Universidad Nacional de Rosario - Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura

27 de Enero de 2020 | 6 ′ 33 ′′


Para mitigar el calentamiento global


La Universidad Nacional de Rosario realizó un inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero en la provincia de Santa Fe para diagramar acciones tendientes a reducirlas hasta eliminarlas.

Los últimos informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático pusieron en evidencia la necesidad de realizar acciones para mitigar al menos y adaptarse a las consecuencias del aumento de la temperatura global por efecto del calentamiento que sufre el Planeta desde la Revolución Industrial, principalmente en las últimas décadas.

Dicho calentamiento es producido, esencialmente, por los denominados gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera, siendo los principales: dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. En consecuencia, resulta importante conocer en detalle cuánto contribuyen diferentes fuentes, procesos y actividades a las emisiones totales de estos gases.

El Laboratorio de Eficiencia Energética, Sustentabilidad y Cambio Climático de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Rosario realizó un inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero asociado a cada actividad económica, productiva o de consumo en la provincia de Santa Fe. “Conocer las emisiones a la atmósfera por sectores permitirá diagramar acciones efectivas tendientes a reducirlas y hasta eliminarlas”, afirmó el director del Laboratorio, Rubén Piacentini.

Las emisiones provienen, principalmente, del uso de combustibles (petróleo, carbón y gas natural), de las actividades agrícolas y de la descomposición de los residuos sólidos orgánicos, entre otras actividades. Y provocan modificaciones en la temperatura, sequías, lluvias intensas, inundaciones prolongadas, entre otros fenómenos meteorológicos que pueden constituirse en amenazas para la población y el ambiente.

Primer Inventario en Santa Fe

El estudio realizado indica que la provincia de Santa Fe genera por año 23,4 millones de toneladas de gases de efecto invernadero, que equivalen a 7 toneladas por habitante. Esta cifra está por debajo del promedio por habitante para Argentina, que es de 8,6 toneladas.

El sector energético explica el 49% de esas emisiones, el agro el 43%, los residuos el 5% y la industria el 2,5%. Si se analizan los subsectores de cada uno de estos rubros, se desprende que la combustión estacionaria generada para producir electricidad en residencias, comercios e industrias, abarca el 66% de las emisiones del sector de la energía, seguido por la combustión móvil (autos, camiones, colectivos) con el 34%. De acuerdo al inventario, el gasoil es el combustible de mayor relevancia, seguido por la nafta y en menor medida el GNC.

El apartado “agricultura”, que incluye ganadería, silvicultura y otros usos del suelo, es preponderante debido a las actividades que se desarrollan en Santa Fe. La fermentación que generan los vacunos produce casi la mitad de las emisiones del agro, mientras que otro 25% se genera por la gestión de los suelos y la utilización de fertilizantes químicos. Un 20% se debe a las tierras forestales que permanecen como tales y casi un 3% a la gestión de estiércol. La mayor contribución es de los bovinos, no sólo por el elevado número de cabezas que hay en la Provincia, sino también a su carácter rumiante.

El sector “residuos” abarca no sólo los sólidos urbanos sino también los industriales, así como las aguas residuales residenciales e industriales, cualquiera sea su gestión. En esta categoría, la principal influencia está en las emisiones de pasta y papel, que se debe a la gran generación de agua residual en el proceso de fabricación. Ésta resulta muy superior, ya que en la provincia de Santa Fe existen varias empresas de estos productos como, por ejemplo, Celulosa Argentina S.A. Y en relación a los aportes del área “industria”, los sectores preponderantes son la producción de metales (hierro y acero), la industria química (petroquímica) y la industria de los minerales (vidrio).

Desde un análisis geográfico, la ciudad de Rosario colabora con la mitad de los gases de efecto invernadero santafesinos, seguida por la ciudad de Santa Fe, con el 20%. En este contexto, Piacentini expuso la necesidad de ir reemplazando el uso de energías convencionales por renovables a partir de recursos naturales como el sol, el viento, el agua y el suelo.

Acciones para la transición

¿Qué se puede hacer para reducir los gases de efecto invernadero? Usar bicicleta, caminar, compartir el auto, optar por el transporte público ya que produce menos emisiones. Además, controlar el uso de la electricidad y el gas, desenchufar y apagar los electrodomésticos mientras no se utilicen. Considerar la incorporación de dispositivos de energías renovables, como paneles o calefones solares y promover las buenas prácticas en el trabajo, escuela o universidad. Asimismo, separar los residuos, compostar, optar por productos con menos envases, reutilizar y minimizar.

En cuanto al transporte, Piacentini considera fundamental el uso de biocombustibles y destaca la existencia de plantas que lo producen a gran escala en la Provincia. Y en relación al agua potable, dado que Argentina es uno de los países que más la consume, cree que debería ajustarse a las normas internacionales que promueven un uso sustentable.

El investigador subrayó que las carreras de Ingeniería y Arquitectura de la UNR ya incorporaron en sus currículas materias sobre sustentabilidad de las construcciones, con el objetivo de formar profesionales que incorporen medidas de eficiencia energética y uso de energías renovables.

Por ejemplo, se pueden diseñar viviendas con paneles de alta aislación térmica, que reducen cerca del 60% del consumo energético y la emisión de gases de efecto invernadero. En tanto, la provisión de energía eléctrica fotovoltaica puede lograr que la vivienda haga un aporte 0 de energía externa. Y la climatización del aire interior mediante el empleo de tubos geotérmicos (enterrados unos dos metros debajo de la superficie terrestre), incrementa la temperatura del aire en periodo invernal y la reduce en periodo estival.

Cabe destacar que Rosario es la primera ciudad el país que, a través de una ordenanza del año 2011, obliga a que los nuevos edificios se construyan eficientes energéticamente. El científico comenta que en los países de Europa no sólo debe ser eficiente el edificio sino también los materiales y acciones para su construcción.



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