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Universidad Nacional del Sur - Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia

19 de Febrero de 2018 | 6 ′ 4 ′′

Amigándonos con lo desconocido: arañas, pastizales y curiosidades

Una especie endémica de tarántula es objeto de estudio de un grupo del CONICET, que investiga las características del pastizal serrano bonaerense para conocerlo y preservarlo.

La tarántula Grammosola vachoni

Un grupo de investigadores hace foco en la localidad de Sierra de la Ventana (provincia de Buenos Aires) donde estudian una especie de araña presente en el pastizal serrano: la tarántula Grammosola vachoni. Dicha especie sólo habita en el pastizal serrano y no está presente en ninguna otra parte del mundo, característica que la hace única y, a su vez, condiciona su supervivencia. Como toda tarántula, se ve acompañada de una gran carga cultural negativa y muchos prejuicios por su aspecto peculiar. Pero, a pesar de esto, no son peligrosas ni responden a los principales mitos sobre los arácnidos, como que saltan o andan en grupos. Incluso, para algunos, sus particularidades las hacen interesantes y atractivas.

“El pastizal serrano se encuentra en retracción por diferentes causas y nuestra tarea es investigar aquellos componentes bióticos que nos permitan determinar qué tan saludable es el pastizal y cómo hacer para protegerlo. Entre esos elementos bióticos se encuentra esta especie muy particular de araña”, explica la licenciada Leonela Schwerdt, becaria del CONICET, bajo la dirección de la doctora Ana Elena de Villalobos.

“Las tarántulas, en general, son arañas muy longevas y algunos de sus hábitos las hacen sumamente interesantes. Los estudios desarrollados hasta el momento con Grammostola vachoni muestran que, por ejemplo, no tienen preferencia por características especiales del suelo. Además, muestreos realizados en el Sistema de Ventania indicaron que, aunque la composición de la vegetación de su microambiente es la típica de pastizal serrano, ciertas especies de plantas siempre están presentes en los alrededores de la roca donde viven y no necesariamente en el resto de los sitios. Según datos anteriores y con los de nuestros muestreos podemos confirmar que se distribuye de forma agregada (muy próximas entre sí) y en ocasiones se contaron hasta 5 individuos de edades diferentes, desde pequeños juveniles hasta adultos bajo la misma piedra, lugar donde hacen sus refugios para guarida y cría”.

“El hábitat donde vive esta especie (y muchas otras), se encuentra sometido a diferentes disturbios y estos disturbios alteran el ecosistema. Las alteraciones en los sistemas naturales son principalmente causadas por actividades humanas, por ejemplo, las actividades económicas extractivas como la minería o la deforestación, y desarrollos productivos como la ganadería y la agricultura. Éstas, sumadas a las derivadas por la urbanización, la contaminación y el turismo, reducen o modifican los sistemas naturales afectando a las especies que los habitan”, explica Villalobos.

Las tarántulas pueden vivir hasta 20 años en cautiverio y pasar varios meses sin alimentarse, ya que tienen la capacidad de bajar sus tasas metabólicas. En la parte dorsal del abdomen tienen un parche de pelos urticantes que liberan frotando con el último par de patas cuando se sienten atacadas. Los machos, durante el periodo reproductivo (octubre-noviembre), caminan en busca de hembras para reproducirse.

Las investigadoras explican, además, que -en contra de la creencia popular- en general las arañas no saltan. Sólo las de la familia Salticidae lo hacen. Son arañas pequeñas y tienen la visión muy desarrollada, lo que les permite, entre otras cosas, cazar por emboscada a sus presas. Las arañas, en general, son individuos solitarios; sólo se encuentran durante el momento de la cópula, y no es verdad que siempre “anden de a dos”. “Sin embargo y sabiendo esto, nuestra sugestión provoca que, si buscamos una araña, la encontremos, y si continuamos la búsqueda, seguiremos hallando arañas, porque hay muchas por todos lados”, aclaran.

También desmitifican que las arañas pequeñas sean las más peligrosas. Sólo el 0,5 % de las arañas del mundo son potencialmente peligrosas para los humanos y en el sudoeste bonaerense, sólo dos especies revisten interés sanitario. Entre ellas, la viuda negra (Latrodectus mirabilis) y la araña de los cuadros (Loxosceles laeta). Ambas especies no son agresivas, y los casos de mordeduras registrados, en general suceden por aplastamientos accidentales, donde las arañas muerden como defensa. “En nuestra zona coincide que las dos arañas de interés sanitario son pequeñas, pero esto no implica que todas las arañas pequeñas sean peligrosas. Al contrario, en el norte de nuestro país se encuentra la araña de los bananos (Phoneutria nigriventer), especie con un veneno neurotóxico peligroso y que puede llegar a medir (con las patas extendidas) hasta 15 centímetros”.

“Tanto los ecosistemas como las especies que las componen nos brindan bienes y servicios que son, muchos de ellos, imprescindibles para nuestra vida. Grammostola vachoni, como componente de un sistema natural en franca retracción como los pastizales serranos, merece particular atención para lograr su preservación en el ambiente. Por lo tanto, la serie de estudios que realizamos sobre esta especie, junto con otros referidos al medio que habita, nos permitirá tener la información necesaria para reestablecer su estado de conservación y proyectar las chances de permanencia en el sistema”.

“Los remanentes de pastizal serrano en el país son escasos. Entre ellos se encuentran los ubicados en las provincias de Córdoba, San Luis y Buenos Aires. El de Sierra de la Ventana alberga muchas especies endémicas no sólo de animales, como el caso del sapito de las sierras o la iguana de cobre, sino también de plantas. Allí existen dos reservas: el “Parque Provincial Ernesto Tornquist” y la nueva “Reserva Natural y Privada Sierras Grandes”. Es considerado como una “isla de biodiversidad”, y por eso es importante su estudio y conservación”, concluyen.

Marcelo C. Tedesco
Universidad Nacional del Sur

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