Universidad de Flores - Facultad de Psicología y Ciencias Sociales

11 de Mayo de 2020 | 12 ′ 6 ′′




Se trata de una herramienta que resume la información disponible sobre una temática. El propio investigador puede llevarlo a cabo y resulta un verdadero atajo a la hora de relevar material. Es la herramienta más eficaz a la hora de hallar evidencias específicas acerca de un tema.

En tiempos donde todo exige cada vez mayor inmediatez, resulta casi un acto de arrojo que un investigador de la salud tenga que leer diariamente la suma de ¡diecisiete! artículos científicos para mantenerse actualizado en una temática de su área. Esta cifra promedio se desprende de datos provistos por el ámbito editorial académico, donde en medicina se publican aproximadamente 17.000 y 30.000 revistas por año, cada una de ellas con entre 10 y 12 papers. Es por eso que la revisión sistemática, un método que resume la información disponible sobre un tema o problema específico en salud, resulta un bienvenido atajo en el proceso de relevamiento de materiales de investigación.

La revisión sistemática requiere en principio de una evaluación crítica de los artículos existentes, lo que arrojará una síntesis basada en la calidad de esa revisión. En definitiva, se trata de generar un nuevo artículo que resuma la información recabada y constituya una fuente de evidencia. Aún incipiente en la Argentina y con predominio en el área de salud, este monitoreo puede tercerizarse o bien el propio investigador puede capacitarse para encargarse él mismo del proceso.

Analía Losada, doctora en psicología y vicedecana de la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales de UFLO Universidad, es una referente del manejo de herramientas de revisión sistemática en nuestro país. A comienzos de 2020 dirigió en esta institución un posdoctorado orientado a la metodología de la investigación de revisión, aplicable a las ciencias sociales y, en particular, a la psicología. En diálogo con Argentina Investiga, la especialista detalla las particularidades y los beneficios de estas técnicas.

–¿Cuáles son las revisiones que un investigador tiene que tener en cuenta a la hora de indagar sobre una temática?
–Las revisiones pueden clasificarse en estudios metanáliticos, de revisión sistemática y narrativas. Los estudios metanalíticos son los estudios más duros del sistema metodológico y exhiben una síntesis cuantitativa de los resultados. Las revisiones narrativas se constituyen como el estado del arte de una cuestión, con todo el sesgo del investigador. Uno quiere conocer lo publicado acerca de una determinada temática, entonces se puede seleccionar los artículos de los repositorios digitales que se prefiera, se selecciona el idioma y se los compara. Y por último, las revisiones sistemáticas, la cuales yo creo que son las más aplicables para este momento de la psicología en la Argentina, que hablan de un determinado recorrido donde uno se vale de filtros porque, por ejemplo, si se quiere conocer cuáles son los métodos científicos más relevantes para la recuperación de personas que padecen anorexia nerviosa, uno va a elegir quizás población latinoamericana, estudios en determinado idioma, estudios publicados dentro de los últimos cinco años, o dentro de la psicología, que tengan determinados lineamientos, incluyendo algunos campos teóricos y excluyendo otros. Entonces, a través de procedimientos específicos se lleva adelante un estudio de revisión sistemática.

–¿Es el propio investigador quien tiene que llevarlo adelante?
–Lo ideal es que los investigadores se vayan capacitando cada vez más en saber hacerlo. En medicina se publican por año 17.000 libros con evidencia científica y 30.000, que tienen entre 10 y 12 artículos. Quiere decir que para estar mínimamente actualizado en su campo de investigación, un médico debería leer 17 artículos por día. Entonces, llevar adelante un estudio de revisión le permite encontrar treinta, cuarenta, cincuenta, hay revisiones sistemáticas de hasta 300 artículos, donde tiene la mayor información con la mayor evidencia científica acerca de una determinada temática. ¿Quién puede hacer ese relevamiento? Es una de las más modernas metodologías de la función investigativa y puede llevarla adelante cualquier investigador capacitándose en los procedimientos.

–¿Por qué considera que debería aplicarse en una instancia posdoctoral?
–Porque el doctor ya llevó a cabo una investigación. En el caso del posdoctorado de UFLO Universidad, se propuso que la aprobación se otorgue a través de la publicación de un artículo con metodología de revisión sistemática. Se trata de doctores que ya tienen en su corpus de saber los principios éticos acerca de la honestidad de la investigación y una sistematización del conocimiento que tuvieron en sus tesis doctorales. Y además poseen temas de interés, futuras líneas de investigación, y la posibilidad de un estudio de revisión sistemática permite trabajar con cientos de artículos de distintas partes del mundo, es decir, un acceso a la ciencia desde un modelo muy económico, dada la disponibilidad de bases de repositorios para utilización de artículos de acceso abierto. Y también las universidades tienen convenios con acceso a revistas que para un investigador por su cuenta sería muy costoso.

Nuestro posdoctorado se conformó en dos vertientes: primero una capacitación teórico-metodológica para llevar adelante este tipo de trabajo de revisión y luego el diseño de un artículo y la aprobación a través de la publicación del estudio de revisión. Las áreas de interés de los doctores fueron amplias, como consumo problemático de sustancias, violencia familiar, emocionalidad en la educación, estrés universitario, biblioterapia, decisión vocacional en psicología. Estas temáticas se hallan incluidas en las líneas de investigación de la Secretaria de Investigación para la Facultad de Psicología y Ciencias Sociales de UFLO Universidad.

–¿Cuál es la manera más efectiva para acceder a la información que se revisará sistemáticamente?
–Hay bases de datos interdisciplinarias con conocimientos muy ricos, pero también hay otras muy específicas, como por ejemplo, si se lleva adelante una investigación acerca de la microcefalia consecuente al virus del Zika, lo ideal es utilizar bases como Medline, como repositorio médico que cuenta con evidencia científica puntual, que incluye resonancias magnéticas y casos publicados. En el caso de psicología, nosotros nos valemos de bases puntuales, con publicaciones de revistas de acceso abierto. El sostén de un investigador con metodología de revisión es la biblioteca. Hay bibliotecas universitarias solidarias que, a la base que esa universidad no está suscripta, le solicitan a otra universidad en el extranjero con la que tiene cooperación mutua ese artículo y le es enviado. Otra forma de obtener el artículo es solicitárselo al autor. Aunque yo decida trabajar con el resumen de la investigación, para aumentar la calidad tendré que ir al cuerpo del artículo y así completar el estudio de revisión. Hay otros modelos en desarrollo como las metasíntesis, que son estudios de revisión acerca de estudios cualitativos donde, con esos resultados, se hacen meta-metasíntesis cualitativas. Esos estudios pueden ser entrevistas en profundidad, estudios de corte etnográfico, observaciones, con hallazgos muy valiosos.

–¿Encuentra alguna dificultad en el proceso?
–La ausencia de información sobre un tema genera una dificultad en el hallazgo de literatura científica y que la búsqueda tenga que ser mayor y más desactualizada en términos de publicación. Por ejemplo, uno de los doctores trabajó sobre biblioterapia en el sistema penal judicial, es decir, la lectura en personas privadas de la libertad y la lectura como herramienta terapéutica, e hizo su búsqueda sobre los últimos cinco años. El acceso lo tuvo en tres idiomas, porque el doctor podía trabajar con el inglés, el portugués y el español, y como la información era acotada tuvo que ampliarla primero a diez y después a treinta años. En un estudio de revisión, la unidad de análisis es el artículo, entonces se amplía la muestra siempre desde lo más recientemente publicado hacia atrás. Ese es un criterio de inclusión de artículos. En el caso del consumo problemático de sustancias, en cambio, ha tenido que ser acotado a dos años debido a la cantidad elevada de publicaciones. Esto quiere decir que en una revisión sistemática es muy importante señalar el momento de corte. Una de las cuestiones que hacen a la calidad de estos estudios es la posibilidad de que sean reproductibles. En las mismas bases científicas que cito que utilicé durante tales periodos de años, otro investigador puede obtener los mismos resultados bajo un mismo acceso, en el caso del metanálisis y las revisiones sistemáticas. En las revisiones narrativas, en cambio, no son reproducibles porque el criterio del investigador es lo que selecciona de los artículos a trabajar. Es lo que le parece interesante incluir: cómo delimito mi objeto de estudio desde las investigaciones relevantes.

–¿Cómo se evalúa la calidad de la información recolectada?
–Hay otras formas de otorgarle calidad a una revisión sistemática, explicitando las publicaciones más citadas o los autores con mayor impacto en las bases, profundizando en temáticas con mucha productividad científica. Desde la investigación permite acercarse a un tema en profundidad la lectura de una revisión sistemática. A un investigador novel le allana mucho el camino, porque esta es una fuente que le muestra estudios donde después puede ir a las referencias y profundizar de acuerdo a sus áreas de interés. Es una herramienta útil desde el estudiante de grado hasta un posdoctor.

–¿Dónde se hallan alojados los artículos resultantes?
–El modelo está alojado en repositorios digitales, como por ejemplo Scielo, entonces buscamos todas las publicaciones acerca de determinada temática publicadas allí. En general se aconseja trabajar con varias bases científicas, con varios repositorios digitales. A la vez un estudio bibliométrico ofrece la opción de trabajar acerca de qué temas fueron los más tratados durante los años de publicación de una revista, quiénes fueron los autores que más publicaron, quiénes publicaron aquellos artículos que tuvieron más impacto de cita o de bajada. Puntualmente, para los metanálisis y las revisiones sistemáticas existe una serie de agrupaciones. Una de ellas es Cochrane, una ONG que se constituye como el mayor repositorio de metanálisis y revisiones sistemáticas del mundo, con un agregado, que son metanálisis publicados en red. O sea, en estas investigaciones están publicadas puntualmente en este repositorio digital con actualizaciones permanentes sobre el tema que nos interesa. Un repositorio de los repositorios, donde las investigaciones cargadas actualmente están ligadas a las ciencias médicas. Pero si se envía un artículo sobre revisión sistemática o metanálisis a una revista científica de calidad, va a ser tomado a bien porque cada vez se da mayor lugar a esta información.

–¿Qué lugar se le está dando en el ámbito científico de nuestro país a la revisión sistemática?
–En la Argentina, lo que está en auge es el consumo de las revisiones sistemáticas. Al médico y al psicólogo les interesa mucho, pero son muy pocas las capacitaciones y las publicaciones acerca del tema. Sería muy provechoso aumentar la producción local, porque para el investigador representaría un gran ahorro de tiempo. Otorga, por ejemplo, la posibilidad de leer una revisión sistemática para ver qué tratamiento es más eficaz. Creo que, en este momento de avance de la psicología, son las universidades las que cuentan con recursos para capacitar a un investigador, ya que tienen acceso a las publicaciones en sus repositorios y generan sus propias revistas de calidad. Debería ser el hogar de la revisión sistemática.

Hernán Cortés
hernan.cortes@uflo.edu.ar
Responsable de Comunicación de la Secretaría de Investigación y Desarrollo


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