Universidad Nacional de las Artes - Rectorado

09 de Agosto de 2010 |


Roland Barthes, la perspectiva múltiple



La figura de Roland Barthes es fundamental para la cultura contemporánea. Ensayista, escritor, semiólogo e investigador, su pensamiento quedó plasmado en textos que proponen un nuevo abordaje de las artes como objeto de análisis. Desde una óptica desestabilizadora, Barthes se aleja de las limitaciones académicas y las desafía. El semiólogo y escritor Oscar Steimberg revisa la importancia del pensador, a treinta años de su desaparición.

Roland Barthes fue uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Su influencia a partir del Saussure, que ha influido e influye poderosamente sobre otras disciplinas: Estructuralismo (antropología): un enfoque antropológico que entendiendo en gran medida a la cultura humana como una especie de lenguaje (o basada en el lenguaje) efectúa sus análisis de un modo semejante al estructuralismo lingüístico; su representante más destacado es Claude Lévi-Strauss.">estructuralismo propuso la perspectiva para un nuevo abordaje del arte y la cultura. “Hay en la estructura barthesiana varias fundaciones. Posiblemente para muchos, el primer texto que expresa la definición de Barthes desde una lectura múltiple como pensador, investigador o ensayista inscripto en el estructuralismo sea ‘Mitologías’. Pero leído en confrontación con textos confluyentes, como los de Levi-Strauss, es como si Barthes hubiera elegido siempre el momento en que el choque con distintos objetos de la investigación, la lectura o la expectación fuera de una importancia tal que determinara siempre una visión de los bordes de la categoría analítica empleada”, señala a InfoUniversidades Oscar Steimberg, escritor, semiólogo y especialista en la obra de Barthes.

Barthes se destacó como analista literario porque encontró una manera particular de ponerse en contacto con sus objetos de análisis. Trabajos como “Mitologías”, “El grado cero de la escritura”, “Ensayos críticos” o “El placer del texto”, entre otros, dan cuenta de la preocupación de Barthes por una perspectiva de análisis diferente por la que cualquier fenómeno puede tener una pluralidad de sentidos.

“Barthes enseñó los modos de encontrar motivos para la propia búsqueda de lecturas que no estuvieran condicionadas por la repetición de gustos que se hubieran vuelto conocidos y de fácil comunicación. Él prefirió siempre una vía singular de entrada a la configuración de la palabra, antes que el de una clasificación de sentidos prefijados”, señala Steimberg.

Inscripto inicialmente en el estructuralismo fundado por Claude Levi-Strauss, Barthes fue más allá de la literatura y pensó el análisis estructural más como un hacer, una actividad, que como un saber. Como semiólogo, se acercó a diversos fenómenos de la cultura, desde el Citroën a la lucha libre, los fideos Panzani o la fotografía, su original perspectiva semiológica incorpora elementos de Saussure o de Sartre bajo su sistema analítico. Para Oscar Steimberg, “Barthes no sólo le propone una provisión de saberes al lector, sino también un goce que permitirá nuevos ingresos a las prácticas de la cultura, en diálogos y recorridos no restringidos a los géneros elevados de las artes o la literatura. Su emoción de pensador vibró, tal vez más que con cualquier otra cosa, en sus trabajos sobre la fotografía o en ‘All except you’, el libro sobre los dibujos de Saul Steinberg”.

En esos desplazamientos, en 1972 Barthes fue invitado a dirigir un número de la revista francesa “Communications”. Allí, el investigador manifestó su pensamiento acerca del escenario de la actividad académica: “Barthes resolvió producir un número no definido temáticamente, sino dedicado a las producciones de jóvenes investigadores. No se trataba de perspectivas en relación a un tema sino del problema, de los modos, tiempos, posibilidades y trabas puestas por la cultura a esa producción desde el espacio y el tiempo. En la presentación habla del empobrecimiento que surge de la observancia permanente de la disciplina académica, contraria a los efectos de toda sorpresa de escritura, y se felicitaba del debilitamiento, entonces ya contemporáneo, de estas obediencias”.

A treinta años de la desaparición de Barthes, su vigencia teórica reside en la tarea del semiólogo de entender el complejo sistema que hace que las artes y los productos culturales signifiquen para el mundo. La perspectiva barthesiana es desestabilizadora porque explora los bordes, se aleja de las limitaciones académicas y las desafía. Como concluye Steimberg, “sobre la extensión de su vigencia puede decirse que ocurrió un ‘accidente’ revelador: al llegar el siglo XXI, a veinte años de la muerte de Barthes (efectos que continúan aún hoy, a treinta) se publican libros constituidos a partir de apuntes de clase y textos inéditos conexos. La actualidad de esas producciones es una de las más intensas tomas de partido actuales sobre la evolución del estilo de época. Pueden leerse en ellas los modos en que Barthes trataba de despertar en sus alumnos una articulación entre la insistencia en un proyecto personal y el desarrollo de una atención periférica a zonas de la cultura que podían no percibirse, como efecto de una elección analítica inconmovible. Allí, se inmiscuyen pedidos del maestro, como el de volver a ordenar los temas de un trabajo en curso por orden alfabético, atendiendo a ese orden que por principio no tiene sentido y obliga a volver a los bordes y a sus agujeros temáticos”.


Betina Bróccoli


“Es un mito pensar que antes las personas leían mucho más”

Margarita Pierini, docente e investigadora literaria desde hace 22 años, recorre en esta entrevista diferentes problemáticas que aborda su especialidad. Descarta la dicotomía entre forma y contenido y aporta ejemplos como los de Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, “que han escrito textos con contenidos muy importantes para nuestra historia y son dueños de plumas fantásticas”. También sostiene que un texto mal escrito es aquel que “subestima al lector” y advierte que es “una actitud que ni siquiera los más pequeños la soportan”.

Elaboran un diccionario digital de lenguas de señas

El objetivo es que lo utilicen docentes de Educación Especial, escuelas de sordos y la comunidad en general, para difundir una lengua casi desconocida y contribuir a eliminar prejuicios educativos que concentran la enseñanza sólo en la lengua oral. Los investigadores que desarrollan el proyecto consideran que el diccionario es un aporte a la lucha por revertir la situación de exclusión de los sordos y su comunicación por medio de señas como una lengua auténtica.

“La clínica médica es la base de toda la medicina”

Lo afirma el doctor Miguel Pedro Angela, uno de los clínicos más experimentados de la Argentina. Acaba de publicar un libro sobre su especialidad, en el que describe el “arte” de realizar el diagnóstico clínico de una enfermedad a través de una simple observación del paciente. En la actualidad “el médico no le pude dedicar mucho tiempo a la conversación con el paciente que es tan informativa, porque tiene que hacer muchas cosas para sobrevivir” sostiene el catedrático en entrevista con Argentina Investiga.

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