Nota

Universidad Nacional de San Luis - Facultad de Cs. Físico-Matemáticas y Naturales

18 de Mayo de 2020 | 7 ′ 27 ′′

Científicos emplean residuos PET para crear nuevos productos

Investigadores de la Universidad Nacional de San Luis crearon Reci-PET, una alternativa que propone realizar tratamientos químicos o físicos a desechos de plástico PET (polietilentereftalato). A través de este proceso buscan obtener productos con valor agregado como el ácido tereftállico y filamentos de PET para crear prótesis a través de impresiones 3D.

El proyecto, dirigido por la doctora Deicy Barrera, cumple con los requerimientos de una economía circular dado que tiende al desarrollo de un paquete tecnológico que contribuye a la reducción de los residuos de PET y plantea un proceso innovador que permite obtener un nuevo producto de valor.

El trabajo nació a partir de una investigación que desarrolla Dimar Villaroel Rocha en su tesis de maestría. Su estudio se trataba de cómo los residuos de PET, material con el que se hacen las botellas de bebidas (agua, gaseosas, aguas saborizadas), a partir de un proceso químico verde (realizado a través de residuos y de un tratamiento suave), generan el ácido tereftállico, material que se utiliza en el laboratorio como reactivo químico para producir otros materiales empleados en aplicaciones medioambientales. Este material es utilizado en forma adicional en las industrias de resina y de pinturas, y como materia para realizar nuevas botellas de PET.

En un primer momento, esta idea se desarrolló en el Laboratorio de Sólidos Porosos en el que trabaja el equipo. Sin embargo, cuando abrió la primera convocatoria del año 2019 del Concurso Universitario de Innovación UNSL Xi, los científicos vieron que podía trasladarse la investigación, para dar una solución a un problema que afecta y compete a todos.

A partir de su participación en el concurso, Reci-PET comenzó a ser un proyecto interdisciplinario del que participan tres facultades: Ciencias Físico Matemáticas y Naturales (FCFMyN), Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) y Ciencias de la Salud (FCS). En esta última Facultad han adquirido, en el Departamento de Kinesiología y Fisiatría, una impresora 3D y realizan distintos trabajos de investigación en la temática.

Debido a que uno de los materiales que se utiliza en la impresión 3D son los filamentos de PET, surgió la idea de que el material reciclado pueda ser utilizado para continuar con los trabajos de investigación y comenzar con la tarea de producción de prótesis.

Sobre la posibilidad de realizar un trabajo con profesionales de otras disciplinas, la doctora Barrera indicó a Argentina Investiga que es indispensable unir esfuerzos y conocimientos para trabajar y llegar a mejores resultados. “Muchas veces nos acostumbramos a trabajar en nuestra área, con nuestro grupo y nuestro conocimiento, y no nos damos cuenta de que podemos transferir lo que hacemos y que, de esta manera, darle solución a problemas latentes en la sociedad”, sostuvo.

¿Cómo es el proceso?

Las botellas de PET se trituran en pedazos pequeños y, a través de un proceso químico, se disuelven en Hidróxido de Sodio, es un sólido que absorbe la humedad del aire y se disuelve en agua, liberando gran cantidad de calor. Es uno de los principales compuestos químicos usados en la industria.">soda cáustica, en Hidróxido de Sodio y en alcohol comercial. Una vez disuelto, se hace una precipitación con un ácido, finalmente se filtra y se seca, y así se obtiene el ácido.

El proceso realizado en el Laboratorio les permitió producir poca cantidad del producto, es por eso que en un futuro próximo esperan poder generar más cantidad de Reci-PET para así contar con una muestra y que empresarios e investigadores puedan probarlos en sus procesos.

“Lo que esperamos hacer en un futuro es poder escalar lo que hacemos en el Laboratorio, donde hacemos cantidades pequeñas (…) no solo para suplir las necesidades del Laboratorio, sino de otros grupos de investigación de la UNSL y de otras universidades del país, además de poder ofrecer el producto a empresas que lo adquieren por exportación, ya que no se obtiene en la Argentina”, afirmó la científica.

Unas de las aristas que destaca la investigadora es el hecho de ampliar la producción y generar oportunidades de trabajo. Otro de los objetivos reside en poder ofrecer un producto con la misma calidad pero a un menor precio del que se exporta en la actualidad. Para ello el equipo necesita infraestructura y expertos de diferentes áreas del conocimiento, tanto en lo científico como en lo productivo.

“UNSL Xi fue un punto de partida, pero ahora estamos buscando otras formas de financiamiento para poder llevar el trabajo a otro nivel, transferir y mostrar lo que se realiza en el Laboratorio”, afirmó la investigadora.

En la actualidad el ácido tereftállico no se consigue en el país; es por ello que el proyecto tiene una gran ventaja al lograr optimizar el proceso, ya que se baja el costo de producción. De esta manera, los 100 gramos de material que se venden a 80 dólares, producido por el equipo puede venderse a 6 dólares.

¿Qué se hace con los residuos PET?

Una botella de 500 ml de agua tarda 500 años en degradarse. A su vez, el material que se saca en San Luis de los basureros es prensado y vendido sin que tenga ningún tratamiento físico, ni químico, para darle un valor agregado y poder así obtener un producto.

“Luego de un relevamiento del tema, encontramos que más del 20% de los residuos PET no se recicla y que el material que llega a los vertederos y basureros no alcanza a ser completamente manejado y termina enterrado”, sostuvo Deicy.

La propuesta del equipo implica el poder hacer acuerdos con el gobierno de San Luis y con la Municipalidad de la Ciudad para que existan lugares específicos a los que puedan llevarse las botellas y, de esta manera, los científicos obtengan la materia prima y puedan darle un valor agregado a través de la producción del ácido.

En la ciudad de San Luis se han realizado campañas de reciclaje, pero la mayoría de las personas no lo hace. Generalmente tiran todos los desechos en una misma bolsa, sin separarlos. Una de las ideas de los investigadores es crear conciencia social en el manejo de los residuos, incentivando a las personas a que separen únicamente las botellas y por ello obtener una remuneración simbólica por su aporte.

Al mismo tiempo, el equipo realizó los primeros contactos con la gerencia de vertederos, quienes están interesados en la propuesta y en comenzar a implementar políticas que se llevan a cabo en otros países en los que si las personas no reciclan pueden tener una multa, pero si lo hacen obtienen beneficios.

“Tenemos la idea de poder darle un beneficio a la gente, como una carga en la tarjeta SUBE o un descuento en las boletas municipales para, de esta manera, poder obtener la materia prima que necesitamos para seguir realizando el proyecto”, afirmó Deicy.

Los investigadores pueden aprovechar un 70% de cada botella, con la que pueden realizar dos síntesis. Además, proyectan investigar si pueden realizar el mismo tratamiento en otros plásticos que no tengan mucha vida secundaria y para incluirlos en el proyecto.

Fabiola Aranda
Universidad Nacional de San Luis

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