Universidad Nacional del Sur - Departamento de Humanidades

04 de Febrero de 2013 | 6 ′ 1 ′′


Ubicaron un centro de detención clandestino demolido hace 30 años



Arqueólogos realizaron un estudio clave para juicio contra represores al confirmar la ubicación de un centro de detención clandestino. Los trabajos abarcaron relevamientos de testimonios incluidos en la causa contra ex militares, estudios geoeléctricos y topográficos, y las tareas arqueológicas tanto de campo como de laboratorio.

Si bien una topadora derribó la construcción a principios de los ochenta, en un trabajo multidisciplinario del que formaron parte docentes y alumnos de la Universidad pudo reconstruirse cómo era el lugar dentro del actual III Cuerpo de Ejército en el que fueron detenidas y torturadas cientos de personas durante el proceso militar. Los estudios ayudaron a la Fiscalía en un juicio reciente que condenó a represores.

La estructura de lo que fue una casa de familia en una zona rural bahiense, con un tambo, se convirtió en “La escuelita”, uno de los centros de detención clandestinos más importantes de la zona sur del país, según determinó un estudio elaborado sobre los restos de la edificación, arrasada hace tres décadas para destruir evidencias.

Del trabajo científico de reconstrucción formaron parte 40 personas, entre arqueólogos, alumnos, docentes y técnicos de diversos departamentos, coordinados por expertos de Memoria Abierta, organización de acción coordinada de organismos argentinos de Derechos Humanos que trabaja para aumentar el nivel de información sobe el terrorismo de Estado y enriquecer la cultura democrática. Las tareas en el Centro se realizaron entre los meses de septiembre y diciembre de 2011. El trabajo arqueológico posibilitó reconocer y recuperar diferentes elementos de la construcción del predio, como los cimientos de la planta edilicia, los restos del muro perimetral, la cisterna del interior del patio, un pequeño basurero y diferentes restos materiales, principalmente de la construcción.

Según explicaron a Argentina Investiga los doctores en Arqueología María Alejandra Pupio y Rodrigo Vecchi, del departamento de Humanidades de la Universidad, se recuperaron 13.105 objetos. Y, a partir del empleo de diversos métodos, pudo reconstruirse cómo era el inmueble.

“A medida que excavábamos se hicieron planos semanales, que se superponían con planos catastratales. Esto nos permitió ver que no se modificó la casa original, y sólo se le había adosado un muro de bloques con un portón de acceso. Reconstruimos el ingreso, la sala de tortura, de guardias, el baño externo, interno y las áreas de cárcel”, dijo Vecchi.

“Cerca de 1980 se produjo el primer desguace. Pudimos reconocer los rastros de una máquina que ingresó desde la tranquera hacia la ruta, destruyendo todo. Gran parte cayó en la cisterna, en donde se hallaron restos”, acotó Pupio. “Por supuesto no fue una excavación más, es un tema muy diferente a otro estudio, porque la arqueología de la represión implica además un compromiso social. Fue un desafío, porque permitió unir el trabajo intelectual con las necesidades sociales”, destacaron.

La construcción se condice con la del plano catastral de 1944; la única diferencia fueron los muros detectados en los alrededores, levantados con bloques de cemento para evitar la fuga de los detenidos.

Los elementos obtenidos en el peritaje solicitado por la Fiscalía Federal a la Universidad fueron principalmente restos de la construcción ya inexistente (azulejos, ladrillos, baldosas), como así también elementos propios de una escena familiar, como utensilios de cocina, fragmentos de botellas de vidrio y juguetes; también restos orgánicos de animales. A su vez, en un sector del patio utilizado como basural, se encontraron fragmentos de ampollas, jeringas de vidrio, frascos de suero y trozos de vendas.

El trabajo se extendió durante tres meses y también se utilizaron los testimonios de los declarantes durante el proceso judicial, que pudieron dar detalles de los espacios. “El relevamiento geoeléctrico nos permitió saber cuáles eran las áreas de mayor cantidad de construcción. En base a los testimonios de los sobrevivientes del centro de detención determinamos el área a excavar. Hicimos una matriz de datos, colores de pared, tipos y cantidad de habitaciones, y conseguimos el plano catastral del predio, del año 1944, que constituyó una herramienta más que efectiva para definir el lugar”, señaló Pupio.

El Centro “La escuelita”, considerado de enorme importancia por el número de detenidos y la trascendencia personal de alguno de ellos (legisladores, funcionarios, etc.) funcionó en terrenos de la parte posterior del entonces Comando V Cuerpo de Ejército (actual III Cuerpo), en un lugar próximo al Centro fijo de comunicaciones e informaciones del Ejército, y al cual se accedía desde el llamado “Camino de la Carrindanga”.

Testimonios recogidos indican que a dicho Centro, compuesto de diversas construcciones, también se recluyó a detenidos trasladados de otros lugares del país, mujeres embarazadas que habrían dado a luz durante el cautiverio y un gran número de personas que luego aparecieron muertas en presuntos enfrentamientos con fuerzas regulares.

El Consejo Superior de la Universidad aprobó “el reconocimiento institucional” a los docentes, estudiantes, graduados y profesionales de Memoria Abierta que participaron en el trabajo arqueológico convocado por la Justicia Federal en el ex Centro clandestino de detención “La escuelita”. La resolución, que lleva el número 671, se basa en que debido al relevamiento arqueológico realizado, se logró ubicar el lugar exacto y los cimientos del lugar, como así también se colaboró con la investigación en el juicio por los delitos de lesa humanidad en el V Cuerpo de Ejército.

“Es importante para la institución, conforme a sus propios fines estatutarios, realizar un merecido reconocimiento al trabajo responsable y comprometido con las consignas de Memoria, Verdad y Justicia”, destaca lo dispuesto por el CSU.


Karina Cuchereno


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