Universidad Nacional del Nordeste - Facultad de Humanidades

11 de Abril de 2011 | 10 ′ 27 ′′




Fundamentándose en una importante base estadística, con registros térmicos y pluviométricos de hasta 100 años atrás, la profesora María Emilia Pérez sostiene, en entrevista con InfoUniversidades, que “no hay elementos suficientes para hablar de un cambio climático en sentido estricto; más bien, se podría aludir a que estamos ante la presencia de variaciones, fluctuaciones u oscilaciones climáticas que se encuentran dentro de los parámetros normales”.

Tanto el cambio climático como el calentamiento global son temas sobre los que gran parte de la comunidad científica mundial centra sus estudios. En los últimos años surgieron de esta área de investigación innumerables hipótesis, muchas de las cuales pronostican un futuro nada alentador para las condiciones de vida en el planeta. Sin embargo, hay otras voces que intentan atenuar el impacto de los conceptos apocalípticos que tienen al clima como protagonista. Ése es el caso de la profesora María Emilia Pérez, titular de la Cátedra Seminario de Fisiografía de la Facultad de Humanidades, quien desde hace varios años estudia estos aspectos.

Pérez ha publicado diversos estudios, que pueden ser consultados en http://hum.unne.edu.ar/revistas/geoweb/homeig0.htm, en ellos se basa para considerar que la expresión “cambio climático” está mal manejada por parte de muchos integrantes de la comunidad científica y de los medios periodísticos, lo que genera en la población un diagnóstico equívoco y exagerado de la situación. “El escaso conocimiento de los fundamentos climáticos y el mal manejo del término, asignan el carácter de cambio climático a cualquier fenómeno o evento que parezca poco común o tenga poca frecuencia, que se aparte de los valores medios, posea una magnitud diferente a la conocida hasta el momento o bien, por desconocimiento de los registros estadísticos”.

-De todas maneras, el origen de esta confusión surge desde la misma comunidad científica. ¿Cree usted que hay pocas voces que salen a arrojar luz sobre el tema?
-Es que lo que “vende” o atrae no es la mesura en las opiniones, sino todo lo contrario; tiene más prensa y auditorio aquél que anuncia grandes catástrofes, tormentas cada vez más severas, grandes inundaciones y/o sequías, incremento de tornados, etc., debido al calentamiento global, que aquellos que explican que no se detectan señales de que tales eventos se hayan intensificado.

Por otra parte, la información que brindan muchos sitios oficiales es confusa. El mismo Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ofrece datos que pueden considerarse contradictorios. Uno de sus enlaces titulado “Climatología”, nos lleva a otro denominado “El Cambio Climático Global” que, a su vez, incluye un apartado denominado “¿Qué se ha observado en la Argentina en el Siglo XX y en los comienzos del siglo actual?”, en el que se incluyen dos mapas que muestran el comportamiento de la temperatura en el país durante la última década y que no evidencian cambio alguno.

El primero de ellos registra la diferencia de los valores de temperatura media anual entre las décadas 1981-1990 y 1991-2000. De esa comparación, surge que en gran parte del país la temperatura descendió décimas de grados, poco perceptibles. El segundo mapa muestra una comparación entre el “período normal” (promedio de 30 años: 1961/1990) con la década de 1991-2000, en el que se observa que todo el centro del país y la Patagonia, áreas donde supuestamente las temperaturas habían aumentado, resulta que descendieron. Ahora, en todo lo que es el litoral y centro de la provincia de Buenos Aires sí registró un leve aumento de la temperatura, algo más de 0.1° C, pero no aclara cuánto más.

Entonces, ¿cómo se puede afirmar que existe un calentamiento global, si los registros indican que la temperatura, en muchas partes del mundo y especialmente en el Hemisferio Sur, está descendiendo, o por lo menos se mantiene sin grandes modificaciones? Estas dudas surgen de la misma información que tanto el SMN como la NASA, y otros organismos publican a través de sus sitios web.

-¿Por qué cree usted que se difundan informaciones contradictorias?
-Según expresan algunos actores de la comunidad científica, el “cambio climático” es un tema de moda, de actualidad, que convoca. Mantenerlo dentro de la agenda de la opinión pública es la manera que tienen de obtener recursos para sus proyectos y equipamiento. Es un motivo bastante curioso que no consolida la necesidad de salir a proclamar el apocalipsis climático. Se puede enfocar la información desde otro punto de vista, pero sin alarmar a la gente. Hay que informar, no asustar ni generar falsas expectativas.

Generalmente, en la mayoría de las investigaciones se utiliza la recta de tendencia lineal para estudiar el comportamiento de la temperatura; sin embargo, lo más correcto para medir el aumento o descenso de temperatura es la “tendencia polinómica”, que es un línea curva que debe utilizarse cuando los datos fluctúan alrededor del valor medio, tal como lo hace hasta ahora la temperatura. Se trata de un método de análisis estadístico mediante el que se determinan 2 o más máximos o mínimos en función de la longitud de la serie o de las fluctuaciones en los datos. Este método confirma que el comportamiento de la temperatura no es un proceso lineal, ni de descenso ni de aumento, sino que se van repitiendo de forma relativamente cíclica períodos más cálidos intercalados con períodos más frescos.

-El calentamiento global, ¿es un fenómeno que se está dando realmente?
-A nivel mundial, en los últimos 100 a 150 años, la temperatura subió en promedio de 0,5 a 0,7 décimas de grado. No sé si se puede hablar de un calentamiento con un valor tan bajo. Por otro lado, esas décimas de grado están dadas en función de los datos que considero no son globales. No debe olvidarse que hay grandes áreas de la Tierra que no poseen registros. Los océanos, que cubren más del 70 por ciento de la superficie terrestre, cuentan aún con muy pocos. Acá, mayormente sólo hay referencias a nivel continental y en ese promedio general se incluyen los valores de las grandes ciudades y ese no es un dato indicativo por el efecto urbano que eleva la temperatura. En función de esto, ¿hasta qué punto es real el promedio de 0,5 a 0,7 décimas de grado que marcan el aumento global de la temperatura?

-Pero las imágenes satelitales aportan mucha más información para realizar un análisis más detallado…
-De acuerdo con las últimas mediciones de la temperatura de la troposfera media y alta realizada por los satélites, se advierte que en el Hemisferio Norte sí hay un aumento de la temperatura a partir del año 1990, probablemente como consecuencia de la mayor cantidad de población, su agrupamiento en ciudades, la actividad industrial, entre otras causas, que favorecen el efecto invernadero. Pero en el Hemisferio Sur eso no se advierte; por el contrario, las mediciones indican un descenso de la temperatura bastante marcado, especialmente durante 2007.
Entonces, en lo que se refiere al comportamiento global, los dos extremos se atenúan, porque la atmósfera siempre tiende a mantener el equilibrio; por supuesto que ese equilibrio se puede romper en algún momento.

-Sin embargo, esta conclusión se queda perdida ante lo que sostiene la comunidad científica con respecto al “cambio climático”.
-La misma NASA reconoció que la década del ‘90 no fue la más caliente del siglo XX, tal como lo había señalado la comunidad científica y los informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Hasta ahora, los años más cálidos se registraron en las décadas de 1930 y 1940. Los gráficos con esos datos demuestran nuevamente el carácter cíclico de estas variaciones térmicas. También en ellos queda en evidencia que en la década del ‘70 se registró un descenso de la temperatura.

Posteriormente, se inició un período cálido pero sin llegar a los valores alcanzados en las décadas del ‘30 y del ‘40. En cuanto a la opinión de la comunidad científica, cada vez hay más estudiosos del clima que están en desacuerdo con la existencia del cambio climático y con las opiniones e informes difundidos por el IPCC y organizaciones ambientalistas, a tal punto que, incluso en estos últimos tiempos, se los ha acusado de manipulación de los datos para demostrar el supuesto “calentamiento global”.

Cuestión de conceptos

“Desde la climatología, la expresión “cambio climático” se utilizó siempre como una discontinuidad o ruptura relativamente brusca y permanente desde las condiciones existentes hacia condiciones diferentes. Que llueva más o haga más frío en un invierno no significa que haya un cambio. El cambio se traduce en todo el sistema climático, no en un solo elemento” señaló a InfoUniversidades la docente investigadora.

“Podemos ver -porque está documentado- que hay expertos que señalan en sus conferencias y entrevistas periodísticas hechos contradictorios. Más concretamente, que un mismo fenómeno genera efectos totalmente distintos en diferentes años. Por ejemplo, en el año ‘83, las causas de las inundaciones de la región estuvieron centradas en la Represa de Itaipú y la deforestación. Pero, a la sequía de 2009 en la provincia del Chaco, también se le atribuye como causa la deforestación. Conclusión, la deforestación no puede provocar dos efectos totalmente opuestos”.

La profesora Pérez pone la mira en los medios de comunicación al considerarlos también responsables de la confusión en la opinión pública: “Habrá escuchado expresiones como ‘son notables los cambios climáticos que tuvimos este año’. Desde el punto de vista climático, eso no es un cambio sino una fluctuación. Es decir, que este verano sea más húmedo, caluroso o más fresco, es una fluctuación que todavía se encuentra dentro de los parámetros normales. Cambios son los de mayor magnitud y permanencia en el tiempo”.


Juan Monzón Gramajo


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