Chlorella, alternativa a los biocombustibles convencionales

Universidad Nacional del Litoral - Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas

27 de Marzo de 2017 | 4 ′ 21 ′′


Chlorella, alternativa a los biocombustibles convencionales


Investigadores santafesinos estudian el metabolismo de una microalga que podría usarse para generar biodiesel y bioetanol. De este modo, se podrían dejar de utilizar productos alimenticios como la soja, la caña de azúcar o el maíz.

Chlorella es un alga unicelular microscópica, que no mide más de 10 micrones de diámetro pero que, a pesar de su tamaño, puede ser la solución para dejar de usar alimentos en la producción de biocombustibles.

Esa es la opinión de Alberto Iglesias y Cecilia Corregido, que trabajan en el Área de Enzimología Molecular del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), dependiente de la Universidad Nacional del LiItoral (UNL) y del CONICET, donde estudian enzimas de Chorella, que podría producir compuestos de interés en el mundo de los combustibles alternativos. “Chlorella es un alga que puede crecer por medio de la fotosíntesis, aunque también puede hacerlo por medio de algún sustrato. Cuando se aplican esos cambios, los productos que se obtienen pueden ser distintos”, indicó Iglesias.

Según agregó, el estudio de las enzimas es fundamental porque son proteínas presentes en todos los organismos vivos, cuya función es catalizar las reacciones químicas: “Catalizar significa acelerar reacciones. Todas las reacciones están catalizadas por enzimas distintas para que se den en el mismo rango de tiempo. Algunas de esas enzimas son reguladas, con lo cual también se regula todo el grupo de reacciones que ocurren dentro de una célula, lo que se conoce como 'metabolismo'”, sostuvo.

Corregido destacó que hicieron crecer el alga en distintas condiciones de cultivo en laboratorio: en condiciones fotosintéticas y por medio de una fuente externa de carbono. De esta manera, analizaron sus dos compuestos de reserva, almidón y lípidos, ya que ambos pueden ser utilizados para producir biocombustibles. “Encontramos que en la fotosíntesis (condición autotrófica) el alga acumulaba tres veces más almidón que cuando se les proveía un alimento (condición heterotrófica), caso en el cual se generaba tres veces más lípidos, indicándonos que el incremento de las síntesis de lípidos va en detrimento de la síntesis de almidón”, contó.

Los estudios fueron realizados a nivel enzimático, es decir, estudiando las enzimas relacionadas con esos dos metabolismos, los del almidón y de los lípidos. A la vez, observaron que las enzimas más importantes involucradas en esos metabolismos también se veían afectadas cuando las algas crecían en una u otra condición.

Biocombustibles y genes

Iglesias expresó que por medio del almidón los organismos fotosintéticos acumulan azúcares que pueden convertirse en etanol para la producción de bioetanol, que puede ser utilizado como biocombustible. Por otro lado, con los lípidos que generan las microalgas se puede producir biodiesel, un combustible que se produce en la provincia de Santa Fe, pero a partir de aceite de soja.

“La idea sería reemplazar, en el futuro, el aceite de soja por el de las algas. Hay distintos laboratorios en el mundo que tratan de hacerlo, con distintos niveles de éxito, aunque no se realiza mayoritariamente a nivel industrial”, enfatizó el investigador.

Al mismo tiempo, apuntó que la principal dificultad de producir un biocombustible a partir de algas radica en el cultivo, por lo cual conocer sus metabolismos es fundamental. A partir de allí, se pueden diseñar estrategias para provocar que acumulen más almidón o más lípidos.

Corregido acotó que ahora prueban diez genes involucrados en el metabolismo de las algas, valiosa información para producir las proteínas que luego se estudiarán y seleccionarán para generar almidón y lípidos.

Alternativas

Iglesias resaltó que la importancia de estos estudios radica en que se podrán producir biocombustibles de manera alternativa, por medio de productos naturales que no compitan con la alimentación humana. “Actualmente se produce biodiesel a partir de soja y bioetanol por medio de caña de caña de azúcar o de maíz, es decir, productos alimenticios. No está mal, pero conociendo la historia de la humanidad si las sociedades más poderosas necesitan abastecerse de combustible, no les temblará la mano para que una parte de la humanidad no se alimente”, finalizó.

Prensa UNL
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Fernando López
Dirección de Comunicación


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