Universidad Tecnológica Nacional - Facultad Regional Córdoba
31 de Octubre de 2008 |
Ruido blanco
El Centro de Investigación y Transferencia en Acústica de la UTN comenzó a realizar un “mapa” de la contaminación sonora en la Antártida. Las principales problemas son los grupos electrógenos que abastecen energía eléctrica a los pobladores y el aterrizaje y despegue de los aviones.

Medición de ruido en Marambio.
“Es una zona que no debería estar afectada por la actividad humana. El objetivo es conocer los niveles de ruidos para realizar tareas de remediación con el fin de certificar las normas ISO 14000, sobre aspectos ambientales”, afirma el ingeniero Jorge Pérez Villalobo.
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En septiembre pasado, el investigador realizó la primera visita a la base Marambio, para comenzar con el relevamiento de los niveles de ruido exteriores. Las principales fuentes de contaminación en la base son los grupos electrógenos que alimentan de energía a los pobladores y también el aterrizaje y despegue de los aviones. El grupo electrógeno se puede aislar y silenciar más, pero el movimiento de aviones es inevitable. En las inmediaciones del generador se llegó a los 65 decibeles.
Se midieron los grados sonoros a que están expuestos los pilotos y la tripulación del avión Hércules C130 que realiza el cruce desde la ciudad de Río Gallegos hasta la base. El proyecto se realiza en conjunto entre el CINTRA (Centro de Investigación y Transferencia en Acústica de la UTN-FRC) y el Laboratorio DAT de Rosario.
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El investigador de la UTN agrega: “El trabajo no es sencillo por las difíciles condiciones meteorológicas. Hay mucho viento, por lo que debemos llevar protectores para instrumental. Por ahora el frío no es problema ya que los aparatos que utilizamos -de origen danés- soportan hasta 15 grados bajo cero”.