Universidad Nacional de Lanús - Departamento de Planificación y Políticas Públicas

09 de Octubre de 2008 |




Pablo Schamber, uno de los principales investigadores del fenómeno de los recolectores urbanos, expone su perspectiva con respecto a los planes para organizar cooperativas de cartoneros y la manera en que se puede llevar a cabo una correcta planificación de la gestión de residuos.

¿Cómo trabajan las plantas de gestión de residuos en Buenos Aires?

En la Ciudad de Buenos Aires, las plantas de valorización de residuos se llaman Centros Verdes. Salvo el que se inauguró el 1º de mayo de 2006 en el Bajo Flores, los otros Centros Verdes proyectados aún no están funcionando. La idea es que sean gestionados por cooperativas de cartoneros y que reciban el material, producto de la recolección selectiva, en medianos y grandes generadores.
La cooperativa El Ceibo, en la zona de Retiro, todavía no es un Centro Verde, pero ya recibe estos materiales y se maneja, precisamente, en forma cooperativa.

La optimización del funcionamiento de estas plantas está en relación con la clasificación de los residuos en origen y esto todavía no se realiza o se realiza en forma deficiente.

¿Existe una concientización entre los recolectores urbanos del servicio que están brindando?

La principal razón por la que realizan la actividad que ejercen es económica y está relacionada con la falta de acceso a otras alternativas generadoras de ingresos y no a una preocupación ambiental. Ahora bien, además se trata de una actividad que inicia el encadenamiento productivo ligado al reciclaje. Esto es sabido y reivindicado.

¿Qué factores cree que sería necesario tomar en cuenta para una
correcta planificación de la gestión de residuos en la Provincia?

La gestión debe ser pensada de manera integral. Esto significa que se debe contemplar con igual intensidad que se minimice lo que se genera como residuo, que se valorice o aproveche de algún modo todo lo que se genera y que se disponga controladamente todo el resto.
Lamentablemente, es casi exclusiva la preocupación por la disposición; el resto del proceso está, en la mayoría de los casos, olvidado y menospreciado.


Guillermo Tangelson