Universidad Nacional de General Sarmiento - Secretaría General

12 de Febrero de 2018 | 8 ′ 3 ′′


Cuidar el ambiente

Cuidar el ambiente


Separación y gestión de residuos, implementación de energías alternativas y ahorro de materiales son algunas de las iniciativas que se desarrollan en la UNGS con el objetivo de hacer un uso más cuidadoso de los recursos naturales.

Sólo en la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) se producen 17.000 toneladas diarias de residuos. Es decir que, en promedio, una persona genera un kilo de basura al día. Muchos de estos residuos tardan años en degradarse. Algunos tienen valor comercial y hay otros que sirven como materia prima para fabricar nuevos insumos. En la UNGS se llevan adelante distintas iniciativas para separar los residuos que pueden ser reutilizados y otras para ahorrar recursos. El EcoGrupo UNGS organiza campañas de separación de material reciclable como vidrio, papel, plástico y aceite usado, y de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEEs).

“El problema es grave porque a cada momento generamos basura y no percibimos el daño. No conservamos lo que tenemos. Y en esto hay una responsabilidad individual y colectiva. Ante la no conciencia, necesitamos un cambio en todos los niveles educativos; de ahí la importancia del compromiso ambiental en las universidades”, enfatiza Carolina Chávez, de la Dirección General de Bienestar Universitario e integrante del EcoGrupo.

La UNGS forma parte de la Red de Universidades Nacionales para la Gestión Ambiental y la Inclusión Social (UNGAIS) que promueve, entre otras acciones, la gestión sustentable en las universidades nacionales y herramientas para su evaluación. “Concientizar sobre este tema es una manera de replicar los buenos hábitos en los ámbitos cotidianos de cada integrante de la comunidad universitaria. Además, disminuye tanto el uso de materias primas vírgenes como el de toneladas de residuos que van a relleno sanitario y, por consiguiente, nuestra huella de carbono. Es importante que las personas cambien la visión de un desecho sin valor a la de un recurso”, explican los integrantes del EcoGrupo, compuesto por el área de Ecología del Instituto del Conurbano (ICO), la Dirección de Bienestar Universitario y Cultura UNGS.

Los residuos en números

En el Campus Universitario se instalaron cestos verdes y negros para la separación de residuos reciclables (papel, cartón, botellas PET y de vidrio, tetrabrik, latas y plásticos limpios) y no reciclables (todo el resto). Los primeros días de mayo de 2017 se hizo un monitoreo sobre los residuos producidos durante cinco días. Se procesaron 282,53 kilogramos de reciclables y no reciclables. Se descartaron 22 mil vasos de telgopor (7,25 kilogramos), 2.185 botellas de PET (19,66 kg.), 50 latas, 200 envases de tetrabrick y una botella de vidrio (7,95 kg.). Los residuos orgánicos húmedos (yerba, restos de comida y de frutas) sumaron 92,07 kg. Cerca del 30% de estos residuos fueron depositados erróneamente en los cestos verdes de materiales reciclables.

“El mayor problema que encontramos es que se tira yerba en el cesto verde (reciclables) y eso arruina todo el material y complica a los operarios de la planta de separación adonde son llevados los residuos reciclables, porque empieza a descomponerse. Estamos repensando la separación en esos módulos y viendo posibilidades de mejorar en la difusión”, explican desde el EcoGrupo. Justamente pensando en la yerba, se puso en funcionamiento una prueba piloto para su separación. Este residuo servirá luego como compost en la huerta de la Universidad.

Durante 2016 se recolectaron 5.376 kilogramos de papel blanco, cartón, diarios, tapitas y vidrio, y 1.500 kilogramos en lo que va de 2017. Todos estos materiales, más los recolectados en 2015 y 2014, fueron recuperados por la cooperativa Nuestro Ambiente Limpio de José C. Paz. Creada en 2009, esta cooperativa se dedica a la venta de los materiales recuperados y también, desde hace unos meses, a la fabricación de ladrillos reciclados con los que, en un futuro, construirá un galpón para realizar el trabajo que ahora hacen al aire libre.

Otro de los residuos que se separan es el aceite usado, que con frecuencia se desecha en la pileta de la cocina o en el inodoro. De cualquiera de las dos formas, termina en los cursos de agua, con un alto impacto negativo para el ambiente: se estima que un solo litro de aceite puede contaminar mil litros de agua. En 2016 se recolectaron en el bar universitario mil litros de aceite usado, que fueron retirados por el área de Medio Ambiente del Municipio de Malvinas Argentinas para ser utilizados en su Planta de Reciclado de Aceite Mineral y Vegetal.

Monitores, CPU, televisores, teclados, impresoras y scanner fueron algunos de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos que se recolectaron en las campañas que organiza la UNGS. En total, se juntaron casi 5 toneladas entre 2016 y 2017. Los RAEEs fueron retirados por la Asociación Civil Abuela Naturaleza y la cooperativa Nueva Mente de Morón, que trabajan en conjunto ofreciendo capacitación profesional en reparación de PC y enseñando a ensamblar computadoras y ponerlas en condiciones de uso a partir de los componentes recuperados. “No es posible reciclar en la Universidad sin las cooperativas, las organizaciones, los municipios u otras redes. El trabajo lo desarrollamos y sostenemos entre todos, por eso cada uno es fundamental en la tarea”, sostuvo Chávez.

Tablets por papel

Reducir el consumo de papel fue uno de los resultados de la digitalización del material que recibe cada miembro del Consejo Superior (CS) antes de la sesión de ese cuerpo colegiado de gobierno. Para cada encuentro mensual del CS se realizaban 27 copias del material, que solía consistir en unas 500 hojas de papel. Así, todos los meses la lectura del material de trabajo por parte de los consejeros superiores insumía unas 15 mil hojas. A partir de una iniciativa destinada a reducir la cantidad de papel utilizado por la Universidad y facilitar el acceso a la información por parte de los miembros del órgano colectivo que la gobierna, desde hace algunos meses la Dirección General Asesora del Consejo Superior y de la Asamblea Universitaria entrega a sus miembros, en lugar del material impreso, una Tablet conteniendo toda la información requerida para la preparación y el desarrollo de cada una de las sesiones.

Energía solar

Se terminan de instalar, en el techo del Laboratorio de Ingeniería del Instituto de Industria (IDEI), 12 paneles solares de una potencia de 100 watts cada uno, para proveer energía eléctrica al Laboratorio de Impresión 3D en caso de falta de abastecimiento de la red. “El objetivo es que no haya interrupciones de energía cuando las impresoras 3D estén trabajando. Si una impresora está fabricando una pieza que lleva 40 horas y ocurre una falla eléctrica, hay que desechar la pieza y volver a empezar. Se pierde tiempo y dinero”, cuenta el ingeniero electromecánico Maximiliano Véliz, investigador docente del área de Ciencias y Tecnologías Básicas del IDEI.

La idea es que cuando las impresoras no estén funcionando, la energía proveniente de los paneles solares pueda ser utilizada, por ejemplo, en la iluminación de las salas. Luego de que se termine la instalación de todo el sistema fotovoltaico, los integrantes del proyecto se proponen brindar capacitaciones a docentes de escuelas técnicas y trabajar con estudiantes secundarios con el objetivo de concientizarlos sobre el problema de la eficiencia energética.

Los paneles fueron instalados en el marco del servicio “Mejora de formación en ciencias exactas y naturales en la escuela secundaria”, que cuenta con financiamiento de la Secretaria de Políticas Universitarias.


Marcela Bello


Cultivo de frutillas “sin suelo”, una alternativa de producción sustentable

Evalúan un nuevo sistema de producción de frutillas sin suelo, para reducir el uso de agroquímicos. Se busca la implementación de alternativas sustentables para el manejo del suelo y los sustratos bajo invernadero. El objetivo es reemplazar el bromuro de metilo, un desinfectante de suelos y sustratos que daña la capa de ozono y la salud de las personas.

La plataforma para testear más

Investigadores proponen instalar una plataforma de testeo a gran escala que posibilite ampliar diagnósticos, extenderlos a personas asintomáticas y así evitar que el virus se disemine de forma silenciosa. Dada la baja tasa de mutación del SarCov-2 existe optimismo en el desarrollo de una vacuna, pero la espera puede ser larga. Hasta tanto no haya una solución, el proyecto apunta a controlar la epidemia.

Producción de orquídeas a partir de Internet de la Cosas (IoT)

Desde la Universidad de Belgrano investigadores trabajan en un proyecto para la producción de orquídeas a partir de IoT. Para llevarlo a cabo se interconectaron invernaderos con la nube, donde una aplicación realiza el análisis de los datos generados por los sensores de cada uno para regular parámetros que permitan el desarrollo sustentable de la especie.

Un robot para el control de cañerías subterráneas

El entramado subterráneo de las tuberías está sujeto a fallas estructurales ocasionadas por fisuras y roturas que ocasionan serios inconvenientes económicos. Es por esto que tres jóvenes ingenieros diseñaron el prototipo de un robot teledirigido para facilitar la inspección en el interior de las tuberías de la ciudad de Resistencia

Mujeres ingenieras, mujeres que resisten

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Virgina Mazzone fue la primera graduada de Ingeniería en Automatización y Control Industrial (IACI) en la Universidad Nacional de Quilmes. La especialista explora las condiciones de modelado, monitoreo y optimización de procesos biológicos con bacterias y de productos de uso corriente en la industria siderúrgica. En diálogo con Argentina Investiga habla de su trabajo y opina sobre la actualidad de un campo históricamente dominado por los hombres.

Científicos emplean residuos PET para crear nuevos productos

Investigadores de la Universidad Nacional de San Luis crearon Reci-PET, una alternativa que propone realizar tratamientos químicos o físicos a desechos de plástico PET (polietilentereftalato). A través de este proceso buscan obtener productos con valor agregado como el ácido tereftállico y filamentos de PET para crear prótesis a través de impresiones 3D.

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