Elevador acuático: nuevo diseño para la terapia de niños con parálisis cerebral

Universidad Nacional de Córdoba - Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño Industrial

06 de Octubre de 2014 | 9 ′ 10 ′′


Elevador acuático: nuevo diseño para la terapia de niños con parálisis cerebral


El dispositivo permitirá a los pequeños ingresar y salir de las piletas donde realizan su rehabilitación de manera más eficiente y menos invasiva que la actual. El prototipo será construido en los próximos meses con materiales de la industria nacional. Es uno de los proyectos seleccionados en la convocatoria “Córdoba Innova”.

Constanza Curi y Viviana Jaros, estudiantes de Diseño Industrial, en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), idearon un equipo para el descenso y ascenso al medio acuático durante las sesiones de terapia en niños con parálisis cerebral. Su finalidad es optimizar las condiciones en las que se lleva a cabo esta tarea en la actualidad y mejorar la calidad de vida de los pequeños.

En Argentina, cerca de 74 mil niños y adolescentes de 0 a 18 años padecen algún tipo de discapacidad. Los datos surgen del Registro Nacional de Personas con Discapacidad del ministerio de Salud de la Nación, organismo que elabora las estadísticas a partir de las solicitudes del Certificado Único de Discapacidad.

Según los datos de 2012 recabados por esa dependencia, un 16,5% de los 6.730 niños que sufren una discapacidad motora severa, padece de parálisis cerebral infantil, es decir, cerca de 1.100 niños.

La parálisis cerebral es un trastorno del desarrollo psicomotor, permanente y no progresivo, causado por una lesión en el cerebro producida durante la gestación, el parto o durante los primeros años de vida del niño. Los desórdenes psicomotrices de esta patología están acompañados de problemas sensitivos, cognitivos, de comunicación, percepción y, en ocasiones, de trastornos del comportamiento. En los casos severos, los pacientes necesitan el apoyo permanente de otras personas para realizar las tareas más básicas en su vida diaria.

La hidroterapia es una de las formas de rehabilitación que mejores resultados proporciona. En el agua, estos pequeños pueden realizar movimientos que les resultan imposibles en el medio terrestre, lo cual repercute en forma positiva a nivel respiratorio, circulatorio, motriz y psíquico. Esta actividad mejora significativamente su calidad de vida. El calor del agua, que debe estar a 34ºC de temperatura, disminuye la sensibilidad de sus terminaciones nerviosas; eso ayuda a disminuir el tono muscular y produce un efecto relajante. A su vez, la flotación da sensación de ligereza, facilita la movilidad, al tiempo que la viscosidad contribuye a una postura estable.

Sin embargo, este tipo de rehabilitación es difícil de llevar a cabo si se carece de los equipos ortopédicos adecuados. En Argentina no se cuenta con ningún tipo de equipamiento ortopédico que facilite esta actividad. Los niños realizan hidroterapia dos veces a la semana y cada uno necesita de dos personas que le faciliten el ingreso a la piscina, lo que trae aparejado sendos problemas: los pacientes se sienten invadidos en su intimidad, y los profesores, con el tiempo, sufren problemas físicos. “Nuestro propósito es contribuir, desde el diseño, a la solución de un problema que detectamos”, explica Curi a Argentina Investiga.

Solución rápida, cómoda y segura

Así definen su dispositivo las jóvenes estudiantes. El aparato cuenta con un mástil construido con caños de acero inoxidable y un brazo mecánico, que descenderá y ascenderá a través de un actuador lineal eléctrico, alimentado con una batería recargable de 24 voltios. Del mástil colgará una silla de tela rígida y resistente al agua donde se colocará al niño, ofreciéndole estabilidad y seguridad. La estructura podrá soportar un peso de hasta 125 kilogramos (por lo que también puede ser utilizado por adultos). Prevén que el prototipo esté listo en los próximos meses.

El elevador acuático está diseñado para facilitar el acceso a la piscina de forma autónoma e independiente de manera de eliminar el estrés que sufren los pequeños en el momento en que son bajados o subidos. Según el grado de parálisis cerebral del paciente, se requerirá de la presencia de un solo profesional para que colabore con el funcionamiento del elevador. El equipo será transportable, por lo que no necesita instalación y podrá ser utilizado en cualquier punto de la piscina o guardado cuando esté en desuso.

Dispositivo ciento por ciento nacional

La idea es realizar la totalidad de esta silla con insumos nacionales, ya que importar equipamiento de estas características -en España se encuentra la mayor producción- costaría como mínimo 155 mil pesos.

El diseño de este elevador acuático constituye la tesis de grado de Viviana Jaros y Constanza Curi. Esta idea fue uno de los proyectos seleccionados recientemente en la convocatoria “Córdoba Innovadora”, que todos los años realiza la Agencia para el Desarrollo Económico de la ciudad de Córdoba (Adec).

La convocatoria “Córdoba Innovadora” tiene como objetivo asignar becas para la ejecución de proyectos de innovación para vincular el sistema educativo con los sectores productivo y social mediante el cofinanciamiento de tesis y trabajos finales. La UNC, por su parte, aporta sus instalaciones e infraestructura para los becarios y tramita los convenios específicos con las instituciones contraparte.

El equipamiento para terapia acuática cuenta con un presupuesto cercano a los 20 mil pesos. La institución cordobesa beneficiada
-que financiará parte de la producción del prototipo- es la Fundación para la Atención, Rehabilitación, Oportunidad y Socialización a la Persona con discapacidad (FAROS).

“Al elegir el tema de nuestra tesis, desde un principio estuvimos de acuerdo en que esté relacionado con la medicina y que tratara de brindar una solución. Nos pareció justo que los niños con parálisis cerebral tengan la posibilidad de disfrutar del agua, que tantos beneficios les trae”, relataron Curi y Jaros.

El nacimiento prematuro, un factor de alto riesgo

En los últimos 30 años, el cuidado obstétrico y neonatal experimentó enormes avances. Las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina permiten el monitoreo fetal preparto, la ecografía obstétrica, diagnósticos intrauterinos y el desarrollo de modernas unidades de cuidados intensivos neonatales.

Según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría, esta situación permitió que en el país se duplicara la sobrevida de recién nacidos con un peso menor a 1.500 gramos, pero, paralelamente, se incrementó la proporción de niños con parálisis cerebral.

De acuerdo a un informe realizado por Unicef y el ministerio de Salud de la Nación, en 2010 nacieron en Argentina 756.176 niños, de los cuales, 60.494 (cerca del 8%) lo hicieron antes de la semana 37 de gestación. De acuerdo con las estadísticas nacionales, 54 mil recién nacidos prematuros pesaron menos de 2.500 gramos y 7.966 estuvieron por debajo de los 1.500 gramos. Este último grupo de niños y niñas representa el más vulnerable dentro de los nacidos vivos.

Del mismo informe se desprende que la prematurez es la causa principal de parálisis cerebral, una enfermedad motora provocada por una lesión cerebral no evolutiva. La posibilidad de compromiso motor de un niño prematuro depende de sus antecedentes. Ocurre en el 30% aproximadamente de los niños y niñas que pesaron entre 500 y 600 gramos al nacer; en el 15% de los que pesaron entre 900 y 1.000 gramos, pero es menos probable en un prematuro que superó los 1.500 gramos. La gravedad también varía, y puede tratarse de leves aumentos del tono muscular, hasta cuadros graves como la cuadriplejía.

En todos los casos, el informe de Unicef establece que los niños que nacieron prematuros y desarrollan discapacidad motora necesitan equipamiento adecuado y recursos de tecnología que permitan o faciliten la comunicación, así como centros especializados para su habilitación motora y global de por vida.

Centro educativo terapéutico “El Faro”

El centro educativo terapéutico “El Faro” surgió como necesidad de un grupo de familias que buscaban un lugar para sus hijos con diagnóstico de parálisis cerebral severa, encuadrados en las discapacidades denominadas multidéficit, que no sólo incluyen la parálisis cerebral, sino también otros síndromes neurológicos como West, Angelman, Epilepsia o Aicardi.

“El Faro” nació en la ciudad de Córdoba, en 2003, como centro educativo terapéutico y propone la atención integral del niño y la familia, a partir del respeto de su historia particular, sus necesidades, posibilidades y potencialidades.

Con su consolidación como grupo, en 2005 surgió la Fundación para la Atención, Rehabilitación, Oportunidad y Socialización a la Persona con discapacidad (FAROS), que abarca no sólo al centro educativo, sino también a las futuras necesidades de sus integrantes. El centro trabaja en la actualidad con 20 niños, de una situación económica media a baja. En su seno convergen diferentes áreas de trabajo: como la terapéutica, la educativa y la social.

Andrés Fernández
comunicacion@rectorado.unc.edu.ar
María José Villalba
Prosecretaría de Comunicación Institucional


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