta investigación básica?

–Para hacer nuestros estudios utilizamos distintos tipos de modelos celulares. Algunos consisten en líneas de células de cáncer de páncreas. Y también utilizamos otros modelos in vitro que se basan en lo que es el cultivo en placas especiales de muestras de pacientes.

–¿De tejidos?

–Gracias a que trabajamos aquí en la Clínica Mayo, que es un centro de referencia a nivel internacional, se dispone de tejidos de pacientes surgidos de cirugías. Se les hace un análisis genético y epigenético para poder saber, por ejemplo, cuáles son las características de ese tejido y programar y diseñar terapias para los pacientes.

–¿Qué resultados obtuvieron?

–El laboratorio, en los últimos años, ha obtenido resultados bastante interesantes. Por un lado, desde el punto de vista epigenético se ha podido caracterizar cómo determinadas moléculas que estimulan el cáncer de páncreas son reguladas, es decir, cómo funcionan específicamente los mecanismos, desde el punto de vista de lo que es la ciencia básica. Eso nos permite empezar a proponer terapias particulares. Y, por otro lado, utilizando estos modelos de tejidos de pacientes se ha podido ver que es posible plantear lo que es una medicina personalizada, acorde a cada paciente en función del perfil, tanto genético como epigenético. Estos resultados han sido publicados a nivel internacional y nos dan las bases para seguir trabajando y vinculándonos con distintas empresas que están interesadas en desarrollar drogas en función de estos descubrimientos en los campos de la epigenética y la genómica.

–¿Cuál es el enfoque de su estudio?

–Estoy haciendo mi postdoctorado acá desde el año 2019, dirigido por el doctor Martín Fernández Zapico. Mi proyecto se basa en lo que es el diálogo que existe entre los distintos tipos de poblaciones celulares que coexisten adentro de los tumores y cuáles son las señalizaciones a nivel molecular que hay entre esas poblaciones. La idea es poder bloquear esa señalización que está adentro del tumor para lograr una mayor eficiencia en las terapias.

–¿Cómo valora esta posibilidad?

–La Clínica Mayo tiene distintos campus en Estados Unidos y otras partes del mundo. Yo estoy en el que se encuentra en Rochester. Estar acá, en este centro de prestigio internacional, es un honor. Uno tiene la posibilidad de aprender muchísimo cada día sobre los distintos tipos de tecnologías y enfoques de investigación clínica y también investigación pre-clínica. Es un ambiente muy estimulante desde el punto de vista de lo que es la investigación científica, con miras a poder mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados en particular por el cáncer de páncreas.

–Un camino promisorio…

–La posibilidad de realizar un postdoctorado aquí en la Clínica Mayo surgió cuando yo estaba haciendo mi doctorado en la UNRC, bajo la dirección de la doctora Viviana Rivarola. En ese momento, estudiábamos la terapia fotodinámica contra el cáncer. Gracias a la enorme vinculación que tenía la doctora Rivarola con distintos investigadores de alrededor del mundo se me abrió la posibilidad en un primer momento, mediante una beca Fulbright, de venir a hacer una estadía de investigación acá, con muy buenos resultados. Y eso sirvió de base para recibir un ofrecimiento de una posición postdoctoral que acepté y me permitió venir a hacer parte de mi carrera a Estados Unidos.

–¿Le sirvieron las herramientas provistas por la UNRC?

–Los conocimientos que me brindó la UNRC son invaluables. Están al mismo nivel de graduados que puedan salir de cualquier otra prestigiosa universidad del mundo. Las bases de conocimientos son sólidas y te permiten con flexibilidad adaptarte a distintos contextos de investigación científica. Eso es muy valorado. Estudié la Licenciatura en Ciencias Biológicas, ingresé a la UNRC en el año 2008. Tuve la fortuna de poder ser destacado y tener el honor de portar la Bandera Mayor de la UNRC. Tengo los mejores recuerdos, no sólo por la formación que recibí, sino también por el enorme equipo humano con el cual tuve la posibilidad de trabajar. La calidad humana es destacable, particularmente en el Departamento de Biología Molecular.

–¿Cómo valora el sistema educativo público de la Argentina?

–Con sus debilidades y fortalezas es de altísima calidad. Es un orgullo. No muchos países cuentan con un sistema educativo como el nuestro. Hay que destacarlo. Es sumamente valioso mantener esa excelencia, esa calidad, aunque seguramente hay cosas para mejorar. Una de las buenas cosas que tenemos en nuestro país es el sistema educativo.

–¿Piensa volver a la Argentina?

–En el mediano y el corto plazo volver al país no es algo que esté en mis planes. Estar aquí con todas las posibilidades de aprender y los proyectos que se van abriendo día a día hace que postergue un poco el regreso. Tengo ganas de explorar distintas posibilidades, proyectos de investigación y colaboraciones.

–Usted, que desde hace un tiempo estudia el funcionamiento de las células tumorales y el desarrollo de terapias anticancerígenas, ¿cree que se está cerca de lograr la tan esperada cura para el cáncer?

–El cáncer es un conjunto de enfermedades diferentes que comparte una serie de características comunes. No es lo mismo el cáncer de colon, que el de hígado o el de pulmón. Cada cáncer tiene su particularidad. Y, muchas veces, el origen es completamente diferente. Por lo tanto, el avance científico en cada uno es desigual. Por ejemplo, se ha logrado un enorme avance en cáncer de colon y en otros tipos de cánceres, pero en el cáncer de páncreas estamos todavía en una etapa anterior, necesitamos más investigación.

Hablar de una cura universal del cáncer es un poco utópico, porque no es una única enfermedad. Son distintas enfermedades. No podemos aspirar a una cura universal, pero sí a grandes avances científicos en distintos tipos de cáncer. Hoy ya algunos no son mortales y se ha logrado cronificar. Se dispone de gran cantidad de terapias, las quimioterapias ya no son tan tóxicas como hace veinte años. Se tiene que pensar en el tipo de cáncer en particular, sin generalizar, es una enfermedad muy diversa.

Producción Periodística:
Deolinda Abate Daga

Responsable Institucional:
Deolinda Abate Daga
Universidad Nacional de Río Cuarto

Departamento de Prensa y Difusión
prensa@rec.unrc.edu.ar
www.unrc.edu.ar


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