Transgénicos: tecnologías bajo sospecha

Universidad Nacional de San Martín - Escuela de Humanidades

31 de Marzo de 2014 | 6 ′ 29 ′′


Transgénicos: tecnologías bajo sospecha


Un proyecto de instalar una planta productora de semillas transgénicas en Malvinas Argentinas, de la empresa Monsanto, desató una protesta local que cuestiona el modelo agrario vigente. La protesta surge en el marco de la preocupación de las sociedades industriales avanzadas por la distribución del riesgo, en tanto que las instalaciones contaminantes suelen localizarse cerca de poblaciones vulnerables, que poseen menor capacidad de resistir. Una especialista aporta algunas claves para entender el conflicto.

La resistencia a algunas tecnologías comienza a ser un rasgo recurrente tanto en la Argentina como en algunos países de la región. La biotecnología, y sobre todo la transgénesis aplicada a los alimentos, es una de ellas. La especialista en conflictos y controversias tecnológicas Ana María Vara, de la Universidad Nacional de San Martín, nos ayuda a comprender qué pasa en Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba. Allí, un grupo de manifestantes y vecinos bloquea las rutas en el ingreso a un predio donde la empresa Monsanto tiene planeado construir una planta productora de semillas de maíz transgénicas que son tratadas con diferentes plaguicidas.

La empresa Monsanto anunció la construcción de su planta productora de semillas en Córdoba con una inversión total de 1.600 millones de dólares. Tanto el Gobierno nacional como el provincial aprobaron la inversión, aunque los vecinos de Malvinas Argentinas no creen que eso vaya a ser bueno para su ciudad. Temen que parte de los 500.000 litros anuales de agroquímicos que Monsanto usará para curar las semillas puedan ser liberados al ambiente con efectos contaminantes.

Esta es la razón por la que los vecinos del lugar bloquean los accesos a la construcción de la planta para evitar el ingreso de materiales. “Hay un componente de localización, o factor NIMBY”, explica Vara a Argentina Investiga, “siglas que significan ‘not in my backyard’, es decir, ‘no en mi patio’”. Y agrega: “Representantes de la industria norteamericana acuñaron la expresión NIMBY para ridiculizar esta actitud que, sin embargo, puede ser muy razonable si se piensa que, eventualmente, puede haber una distribución riesgo/beneficio inequitativa. Por ejemplo, con respecto a un aeropuerto, todos en la ciudad pueden usarlo, todos se benefician, pero sólo los vecinos que viven cerca tienen que padecer las molestias y los riesgos asociados; sólo este grupo de vecinos se perjudica. El reclamo gana legitimidad si quienes se oponen a una instalación son precisamente los habitantes del lugar”.

En el caso de Malvinas Argentinas, la empresa Monsanto sostiene que su planta no producirá contaminación y pone como ejemplo su otra instalación en la localidad de Rojas, provincia de Buenos Aires, donde afirma que nunca hubo una denuncia. Sin embargo, este argumento no parece efectivo para los vecinos de Malvinas Argentinas. De acuerdo con sus argumentos, la resistencia a los transgénicos no estaría relacionada directamente con el daño que hayan producido, sino con el daño potencial. “La tecnología de los transgénicos suscita tanta preocupación, casi, como la tecnología nuclear. Son las dos tecnologías que tienen mayor percepción de riesgo y las más resistidas en el mundo. Esto tiene que ver con que se las ve como tecnologías muy poderosas (y, por lo tanto, riesgosas) en términos de modificar organismos vivos, de manera que luego no pueden ser contenidos”, asegura Vara.

Además, en todo conflicto siempre hay partes pujando de ambos lados. Una semana después de iniciado el acampe, un grupo de personas pertenecientes a la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) intentó desalojar a los manifestantes, alegando que estaban interfiriendo con su fuente de trabajo. El bloqueo continuó, ya que los vecinos sostienen que no se van a generar más puestos de trabajo en su localidad, es decir, que el número de puestos no compensaría el riesgo que conlleva la instalación de la planta. A pesar de haber sido reprimidos por la policía provincial a la semana siguiente, con el resultado de un herido y varios presos, el bloqueo fue retomado.

“En las sociedades industriales avanzadas, como muestra el trabajo del sociólogo alemán Ulrich Beck, la lucha ya no es tanto por la distribución de la riqueza, sino de los riesgos: quién se va a ver expuesto a qué riesgo. A partir de estudios realizados en Estados Unidos se comprobó que, de manera sistemática, las instalaciones contaminantes (industrias contaminantes, depósitos de desechos) terminan siendo localizadas cerca de poblaciones vulnerables, que son justamente aquellas con menor capacidad de resistir. Los movimientos sociales y ONGs lo saben, y esto incita más a la resistencia”, afirma Vara.

Por otro lado, hay dos factores a tener en cuenta. El primero, es que quien instala esta planta en Malvinas Argentinas es justamente Monsanto, empresa que, por razones diversas, se convirtió en el enemigo perfecto de los ambientalistas: es una corporación estadounidense, intentó cobrar regalías que no le correspondían a países en vías de desarrollo y tiene un pasado ligado a la guerra química. “Monsanto es responsable de hacer el agente naranja usado en Vietnam y cómplice en la creación de la bomba de Hiroshima, además de tantos otros atentados y genocidios contra los pueblos originarios a lo largo y a lo ancho del mundo”, asegura Alejandro Vascuas, un militante que se encuentra acampando frente al Congreso de la Nación en apoyo a los vecinos de Malvinas Argentinas.

Ana María Vara termina de completar el análisis con una variable regional: “En la Argentina y en América latina vivimos lo que los estudios de los movimientos sociales llaman ‘un ciclo de protesta ambiental’. Se da la co-ocurrencia de múltiples protestas ambientales, lo que facilita el intercambio de información, de recursos materiales y de símbolos para reclamar. En este contexto, cualquier protesta se potencia”.

Todavía queda por ver si Monsanto podrá continuar con la construcción de su planta productora en Malvinas Argentinas, si decidirá hacerlo en algún otro lugar y cómo este tipo de episodios afectará de un modo más general al modelo agrario que impera en la Argentina.

unsamcarga
Matías Alonso, de la Agencia Tecnología Sur Sur


Científicos investigan método de nutrición animal natural y de bajo costo gracias a la biotecnología

Científicos investigan método de nutrición animal natural y de bajo costo gracias a la biotecnología

Busca producir aditivos para alimentación animal. Se diferencia ampliamente de los existentes en el mundo porque emplea la capacidad natural de algunas plantas en lugar de complejos procesos industriales. Aspiran a que sirva también para seres humanos.

Camas biológicas: una alternativa eficaz para reducir la contaminación

Camas biológicas: una alternativa eficaz para reducir la contaminación

Ensayan una tecnología capaz de degradar agroquímicos utilizando el propio suelo y materiales de desecho. Permite tratar altas concentraciones, por lo que los investigadores apuntan a su uso en las operaciones de carga de pulverizadores.

Una cruzada por preservar la semilla del tomate platense

Una cruzada por preservar la semilla del tomate platense

Un novedoso proyecto de extensión de la Universidad Nacional de La Plata rescata y conserva más de nueve variedades de semillas de tomate platense para que puedan ser sembradas el año próximo. La iniciativa beneficia de manera directa a decenas de productores familiares del cinturón hortícola, garantizando la calidad y perdurabilidad de las variedades locales a muy bajo costo.

Control biológico para plagas de la vid

Control biológico para plagas de la vid

Investigadores desarrollan técnicas de protección de cultivos a partir de la combinación de microorganismos naturales con pesticidas. Los ensayos demostraron que es posible reducir hasta en un 50% la dosis de agroquímicos necesarios para controlar la plaga Lobesia botrana, conocida como Polilla Europea de la Vid.

Una solución sustentable para 17 millones de envases de agroquímicos: convertirlos en combustible

Una solución sustentable para 17 millones de envases de agroquímicos: convertirlos en combustible

Investigadores construyen un reactor capaz de convertir bidones vacíos de agroquímicos en productos no tóxicos, como ceras, carbones y líquidos combustibles. Funcionará en una zona rural del sudoeste bonaerense.

Estudian la incidencia del factor ambiental en el cáncer

Estudian la incidencia del factor ambiental en el cáncer

Dos proyectos de investigación de la Red Interuniversitaria en Ambiente y Salud de la Región Centro fueron seleccionados y serán financiados por el Instituto Nacional del Cáncer.

Canal de videos 103