Universidad Nacional de Lomas de Zamora - Facultad de Ingeniería

28 de Diciembre de 2020 | 4 ′ 59 ′′


Bioetanol a partir del rastrojo de maíz y sorgo



A través de modelos estadísticos, matemáticos y de ingeniería, investigadores de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora determinaron que la localidad de Unión, en la provincia de Córdoba, resulta el lugar más propicio para instalar una planta de producción de bioetanol de segunda generación.

El proyecto, encabezado por el ingeniero Luis Orlandi, analiza diferentes dimensiones de la factibilidad de la producción de bioetanol lignocelulósico, una variedad obtenida a través de la fermentación del rastrojo de maíz y sorgo.

“Primero medimos la factibilidad económica de la obtención del bioetanol lignocelulósico a través de un modelo matemático”, explica Orlandi, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNLZ, y continúa: “A partir de ahí, una segunda etapa tiene que ver con determinar la magnitud apropiada de la planta industrial, y la última parte, con su ubicación”.

El bioetanol es un sustituto de los combustibles convencionales, que se obtiene a través de la fermentación alcohólica de distintos productos. Están aquellos que utilizan como materia prima cultivos alimenticios como el maíz, el trigo, el sorgo, la caña de azúcar o la cebada, a los cuales se los denomina de primera generación, y los que se obtienen a partir de residuos forestales o residuos de procesos agroindustriales, llamados de segunda generación.

En la Argentina, existen empresas que producen bioetanol a base de caña de azúcar, la mayoría ubicadas en Salta, Jujuy y Tucumán, mientras que otras, emplazadas en Córdoba, San Luis y Santa Fe, lo obtienen del maíz.

Según indicó Orlandi a Argentina Investiga, este tipo de producción “compite con la industria alimenticia” y “en este momento el mundo está ávido de estos alimentos. Nuestro proyecto se basa, en cambio, en obtenerlo de los residuos del maíz y el sorgo, que es el rastrojo”.

El rastrojo que queda en los campos suele utilizarse para la siembra directa, es por eso que el ingeniero resalta que sacando el 30% de ese rastrojo puede producirse bioetanol sin perjudicar al campo. “El rastrojo de maíz lo tenés en casi todos los campos del país en cantidades muy grandes, porque la cantidad de este residuo está relacionada con la cosecha del maíz, que en la Argentina es muy grande”, remarca.

En una primera etapa, el equipo de investigación estudió la factibilidad económica de la producción de bioetanol, a partir de un modelo matemático que “te indica el precio de venta del producto que vos vas a obtener, y si al compararlo con el valor en el mercado es igual o menor, entones es competitivo, es factible”.

En ese sentido, comparando ese valor con el precio de venta del biocombustible informado por la Secretaría de Energía de la Nación, determinaron que la producción es factible en tanto la planta se encuentre a no más de 300 kilómetros del lugar de donde se obtiene la materia prima. La distancia resulta una variable relevante por el alto costo del transporte.

En una reciente etapa del proyecto, se propusieron realizar un trabajo estadístico que permita detectar la zona del país con mayor provisión de rastrojo de maíz y sorgo. De esta manera, con los datos disponibles en el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, se analizaron las localidades con mayor nivel de producción y a través de la herramienta de geoposicionamiento se obtuvo un mapa de los “centroides” óptimos para la ubicación de una planta.

“Una vez obtenidos los centroides, aplicamos la fórmula de ingeniería de Brown y Gibson para determinar la ubicación de la planta de acuerdo a la evaluación de distintas variables”, señala Orlandi.

La fórmula utilizada evalúa factores objetivos como el costo de mano de obra, la disponibilidad de materia prima y su costo; la prestación de servicios; el costo de los terrenos, y factores subjetivos como el clima social y la competencia. “Esto nos da un índice de localización, cuyo número más alto es indicador de viabilidad”.

De este entrecruzamiento de datos, resultó que la localidad cordobesa de Unión es el lugar más apto para montar una planta de producción de bioetanol lignocelulósico. “Este tipo de investigaciones allana el camino para quienes estén interesados”, considera Orlandi.

Finalmente, es importante comenzar a trabajar en el desarrollo de biocombustibles que se obtengan de productos que no compitan con los alimentos. En la Argentina, estos se mezclan con las naftas, lo que genera un ahorro de combustibles fósiles y reduce la emisión de gases de efecto invernadero. “Cuanto más porcentaje de biocombustibles tengan las naftas, menos contaminación se genera”, concluye.

El equipo se completa con la licenciada Irma No y el ingeniero Adalberto Ascurra.

Noelí Cristti
comunicacion@unlz.edu.ar
Secretaría de Comunicación Institucional


Emplean residuos de la cerveza para eliminar metales tóxicos del agua

Un equipo de investigadores trabaja en la disminución de la disponibilidad de metales tóxicos a través del uso de residuos de la producción artesanal de cerveza y biomasas bacterianas. Disminuyen la disponibilidad de metales tóxicos como el aluminio, el cobre y el zinc, que afectan el desarrollo y el rendimiento de cultivos de importancia agrícola y hortícola.

Fitotoxicidad en el agua de riego del arbolado mendocino

Fitotoxicidad en el agua de riego del arbolado mendocino

Investigadores llevan adelante un proyecto para evaluar el riesgo de fitotoxidad del agua que nutre las especies arbóreas de la ciudad de Mendoza. Detectaron la presencia de un riesgo de moderado a severo en zonas del microcentro y aquellas donde se concentra la actividad gastronómica.

Científica argentina seleccionada para campaña ambiental internacional en el Pacífico

Integró durante casi dos meses una misión de investigación con participantes de nueve países para estudiar un área de alto interés de la industria energética sustentable a bordo del impactante Maersk Launcher. Fue la única argentina del equipo que analizó la fauna y la flora marinas y las propiedades del suelo.

Con un modelo matemático, estudian la coinfección simultánea con dengue y COVID-19

Científicas analizan el impacto que puede alcanzar una doble infección en regiones determinadas. Para ello, desarrollaron un modelo matemático de tipo determinista, basado en modelos previos de ambas enfermedades, que permite establecer el impacto de la coinfección en una región.

Novedosa herramienta tecnológica para monitorear la calidad del agua

La herramienta beneficiará a los dos millones de personas que beben agua de los diques San Roque, Los Molinos y Río Tercero. Es para el monitoreo en tiempo real de los embalses de mayor importancia económica, ecológica y social de la provincia de Córdoba. Su finalidad es el acceso al agua segura. Podrá extrapolarse a otros sistemas acuáticos del país.

Ozono: una opción amigable con el medio ambiente para incorporar a la cadena agroalimentaria

La investigación busca demostrar cómo el uso del ozono puede tener un efecto beneficioso, tanto ecológico como económico, en las industrias de la agricultura y la avicultura. El ozono posee una capacidad antimicrobiana que permitiría evitar el empleo de productos químicos nocivos.

Canal de videos 104