"Hay una fuerte demanda de físicos médicos"

Universidad Nacional de San Martín - Escuela de Ciencia y Tecnología

29 de Junio de 2015 | 18 ′ 44 ′′


"Hay una fuerte demanda de físicos médicos"


La directora del área de rayos X o radiactividad, la que incluye los rayos gamma y las partículas alfa).">radioterapia.">Física Médica de la Universidad Nacional de San Martín, Amalia Pérez, dialogó con Argentina Investiga acerca de la relevancia que tiene esta disciplina en el campo de la salud, la necesidad de una reglamentación y de contar con más especialistas. En Argentina “precisaríamos no menos de 60 físicos médicos reconocidos” indicó la especialista.

Amalia Pérez llegó a la física médica “de manera anecdótica” durante sus años de exilio en Israel, donde un compatriota la incorporó a su equipo de trabajo en el hospital de Beerseba, pese a que en ese entonces “no sabía ni que existía” la física aplicada a la medicina. Su paso por ese centro de salud la impulsó a capacitarse en el área. Tanto que, luego de unos años, llevó su experiencia a la cátedra de radioisótopos de la Universidad de la Vera Cruz, en México, y a mediados de los ochenta volvió a la Argentina para trabajar en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), adonde desarrolló actividades de investigación aplicada en el departamento de Física Médica durante siete años.

“En aquel momento la disciplina era una entelequia y sólo la CNEA, con una actitud muy de vanguardia en el tema, generó un pequeño departamento de Física Médica y visualizó la importancia de que hubiese físicos trabajando en el tema. Fuera de la institución, no había un ámbito para hablar acerca de la importancia o la necesidad de físicos en el área, sino que todo apuntaba al médico”, recuerda Pérez, quien hoy está a cargo del área de Física Médica de la Universidad de San Martín (UNSAM), desde donde coordina cuatro carreras (Licenciatura en Física médica, Especialización en Física de la Medicina Nuclear, Tecnicatura en Diagnóstico por Imágenes y Licenciatura en Diagnóstico por Imágenes).

-¿Cómo se percibe hoy la física médica?
-Con el pasar del tiempo, comenzaron a aparecer publicaciones que dejaban en evidencia que la especialidad del médico es otra. Entonces, ellos mismos comenzaron a aceptar la presencia de los físicos en el área.

-¿Así también comenzaron a aparecer regulaciones en la actividad?
-Siempre hubo dos núcleos vinculados al uso de radiaciones ionizantes de origen nuclear, que son las técnicas de radioterapia y las de medicina nuclear. Respecto de las primeras, ya en la década del noventa empezó a exigirse la presencia de un físico que tuviera un reconocimiento de su especialidad ante la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), como condición necesaria para que un centro de radioterapia pudiera operar.

-¿Y en cuanto a la medicina nuclear?Amalia Pérez llegó a la física médica “de manera anecdótica” durante sus años de exilio en Israel, donde un compatriota la incorporó a su equipo de trabajo en el hospital de Beerseba, pese a que en ese entonces “no sabía ni que existía” la física aplicada a la medicina. Su paso por ese centro de salud la impulsó a capacitarse en el área. Tanto que, luego de unos años, llevó su experiencia a la cátedra de radioisótopos de la Universidad de la Vera Cruz, en México, y a mediados de los ochenta volvió a la Argentina para trabajar en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), adonde desarrolló actividades de investigación aplicada en el departamento de Física Médica durante siete años.

“En aquel momento la disciplina era una entelequia y sólo la CNEA, con una actitud muy de vanguardia en el tema, generó un pequeño departamento de Física Médica y visualizó la importancia de que hubiese físicos trabajando en el tema. Fuera de la institución, no había un ámbito para hablar acerca de la importancia o la necesidad de físicos en el área, sino que todo apuntaba al médico”, recuerda Pérez, quien hoy está a cargo del área de Física Médica de la Universidad de San Martín (UNSAM), desde donde coordina cuatro carreras (Licenciatura en Física médica, Especialización en Física de la Medicina Nuclear, Tecnicatura en Diagnóstico por Imágenes y Licenciatura en Diagnóstico por Imágenes).

-¿Cómo se percibe hoy la física médica?
-Con el pasar del tiempo, comenzaron a aparecer publicaciones que dejaban en evidencia que la especialidad del médico es otra. Entonces, ellos mismos comenzaron a aceptar la presencia de los físicos en el área.

-¿Así también comenzaron a aparecer regulaciones en la actividad?
-Siempre hubo dos núcleos vinculados al uso de radiaciones ionizantes de origen nuclear, que son las técnicas de radioterapia y las de medicina nuclear. Respecto de las primeras, ya en la década del noventa empezó a exigirse la presencia de un físico que tuviera un reconocimiento de su especialidad ante la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), como condición necesaria para que un centro de radioterapia pudiera operar.

-¿Y en cuanto a la medicina nuclear?
-Antes, sólo se trabajaba con un equipo denominado SPECT (tomografía por emisión de rayos gamma), que funciona con un tipo de isótopos. Luego se desarrollaron los llamados PET (tomografía por emisión de positrones, en inglés), que trabajan con isótopos diferentes, más energéticos, cuya emisión de radiaciones y poder de daño son mayores. Por eso, ya en este siglo, la CNEA aceptó la presencia de un físico como condición necesaria para operar estos equipos. Ahora avanzamos sobre la importancia de que también en los SPECT haya físicos, porque se produjeron otras novedades.

-¿Cómo cuáles?
-Ambos equipos ya no operan solos, sino que vienen de fábrica con un tomógrafo o CT incorporado, que corrige la calidad de las imágenes. Pero el CT no es medicina nuclear, sino que irradia rayos X, y entonces el paciente recibe más radiaciones. La cosa se hizo más complicada porque, si no se sabe lo suficiente de tomografía o intervienen otras variables, incluso el lucro -como el querer hacer varios estudios rápidamente- resulta que el paciente recibe cantidades muy altas de radiación.

-¿Se sabe en qué medida sucede algo así?
-Sabemos de servicios en la Argentina donde se trabaja mal. Hay un estudio que hicieron unos físicos médicos, para el que empezaron a preguntar en los servicios de PET qué dosis les daban a los pacientes. Normalmente, se puede trabajar con alrededor de 20 milicibers, que es la unidad con que se mide la dosis de radiación. Y encontraron desde 12 hasta 53, es decir, que hay al menos un servicio que, en lugar de 20, está dando 50 milicibers. Estos pacientes tienen más probabilidad de contraer un cáncer por haber hecho el estudio que otros. Ahora, una vez que desarrollen el cáncer, no va a aparecer en ninguna estadística el origen, porque es indemostrable. Lo que sí tenemos es la obligación de no permitir que esto suceda.

-¿Pero no existen normativas de procedimiento?
-Se está avanzando y la Argentina es bastante pionera en el tema, porque uno de los preceptos de lo que es la protección radiológica tiene que ver con que el paciente estaba exento de los límites. Es decir, existen límites para el público en general, vecinos de un servicio, acompañantes de enfermos o también para los trabajadores de los institutos de salud… Pero para el paciente no, porque se considera la relación del beneficio del diagnóstico. Esto se empezó a revisar a medida que crecieron los métodos de diagnóstico por imagen.

-¿Cuáles son las obligaciones que existen en la actualidad?
-Hoy es obligación que haya un físico en el PET, pero queremos que también haya uno en el SPECT. Es verdad que el poder de diagnóstico de estos equipos es cada vez mayor, pero tiene un costo, que es la dosis que recibe el paciente. Entonces, se desarrollan técnicas para que esas dosis sean las menores posibles. Pero a esas técnicas hay que conocerlas y saber aplicarlas en cada caso y por eso el físico tiene que estar ahí, no sólo opinando, sino también con capacidad de tomar decisiones. Tiene que tener responsabilidad en esto.

-¿Y hoy no la tiene?
-Hoy el físico no tiene capacidad de decisión. Depende de la relación con el médico: hay algunos que no quieren trabajar sin físicos y otros que si pueden no tenerlos, no los tienen… Son muy grandes las variaciones, pero desde el punto de vista formal, el responsable ante la ARN es solamente el médico. En la práctica suele suceder que, si hay una buena relación, el médico escucha al físico. El problema es cuando aparecen conflictos.

-¿Cómo se resuelven las situaciones en esos casos?
-El físico no tiene poder. Sí tiene responsabilidad a nivel de la protección radiológica. Por ejemplo, si un técnico o alguien del servicio irradia más de lo aceptable, el responsable es el físico. Una de las cosas que tratamos de impulsar hace varios años es que, al igual que en el resto del mundo y en la Organización Internacional del Trabajo, el físico médico sea considerado como personal de salud.

-¿Qué aval tienen hoy los físicos médicos?
-Tenemos un respaldo muy fuerte de la ARN, por ejemplo. No cualquier físico puede ser responsable en esos servicios de salud. Somos muy pocos en el país, alrededor de 20 físicos médicos reconocidos en el área de medicina nuclear, y en radioterapia hay más, pero hay una muy fuerte demanda y eso es un grave problema. Hace poco leí, en una publicación del sector, que en América latina habría que multiplicar por 2,5 el número de físicos médicos para llegar a un nivel aceptable. Si eso se aplicara a la Argentina, precisaríamos no menos de 60 físicos médicos reconocidos. Por eso queremos impulsar a los jóvenes a que se acerquen a esta disciplina.

-¿Cuántos PET hay en la Argentina si son apenas una veintena de especialistas?
-Hay más, pero los físicos trabajan part time y van rotando. De lo contrario, los servicios no podrían abrirse y esto la autoridad regulatoria lo sabe.

-Entonces, si también exigen que haya físicos médicos en los SPECT, ¿cómo harían para cubrir tanta demanda?
-Bueno, por ahí pasa uno de los argumentos que esgrimen quienes se oponen, pero eso mismo nos decían hace 20 años, cuando queríamos un físico en los PET. En ese entonces era peor y en un momento éramos sólo dos físicos médicos. Si no se dispara desde el lado de la obligatoriedad es muy difícil lograrlo, porque hay mucha gente que todavía no sabe qué es la física médica.

-La física ya es considerada una carrera difícil…
-Es una carrera con prejuicios. De mil chicos que salen del secundario, habrá un pequeño grupo al que le guste la física y de ese conjunto tiene que surgir un sector al que le interese también la medicina; entonces, son muy pocos los que quedan. Eso lleva a que haya camadas de muy pocos alumnos y por eso tratamos de impulsar la carrera con becas y otras facilidades.

-¿Cuántos egresados hay por año?
-Muy pocos, mientras que la Argentina necesita no menos de 10 por año y no se logran. Para garantizar 10 egresados por año hace falta que ingresen no menos de 30, porque hay mucha deserción. Es una carrera de vacancia y que no tiene la ayuda necesaria.

-Antes, sólo se trabajaba con un equipo denominado SPECT (tomografía por emisión de rayos gamma), que funciona con un tipo de isótopos. Luego se desarrollaron los llamados PET (tomografía por emisión de positrones, en inglés), que trabajan con isótopos diferentes, más energéticos, cuya emisión de radiaciones y poder de daño son mayores. Por eso, ya en este siglo, la CNEA aceptó la presencia de un físico como condición necesaria para operar estos equipos. Ahora avanzamos sobre la importancia de que también en los SPECT haya físicos, porque se produjeron otras novedades.

-¿Cómo cuáles?
-Ambos equipos ya no operan solos, sino que vienen de fábrica con un tomógrafo o CT incorporado, que corrige la calidad de las imágenes. Pero el CT no es medicina nuclear, sino que irradia rayos X, y entonces el paciente recibe más radiaciones. La cosa se hizo más complicada porque, si no se sabe lo suficiente de tomografía o intervienen otras variables, incluso el lucro -como el querer hacer varios estudios rápidamente- resulta que el paciente recibe cantidades muy altas de radiación.

-¿Se sabe en qué medida sucede algo así?
-Sabemos de servicios en la Argentina donde se trabaja mal. Hay un estudio que hicieron unos físicos médicos, para el que empezaron a preguntar en los servicios de PET qué dosis les daban a los pacientes. Normalmente, se puede trabajar con alrededor de 20 milicibers, que es la unidad con que se mide la dosis de radiación. Y encontraron desde 12 hasta 53, es decir, que hay al menos un servicio que, en lugar de 20, está dando 50 milicibers. Estos pacientes tienen más probabilidad de contraer un cáncer por haber hecho el estudio que otros. Ahora, una vez que desarrollen el cáncer, no va a aparecer en ninguna estadística el origen, porque es indemostrable. Lo que sí tenemos es la obligación de no permitir que esto suceda.

-¿Pero no existen normativas de procedimiento?
-Se está avanzando y la Argentina es bastante pionera en el tema, porque uno de los preceptos de lo que es la protección radiológica tiene que ver con que el paciente estaba exento de los límites. Es decir, existen límites para el público en general, vecinos de un servicio, acompañantes de enfermos o también para los trabajadores de los institutos de salud… Pero para el paciente no, porque se considera la relación del beneficio del diagnóstico. Esto se empezó a revisar a medida que crecieron los métodos de diagnóstico por imagen.

-¿Cuáles son las obligaciones que existen en la actualidad?
-Hoy es obligación que haya un físico en el PET, pero queremos que también haya uno en el SPECT. Es verdad que el poder de diagnóstico de estos equipos es cada vez mayor, pero tiene un costo, que es la dosis que recibe el paciente. Entonces, se desarrollan técnicas para que esas dosis sean las menores posibles. Pero a esas técnicas hay que conocerlas y saber aplicarlas en cada caso y por eso el físico tiene que estar ahí, no sólo opinando, sino también con capacidad de tomar decisiones. Tiene que tener responsabilidad en esto.

-¿Y hoy no la tiene?
-Hoy el físico no tiene capacidad de decisión. Depende de la relación con el médico: hay algunos que no quieren trabajar sin físicos y otros que si pueden no tenerlos, no los tienen… Son muy grandes las variaciones, pero desde el punto de vista formal, el responsable ante la ARN es solamente el médico. En la práctica suele suceder que, si hay una buena relación, el médico escucha al físico. El problema es cuando aparecen conflictos.

-¿Cómo se resuelven las situaciones en esos casos?
-El físico no tiene poder. Sí tiene responsabilidad a nivel de la protección radiológica. Por ejemplo, si un técnico o alguien del servicio irradia más de lo aceptable, el responsable es el físico. Una de las cosas que tratamos de impulsar hace varios años es que, al igual que en el resto del mundo y en la Organización Internacional del Trabajo, el físico médico sea considerado como personal de salud.

-¿Qué aval tienen hoy los físicos médicos?
-Tenemos un respaldo muy fuerte de la ARN, por ejemplo. No cualquier físico puede ser responsable en esos servicios de salud. Somos muy pocos en el país, alrededor de 20 físicos médicos reconocidos en el área de medicina nuclear, y en radioterapia hay más, pero hay una muy fuerte demanda y eso es un grave problema. Hace poco leí, en una publicación del sector, que en América latina habría que multiplicar por 2,5 el número de físicos médicos para llegar a un nivel aceptable. Si eso se aplicara a la Argentina, precisaríamos no menos de 60 físicos médicos reconocidos. Por eso queremos impulsar a los jóvenes a que se acerquen a esta disciplina.

-¿Cuántos PET hay en la Argentina si son apenas una veintena de especialistas?
-Hay más, pero los físicos trabajan part time y van rotando. De lo contrario, los servicios no podrían abrirse y esto la autoridad regulatoria lo sabe.

-Entonces, si también exigen que haya físicos médicos en los SPECT, ¿cómo harían para cubrir tanta demanda?
-Bueno, por ahí pasa uno de los argumentos que esgrimen quienes se oponen, pero eso mismo nos decían hace 20 años, cuando queríamos un físico en los PET. En ese entonces era peor y en un momento éramos sólo dos físicos médicos. Si no se dispara desde el lado de la obligatoriedad es muy difícil lograrlo, porque hay mucha gente que todavía no sabe qué es la física médica.

-La física ya es considerada una carrera difícil…
-Es una carrera con prejuicios. De mil chicos que salen del secundario, habrá un pequeño grupo al que le guste la física y de ese conjunto tiene que surgir un sector al que le interese también la medicina; entonces, son muy pocos los que quedan. Eso lleva a que haya camadas de muy pocos alumnos y por eso tratamos de impulsar la carrera con becas y otras facilidades.

-¿Cuántos egresados hay por año?
-Muy pocos, mientras que la Argentina necesita no menos de 10 por año y no se logran. Para garantizar 10 egresados por año hace falta que ingresen no menos de 30, porque hay mucha deserción. Es una carrera de vacancia y que no tiene la ayuda necesaria.

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Vanina Lombardi de Agencia TSS


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