Escorpiones y arañas: su riesgo para la población

Universidad Nacional del Sur - Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia

31 de Agosto de 2009 |


Escorpiones y arañas: su riesgo para la población


Desde las vistosas arañas de jardín, que forman telarañas regulares y son prácticamente inofensivas, las muy temidas arañas “pollito”, pequeñas y de atractivos colores, la “araña de los rincones”, cuyo veneno tiene acción local y produce muerte celular, hasta la viuda negra, cuya picadura afecta al sistema nervioso, la peligrosidad de arañas y escorpiones depende de muchos factores, entre otros, los componentes de sus venenos y sus aparatos inyectores. Dos investigadoras dedicadas a clasificarlos, ayudan a reconocerlas y establecer su peligrosidad.

Desde hace varios años, las doctoras Mirna Damiani y Gabriela Rozas Dennis, se encargan de identificar taxonómicamente -es decir, en función de la forma, el tamaño, la especie y otras variables- a escorpiones y arañas del sudoeste bonaerense. De este modo, califican y cuantifican su peligrosidad, para informar a la población.

En un trabajo publicado en el libro “Producción, recursos y medio ambiente en el Sudoeste Bonaerense” las científicas explican que “las arañas tienen glándulas de veneno y aparato inoculador (un par de colmillos huecos llamados quelíceros) a través del que el veneno es inyectado, por lo que a todas se las considera ponzoñosas. Sin embargo, su grado de peligrosidad depende de los componentes farmacológicos del veneno y del aparato inyector que caracteriza a cada especie”.

Las arañas se dividen en dos grandes grupos, de acuerdo a la posición y forma de trabajo de sus colmillos. Así, las tan temidas arañas “pollito” (migalomorfas), que pertenecen al grupo de los ortognatos -que tienen colmillos móviles de arriba hacia abajo- son inofensivas para los seres humanos ya que no pueden inocular fácilmente su veneno. Por su parte, las arañas del grupo de los labidognatos tienen colmillos en forma de ganchos, con movimiento externo-interno, y no sólo pueden abrirlos sino que también son más potentes, aunque sean más cortos. El mayor poder de apertura y la mayor fuerza de mordida las capacita para tomar presas más grandes que su propio cuerpo. Por esto y por las características del veneno, arañas más pequeñas y de atractivos colores como la viuda negra (Latrodectus mactans) o la araña de los rincones (Loxoceles laeta) pueden ocasionar accidentes de suma importancia.

“El veneno de la viuda negra contiene toxinas neurotóxicas que afectan el sistema nervioso, mientras que el de la araña de los rincones es citotóxico y necrosante. Es decir, tiene acción local y produce muerte celular, pudiendo provocar ulceraciones. En contraste con ello, arañas vistosas como la del género Argyope, que suelen aparecer en los jardines formando telarañas regulares y simétricas de forma ortogonal, son prácticamente inofensivas, al igual que muchas otras arañas de jardín”, agregan las investigadoras.

Los escorpiones, también pertenecientes al orden Araneae, constituyen otro grupo importante de insectos temidos por la población. También llamados alacranes, éstos artrópodos cumplen un papel importante en los ecosistemas, sobre todo en los ambientes áridos, formando gran parte de la biomasa total de artrópodos. Su éxito estaría fundamentado en su bajo metabolismo, gran tolerancia al estrés hídrico, a las altas temperaturas y a soportar períodos de inanición.

Las autoras del trabajo comentan que “existen diversas especies que, si bien poseen veneno, como todos los representantes de este orden, no son consideradas como potencialmente peligrosas. Casi todas las especies que entran a las casas no son perjudiciales, comparándose su picadura con la de las abejas o avispas, si bien algunas pueden agravarse en las personas con piel sensible o alérgicas”. La disponibilidad de agua, alimento y sombra dentro y alrededor de las casas son características que atraen a estos arácnidos. La provincia de Buenos Aires posee una de las faunas regionales más ricas de la Argentina, con 16 especies de escorpiones. Y destacan, en particular un tercer grupo, los denominados “opiliones”, que en relación a sus extremidades, largas y delgadas, tienen un cuerpo pequeño. Aunque su aspecto general es similar al de las arañas, éstos no pican. Hay más de 120 especies de opiliones en Argentina, sin embargo su capacidad de dispersión es bastante restringida, y dependen de condiciones ecológicas muy estrictas.

Como medida preventiva ante los arácnidos, las investigadoras recomiendan usar guantes de manos al mover objetos donde pueden estar escondidos, la remoción de basuras, chatarras, escombros, cajones, y la eliminación de matorrales y malezas. Ante un accidente, se debe capturar al ejemplar para identificarlo, y acceder al centro de emergencia u hospital más cercano. Sin embargo, las autoras del trabajo señalan que “el temor que inspiran, tanto escorpiones como arañas, está muchas veces en desproporción con su peligrosidad real, ya que muchas especies causan, si es que lo hacen, con su mordedura, sólo reacciones alérgicas”.

Por último, explicaron que “las consultas por arañas y escorpiones y el qué hacer ante su presencia han ido en aumento en los últimos tiempos, y es nuestra responsabilidad transmitir información fehaciente y clara para poder tomar decisiones lo más acertadamente posible”.

Marcelo C. Tedesco
prensa@uns.edu.ar
Iván Privitera Signoretta
Dirección de Prensa y Ceremonial


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