Inundaciones en Córdoba: riesgo sanitario y de infraestructura

Universidad Nacional de Río Cuarto - Facultad de Agronomía y Veterinaria

22 de Septiembre de 2014 | 9 ′ 17 ′′


Inundaciones en Córdoba: riesgo sanitario y de infraestructura


Las fuertes precipitaciones en el centro-oeste de la provincia de Córdoba generaron excedentes de agua y sedimentos superficiales que aumentaron la napa freática, desbordaron lagunas, bañados y reservorios naturales de agua. Esta situación ocasionó un aumento de las zonas inundadas y anegadas provocando daños significativos. Así lo reveló un estudio realizado por el Servicio de Conservación y Ordenamiento de Tierras de la Universidad.

El Servicio de Conservación y Ordenamiento de Tierras (SECyOT) de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto advirtió que las dimensiones del fenómeno de exceso hídrico actual, producto de las inundaciones y el anegamiento que afectan un área importante del centro-este de la provincia de Córdoba, torna urgente el inicio de acciones por la gravedad del problema, ya que acarrea un alto riesgo sanitario y de infraestructura para poblaciones urbanas como Marco Juárez, Isla Verde, Marcos Juárez, en el sur este de la provincia de Córdoba.">Corral de Bustos y Colonia Bremen, entre otras.

También señala que existe el riesgo de pérdida de movilidad urbano-rural y urbano-urbano. Además, el riesgo de pérdidas de cosechas agrícolas y daños en las producciones ganaderas que afecta prácticamente a 200.000 hectáreas. Existe, además, una necesidad de acompañar a las comunidades urbanas y rurales para orientar las acciones a la solución sin transferir el problema a otras comunidades (aguas abajo), o evitar obras aisladas que agudicen la intensidad del problema.

En caso de que se materialice el pronóstico climático llamado “Niño”, la situación se agravará y, por lo tanto, anticipar las acciones reviste un carácter estratégico primordial, destaca el SECyOT. Este informe, llamado “Estado actual, pronósticos y propuestas de control de inundaciones en el Centro-Este de la provincia de Córdoba”, fue elaborado por los profesores universitarios José Cisneros, Horacio Gil, Jorge de Prada, Américo Degioanni, Alberto Cantero y Oscar Giayetto, integrantes del SECyOT, con la participación de los profesionales Juan Ioele, Ormando Madoery, Alejandra Masino y Julia Rosa, de AER INTA Corral de Bustos.

El relevamiento de los especialistas mencionados destaca que las inundaciones afectan un área importante del centro-este de la provincia de Córdoba. Las intensas precipitaciones, los excedentes de agua y sedimentos superficiales (canalizadas de zonas intermedias y altas), y el aumento local-regional de la napa freática han desbordado las lagunas, los bañados y los reservorios naturales de agua, prácticamente colapsando su capacidad de regulación hídrica. Como consecuencia, se han incrementado las zonas inundadas y anegadas con daños significativos, lo cual genera mayor vulnerabilidad en las poblaciones urbanas y rurales.

Según se indica, en las poblaciones urbanas se advierte la presencia de napa en superficie, zonas inundadas y riesgos sanitarios de importancia si no se actúa con urgencia. En la parte rural, lo más afectado es la infraestructura de camino, las pérdidas de cosecha de los cultivos estivales, las pérdidas en las producciones ganaderas y la dificultad para la movilidad urbana rural.

En este marco, los investigadores consideraron que la economía del agua constituye el factor clave de la producción de las tierras en los ambientes de llanuras pampeana con relieve normal y subnormal con suelos “pesados” con alto contenido de arcilla limo, como los del centro-este de la provincia de Córdoba.

En este sentido indicaron que “el manejo de las tierras, el agua y la vegetación debe considerar que los fenómenos de inundaciones y sequías están asociados y son recurrentes. Por lo tanto, el manejo de la napa freática constituye un recurso estratégico para la producción y la economía de esta región. Existen períodos húmedos, donde será posible la intensificación del uso de la tierra (realizar dos o más cosechas de cultivos o forrajes por año), y acumular los posibles excedentes hídricos, ya sea mediante la recarga de napa o conducirlos a reservorios naturales o artificiales que potencialmente serán utilizables en otros períodos”.

El SECyOT sostiene que el concepto de eliminación o conducción de excedentes pluviales se reserva para los ecosistemas urbanos y para la infraestructura vial o rural. Para los reservorios deberá considerarse el concepto de cota o altura máxima, compatible con la recarga de napas y así evitar daños en tierras agrícolas, rutas o poblaciones. En contraste, en períodos secos donde será necesario reducir la intensidad de aprovechamiento del agua (un solo cultivo o pastura por año), aprovechar las reservas de la napa freática o reservorios y controlar las pérdidas de agua por evaporación de suelo, transpiración de cultivos, desagües o drenajes.

Además, subrayaron los autores del informe a Argentina Investiga que el desarrollo tecnológico debe considerar este fenómeno de inundaciones y sequía y adecuar las máquinas y equipos en los predios para la preparación de camas de siembra, siembras, labores culturales y cosecha de grano o de forrajes. También debe considerarse el desarrollo tecnológico para el aprovechamiento de los humedales (reservorio de agua), manejo de la hacienda y otras actividades productivas que otorguen más flexibilidad a la economía del productor agropecuario y a la economía de la región.

Los investigadores remarcaron también “la necesidad de trabajar sobre la base de cuatro principios: intensidad, regularidad, sistematicidad e integralidad”. Explicaron que la intensidad se refiere a la cantidad de recursos económicos que se destinan para la conservación y aprovechamiento de los recursos naturales. La regularidad se refiere a que el manejo integrado del agua, el suelo y las actividades desarrolladas en el territorio debe ser trabajado en forma permanente e independiente de los eventos climáticos extremos, que suelen captar la atención pública.

La sistematicidad, en tanto, hace referencia a que el trabajo para manejar el agua, los suelos y las actividades territoriales debe considerar la complejidad y responsabilidad de los diferentes actores y coordinar sus acciones para que las obras de prevención, sistematización y restauración de sitios degradados sean sinérgicas y faciliten la apropiación por parte de las comunidades locales para su posterior control, gestión y cuidado.

Por su parte, el principio de integralidad significa que la conservación del agua y el suelo debe darse a partir de una visión global e incorporada al territorio nacional que compatibilice las acciones de prevención, restauración y conservación con todos los recursos naturales (agua, suelos, uso agropecuario, bosques, humedales, etcétera) y con las actividades de producción y sostenimiento de las actividades e infraestructuras económicas y sociales de las comunidades rurales y urbanas.

Campaña en riesgo

El informe del SECyOT precisa que si bien las precipitaciones han determinado un incremento sustancial de la producción de la región relevada, para la campaña 2014-2015 algunos sectores han visto seriamente complicada la faena de cosecha debido a inundación y anegamientos del suelo producido por las lluvias de fin de verano y comienzo de otoño y por un ascenso generalizado del nivel de la napa freática en el área.

La preocupación de los actores regionales, tanto en el sector rural como en el urbano, hace foco en la percepción de un aumento en la frecuencia y duración de estos eventos en el tiempo, lo cual ha provocado, además, daños en la infraestructura urbana y rural.

En algunas poblaciones comenzaron a aparecer fenómenos de hundimiento/daños en edificios y casas, además de daños en otras infraestructuras públicas (cementerios, canchas de fútbol, etcétera). El relevamiento detalla que la superficie más afectada por inundación–anegamiento está localizada principalmente en los departamentos Marcos Juárez y Unión.

El área inundada total es de 128.000 hectáreas, de las cuales 45.500 corresponden a tierras de aptitud agrícolas. El área total anegada (napa cerca de la superficie) es de 67.000 hectáreas y se estimó asumiendo una saturación del suelo hasta 150 metros de distancia desde el límite del agua en superficie detectada por la imagen de satélite.

Actuaciones inmediatas

En el estudio, los investigadores sugieren algunas medidas inmediatas a llevar adelante para paliar la gravedad de la situación. Señalaron que, en primer lugar, debe considerarse que las poblaciones de Corral de Bustos, Isla Verde, Monte Maíz, Marco Juárez, Colonia Bremen y otras en similar situación de los departamentos Marco Juárez y Unión deben ser puestas en la agenda de actuaciones del Estado provincial y nacional por los riesgos sanitarios, problemas en la infraestructura urbana y pérdida de conectividad urbano-rural.

En segundo lugar, estiman que “es menester prepararse o anticiparse a la posible asistencia a los productores agropecuarios debido a la magnitud de la inundación que pone en riesgo la pérdida de cosecha del año 2013/2014 por imposibilidades de cosechar (45.500 hectáreas). En este sentido, la posibilidad del pedido de emergencia agropecuaria a la comisión provincial responsable en el marco de la ley 26.509/2009 “Sistema nacional para la prevención y mitigación de emergencias y desastres agropecuarios”.

Alberto Ferreyra
prensa@rec.unrc.edu.ar
Fredy Dutra
Departamento de Prensa y Difusión


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