Universidad Nacional de Quilmes - Departamento de Ciencia y Tecnología

03 de Febrero de 2020 | 4 ′ 4 ′′


Científicos crean una súper bebida y son reconocidos



Darío Cabezas y Gonzalo Palazolo, docentes investigadores, crearon una bebida y fueron distinguidos con el premio Innovar. Es de tipo vegetal y fue producida a base de grano entero de quínoa, con lo cual se caracteriza por ser nutricionalmente saludable.

Darío Cabezas y Gonzalo Palazolo son docentes de Ingeniería en Alimentos y miembros del Laboratorio de Investigación en Funcionalidad y Tecnología de Alimentos (LIFTA) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Crearon una bebida que aún no tiene nombre pero que, según esperan, les puede traer grandes alegrías. La primera de ellas llegó de manera reciente cuando, en semanas anteriores, fueron reconocidos en la categoría “investigadores”, del prestigioso Premio Innovar. Del equipo también participan y fueron galardonados otros investigadores del Conicet que realizan sus aportes desde diversas Universidades Nacionales como La Plata (UNLP), Lanús (UNLa) y Luján (UNLu). Estos investigadores se asociaron con la empresa mendocina Nimbus y conformaron un consorcio público-privado para poder llevar a cabo el proyecto.

¿Qué clase de bebida? Es de tipo vegetal y fue producida a base de grano entero de quínoa, con lo cual se caracteriza por ser nutricionalmente saludable –con rotulado verde (“cleanlabel”)– y por poseer un alto índice de estabilidad, asunto que la diferencia de otros productos que inundan el mercado. “Es estable y ello constituye el valor principal. En general, los alimentos bebibles vienen decantados y, al agregarles un líquido caliente, se cortan y adquieren un aspecto granuloso. Nuestro desarrollo se la banca más y eso no sucede comúnmente”, señala Palazolo. “Es similar a cuando tomás una leche chocolatada. Usualmente, si no agitás el sachet al principio sale más aguada y al final se concentra todo el chocolate. Se desestabiliza. En cambio, la opción que proponemos es de carácter homogéneo, no hace falta batir antes y ello es prueba suficiente de consistencia”, adhiere Cabezas.

Al contener el grano entero de quínoa incorpora una buena dosis de proteínas y fibras. A partir de un procesado específico, las partículas de este insumo se disuelven y mezclan con el resto del líquido. Las tres etapas en las que consistió la iniciativa comenzaron con las pruebas en laboratorio, siguieron con un ensayo piloto y culminaron con la fase industrial. “Todavía no hemos llegado a tener un producto saborizado, ya que la primera partida industrial que se ensayó no tiene ningún tipo de aditivo”, apunta Cabezas. Y si a sabor nos referimos, de azúcar hablamos. “No todas las bebidas que se comercializan en la actualidad son tan saludables como sus etiquetas describen, porque cuentan con mucha azúcar agregada y un alto índice glucémico. Existe la creencia de que reemplazan a los lácteos, cuando en verdad no los sustituyen. La hemos comparado con bebidas vegetales de otros países y la nuestra se destaca por su gran valor proteico. Nosotros, en el futuro, podríamos agregar azúcar, pero ello no implicaría, de ninguna manera, incorporar las cantidades que usualmente se manejan”, explica Palazolo.

El problema radica, precisamente, en que los organismos humanos se han malacostumbrado a la ingesta excesiva de azúcares. En un marco de consumismo acelerado y de desigualdades galopantes, la nutrición saludable se ubica como potestad, únicamente, de aquellos grupos sociales que pueden acceder a comprar productos diferenciados y caros. Bajo esta premisa, la aspiración de ambos en la voz de Cabezas es que “la mayor parte de la gente pueda acceder y que no quede restringida sólo a un público con gran poder adquisitivo. Sólo resta la última etapa, nuestro objetivo es llevar el producto al mercado”. Y concluye: “para nosotros es un orgullo hacer ciencia aplicada que pueda servir a nuestra comunidad. Estamos contentos”.



El panorama a futuro después de la pandemia

Un equipo interdisciplinario del Consejo de Investigaciones de la UNR analizó cómo se desarrolló la pandemia y cómo evitamos que se repita. Los especialistas sostienen que con el COVID-19 se resignificó el concepto ‘pandemia’ ya que no es sólo una cuestión de salud y enfermedad, sino que tiene que ver con las dimensiones sociales, económicas y culturales.

Desarrollan una bebida frutal probiótica a partir de suero lácteo

Un proyecto de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE busca aprovechar el suero lácteo que se descarta de la elaboración de productos derivados de la leche, y con ese fin avanzan en la elaboración de una bebida frutal probiótica fermentada naturalmente, que aprovecha las proteínas, minerales y otros compuestos funcionales-nutricionales del suero.

Desarrollan una vacuna de segunda generación contra el COVID-19

En entrevista con Argentina Investiga, el doctor Lisandro Otero de la Universidad Nacional de Río Cuarto, quien integra el equipo de científicos argentinos que desarrollará la vacuna, señaló que “el desafío es lograr una inmunidad duradera y que proteja contra las nuevas variantes emergentes a nivel global”.

Reutilizan el suero lácteo para producir alimentos funcionales

Investigadores trabajan en la reutilización del suero lácteo para la elaboración de alimentos funcionales, debido a su alto valor nutricional. Las propiedades de este suero son valiosas para nuestro organismo y, al mismo tiempo, si se desecha es altamente contaminante.

Un sello de calidad para la Unidad de Análisis de Alimentos de la UNQ

El equipo liderado por Vanesa Ludemann obtuvo la certificación de la norma ISO 9001 para la determinación cuantitativa de gluten en productos alimenticios. La Unidad de Análisis de Alimentos se ubica como uno de los tres laboratorios oficiales en la provincia de Buenos Aires y tiene la capacidad de evaluar alimentos libres de gluten.

Desarrollarán nuevos productos antioxidantes con frutos silvestres del NEA

Un proyecto desarrollado en la Facultad de Ciencias Exactas, Naturales y Agrimensura, ofrecerá a los pequeños productores y a la industria regional algunas alternativas para aprovechar los frutos silvestres del mango “criollo” y la banana de la región. El proyecto busca transformar la pulpa de estos frutos en productos deshidratados y extraer los polifenoles de los deshechos generados para su uso como ingrediente alimentario o farmacéutico.

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