Una tucumana desarrolla células para la investigación científica

Universidad Nacional de Tucumán - Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia

17 de Octubre de 2016 | 7 ′ 58 ′′


Una tucumana desarrolla células para la investigación científica


La doctora Clarisa Salado montó una empresa biotecnológica en España, que modifica genéticamente células, para que se prueben nuevos medicamentos. En especial, su producción se orienta a enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer. En entrevista con Argentina Investiga, la científica habló de la especificidad de su trabajo. “Mediante el uso de células, mimetizamos enfermedades para que la industria farmacéutica las utilice y pueda descubrir nuevas terapias” indicó.

Los familiares de quienes sufren Parkinson, Alzheimer o cáncer suelen despertar a diario con la renovada esperanza de que un día, por fin, salga al mercado un nuevo fármaco que mejore la calidad de vida de sus seres queridos, calme sus dolores y, si es posible, los cure. Sin embargo, la industria farmacéutica no avanza a paso tan acelerado como para conformar esas expectativas. Por eso, resulta de vital importancia que los laboratorios que elaboran medicamentos cuenten con la mayor cantidad y calidad posible de suministros, que acorten y eficienticen los plazos que van desde el inicio de una investigación hasta la salida de un nuevo producto.

En muchas investigaciones científicas, que apuntan a mejorar la salud y a conocer en profundidad el funcionamiento de los sistemas del cuerpo humano, el uso de células se torna fundamental. La llegada a la góndola de una farmacia de un nuevo medicamento puede implicar más una década de pruebas. Y, en ese sentido, tener a disposición un banco de células resulta de vital importancia para acortar ese plazo.

La doctora Clarisa Salado, bioquímica egresada de la Universidad Nacional de Tucumán y doctorada en España, montó una empresa biotecnológica en ese país. En esta empresa se modifican genéticamente células, para que se prueben nuevos medicamentos. En especial, su producción se orienta a enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer. La firma, denominada InnoProt, está radicada en Bilbao; y es un desprendimiento de la Universidad del País Vasco.

Además de estas células modificadas genéticamente, InnoProt provee de otras, extraídas directamente de órganos de animales y de biopsias humanas; y también aporta células madre adultas. Todas estas sirven como herramienta a los laboratorios y a las farmacéuticas, para que se aceleren las etapas de investigación que llevan, finalmente, a que se lance al mercado un nuevo medicamento. Argentina Investiga conversó con Clarisa Salado en su paso por Tucumán, a fines de agosto.

AI-¿A qué se dedica tu empresa?
CS- InnoProt significa Innovación en Proteínas. Aunque se llame así, en realidad es una empresa que se dedica a desarrollar líneas celulares para la investigación farmacéutica. Mediante el uso de células, mimetizamos enfermedades para que la industria farmacéutica utilice estas células y pueda descubrir nuevas terapias.

AI-¿Son células modificadas genéticamente?
CS-Nosotros tenemos dos tipos de células: las que denominamos “cultivos inmortalizados”, que son células que se modifican genéticamente para tratar de reproducir in vitro, a nivel celular, lo que pasaría, por ejemplo, en un enfermo con Alzheimer o con Parkinson. Luego tenemos otro tipo de células, que llamamos “cultivos primarios”, que utilizamos sobre todo para temas de toxicología, y que son cultivos que se extraen directamente de los órganos, ya sea de animales –como ratas, ratones o monos– o, en algunos casos, de biopsias de pacientes, con el debido consentimiento, por supuesto.

AI-¿En qué enfermedades están más especializados?
CS-Nuestra empresa se ha especializado mucho en enfermedades neurodegenerativas –como el Alzhéimer y el Parkinson– y en cáncer. Pero también tenemos algunos modelos un poco más aislados, para cardiopatías, para enfermedades del Sistema Nervioso Central (SNC), que no son neurodegenerativas, como por ejemplo, infarto cerebral.

AI-¿La empresa también trabaja con células madre?
CS-Sí, tenemos una línea de células madre adultas, porque se tiene una gran expectativa de futuro en distintas áreas, para utilizar como terapia celular. Pensamos que pueden tener una gran aplicación en diversas enfermedades.

AI-¿Cuál es exactamente la tarea que realiza InnoProt y de qué forma le aporta material a las industrias farmacéuticas?
CS-Nuestro objetivo es acelerar el proceso de descubrimiento de fármacos. Le brindamos a la industria farmacéutica un sistema o las herramientas (si queremos llamar así a nuestras células), que le permite avanzar más rápido en la primera fase del desarrollo del fármaco para que, de ese modo, puedan llegar en menor tiempo a las fases más tardías. Hay que tener en cuenta que el proceso de desarrollo de un fármaco lleva como mínimo diez años, entonces con estas células modificadas la empresa ahorra tiempo y dinero en las primeras fases, y ese período se acorta. Teniendo en cuenta que las patentes más o menos duran veinte años, a la industria farmacéutica le interesa llegar cuanto antes con el producto al mercado para poder disfrutar de la patente por mayor tiempo.

AI-¿Te imaginabas cuando empezaste a investigar en Tucumán que ibas a formar tu propia empresa de base tecnológica?
CS-Yo empecé trabajando en microbiología de los alimentos, que tiene poca relación con lo que hago en la actualidad. Sin embargo, la relación está en la vocación por hacer investigación que pueda aplicarse en algo; entonces yo ya tenía metido ese gusanito de toda la vida de hacer investigación, de poder conseguir cosas que luego se aplicaran a la industria.

Mi mentor ha sido el doctor Guillermo Oliver (creador de la leche Bio), y todo el mundo conoce su relación con la industria. Yo también quería hacer algo así. No lo hice en el ámbito de los alimentos, sino en el de la salud y en otro tipo de industria. Pero yo ya de aquí llevaba en mi ADN toda esta información de querer seguir haciendo una investigación que pudiera llegar rápido a dar frutos para la sociedad.

AI-Cuando vas a un ámbito social, fuera del académico, y te preguntan a qué te dedicás, ¿les decís desarrollo o vendo células (risas) y qué entiende la gente?
CS-Creo que la gente no entiende muy bien al principio, pero sí cuando le explicás cómo es el proceso: que siempre se tiene que empezar por algo pequeño, pero complejo y con mucha información, como la célula, que tiene que ver con lo que pasa en un organismo entero. A la gente le cuento que nosotros desarrollamos células que, por ejemplo, se parecen a la neurona de una persona con Alzhéimer; entonces a esa neurona se le echa el futuro fármaco y de ese modo se puede observar cómo se comporta, si responde bien, si la enfermedad retrocede, etcétera.

AI-Para hacer una bajada local, ¿qué conocés de Tucumán respecto de si se producen células destinadas a investigación y cuán necesario sería esto?
CS-Por lo poco que conozco creo que aquí no se trabaja con cultivos celulares propios, si algún grupo lo hace que me perdone por el desconocimiento; pero creo que en general no trabajan así. Entonces sería muy interesante que en Tucumán comenzara a hacerse este tipo de investigación.

Lo que sí conozco, porque tengo muchos amigos científicos, es que se hace buena investigación y que muchos grupos están haciendo cosas interesantes. Tener acceso a cultivos celulares les sería muy útil para mejorar la investigación que hacen, para probar los resultados que tienen y luego eso podría transferirse mejor a la industria. Sería muy interesante que aquí pudiera haber una unidad o una plataforma de cultivos celulares, capaz de brindar esos servicios a los grupos de investigación de la Provincia.

Daniela Orlandi
Dirección de Medios y Comunicación Institucional


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