Universidad Nacional de Villa María - Instituto de Ciencias Básicas

29 de Octubre de 2018 | 3 ′ 50 ′′


Un microorganismo regional apto para la biorremediación de los suelos



La bacteria Arthrobacter sp. AAC22 resultó eficiente en las pruebas de laboratorio y se convirtió en una potencial candidata en ensayos para degradar posibles daños ambientales causados por la utilización de herbicidas. La importancia del estudio apunta a generar estrategias de biorremediación tendientes a intervenir y solucionar problemas ambientales,ademas el impacto de este mecanismo es menor que si se utilizan procesos químicos, porque es un microorganismo nativo que hace que “no se afecte al resto de los organismos” que están en ese ecosistema.

Luego de analizar cientos de muestras tomadas en la región, investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y Conicet lograron caracterizar un microorganismo con capacidad para degradar atrazina en aguas superficiales contaminadas hasta llegar a un compuesto no tóxico. Posteriormente, trabajaron para aumentar su eficiencia de biodegradación y poder reutilizarlo en otras aguas contaminadas. La aparición surgió de una línea de investigación que monitorea la presencia del herbicida en ríos, canales, arroyos y lagunas de la cuenca del Río Tercero.

Las pruebas de laboratorio convirtieron al microorganismo aislado, denominado Arthrobacter sp. AAC22, en un potencial candidato para la biorremediación de ambientes contaminados, que podría utilizarse con todos los herbicidas clorados de la familia de las s-triazinas. Por ello, ensayaron como estrategia biotecnológica la encapsulación de la bacteria en una matriz polimérica fabricando perlas, lo que permitió la degradación completa del herbicida y protegió a las bacterias degradadoras de las condiciones ambientales adversas. Así, podría constituirse en una alternativa para emplearse en futuros sistemas en busca de remediar ambientes contaminados.

La docente investigadora Romina Bachetti comentó los orígenes del proyecto: “En mi tesis doctoral logramos el aislamiento de la bacteria de un arroyo de la región; ahora sabemos qué genes tiene, que son los responsables de que degrade la atrazina y conseguimos inmovilizarla en una matriz polimérica en escala de laboratorio, con la proyección de trabajar con biorreactores a escala pilotos”.

Por otra parte, la investigadora apuntó que, para ingresar al espacio afectado, se evalúa “introducir la bacteria o extraer lo contaminado y trasladarlo a otro sistema donde esté la bacteria y devolverlo a su sitio una vez remediado”. En la actualidad, existen sistemas desarrollados para aguas subterráneas que incorporan biofiltros en los ingresos de los tanques de las plantas potabilizadoras, donde el agua pasa por un tubo que contiene las bacterias y se va biodegradando, pero “son ensayos más relacionados con hidrocarburos”.

El proceso

En las primeras investigaciones realizadas en la región de Villa María, se detectó la presencia de atrazina en agua superficial. Éste es uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura regional, que en bajas proporciones no resultaría tóxica para los humanos pero sí produce alteraciones en el ambiente y afecta, principalmente, a los microorganismos fotosintéticos, pudiendo dañar también a las bacterias.

Por ello, la importancia del estudio apunta a generar estrategias de biorremediación tendientes a intervenir y solucionar problemas ambientales. Además, según indicó Bachetti, el impacto de este mecanismo es menor que si se utilizan procesos químicos, porque Arthrobacter es un microorganismo nativo que hace que “no se afecte al resto de los organismos” que están en ese ecosistema. “Es una estrategia amigable que tiende a minimizar el impacto sobre el ambiente”, puntualizó.

Cabe destacar que esta línea de investigación es dirigida por Carolina Morgante y participan, además de Bachetti, la becaria de Conicet Noelia Urseler, las investigadoras docentes Natalia Ingaramo y Marina Ferrero, y la estudiante de Agronomía Evangelina Miloc.



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