Universidad Nacional de San Luis - Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia

05 de Septiembre de 2011 | 5 ′ 27 ′′


El árbol genealógico de los ancestros más antiguos de los cocodrilos y las aves



Los proterochampsidos fueron reptiles que habitaron en Argentina y Brasil hace más de 220 millones de años, en el período Triásico. Se trata de los ancestros más remotos de los cocodrilos y las aves modernas de los cuales se desconocía su parentesco. Una investigación llevada a cabo en San Luis permitió establecer que la especie era endémica de la zona y que sus ancestros provenían de Sudáfrica y sus descendientes fueron norteamericanos.

Desde hace años, la doctora Andrea Arcucci estudia la anatomía de los proterochampsidos. Este grupo de reptiles que habitaron la tierra hace 220 millones de años sólo se hallaron en Sudamérica y no se tenía registro ni de sus ancestros ni descendientes. Luego de observarlos, estudiarlos y analizarlos, la investigadora logró identificar sus relaciones de parentesco.

El trabajo se realizó sobre materiales fósiles de varias colecciones de museos de Argentina, Brasil, Estados Unidos y Sudáfrica. Los proterochampsidos son los ancestros más antiguos de los cocodrilos y de las aves modernas y han sido registrados exclusivamente durante el Triásico Medio y Superior de Argentina en las Formaciones Chañares e Ischigualasto (Cuenca Bermejo, San Juan y La Rioja) y en Brasil en la Formación Santa María (Cuenca de Paraná, Rio Grande do Sul).

Los proterochampsidos más pequeños (del género Tropidosuchus), de aspecto similar al de los cocodrilos, tenían un tamaño parecido al de una iguana actual, de aproximadamente un metro de largo. Los más grandes (del género Proterochampsa), tenían un tamaño similar al de un cocodrilo y llegaban a medir entre 3 y 4 metros de largo.

“El objetivo del trabajo era revisar la integración de este grupo, para corroborar la composición y las relaciones entre sus miembros y otros reptiles. Luego de la revisión realizada se concluyó que este grupo incluye cinco géneros y seis especies diferentes”, comentó a InfoUniversidades la doctora Arcucci, docente investigadora de la carrera de Biología de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia.

El punto de partida

“Estos animales son un grupo de reptiles que sólo se encontraron en Sudamérica, si bien se conoce de ellos hace mucho tiempo, sólo se hallaron en la Cuenca de Chañares e Ischigualasto, por lo que se considera que son endémicos de esa zona. Su aspecto exterior es similar al de los cocodrilos, de hocico largo y cuadrúpedos, sin embargo, internamente su anatomía, la forma del cráneo y la posición de las patas es diferente.

El problema evolutivo que planteaba este grupo es que no teníamos registro ni de quiénes habían sido sus ancestros ni tampoco sabíamos quiénes habían sido sus descendientes. Aparecían en el registro fósil, se conocía el tiempo en el que habían habitado el lugar y en gran abundancia pero desaparecían sin más, se extinguían y no sabíamos más de ellos, desconocíamos si se habían extinguido definidamente o si habían dado lugar a otras especies”, explicó Arcucci.

Armando el rompecabezas paleontológico

“Como en el país no había fósiles más antiguos ni más modernos con los que se pudiera realizar la comparación, ésta se hizo con otras especies de Brasil y de Sudáfrica. Estos territorios eran los más cercanos en el Triásico medio y superior a la zona que habitaban los proterochampsidos en Argentina. Además, se emplearon fósiles más modernos que fueron hallados en Norteamérica. Allí vimos que tenían parentesco con estos animales y logramos identificar a sus ancestros y descendientes. El análisis se basó fundamentalmente en el estudio anatómico.

Sus ancestros provenían del Triásico Inferior en Sudáfrica y los sucesores fueron unas especies norteamericanas poco conocidas.
Todo esto nos permitió concluir que esta situación que veíamos en Latinoamérica de forma aislada, en realidad se trataba de un grupo de reptiles que descendían de parientes sudafricanos que habían llegado hasta Latinoamérica y posteriormente migraron hacia Estados Unidos. Los parientes norteamericanos modificaron su aspecto, algunos mantuvieron su parecido al cocodrilo y otros se asemejaron más a un lagarto, convirtiéndose en seres más acuáticos”.

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“El Triásico fue muy importante para la evolución de los tetrápodos, los vertebrados terrestres que poseen dos pares de extremidades y comprenden a los reptiles, los anfibios, las aves y los mamíferos. En esa época aparecen la mayoría de los grupos de reptiles actuales como las tortugas, los cocodrilos y los lagartos. Se trató de un momento evolutivo muy importante, que significó la aparición de grandes grupos de animales que sobrevivieron a las colosales extinciones” concluyó la investigadora.


Silvina Chaves


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